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Alegría Roja y furia albiceleste

BUENOS AIRES (DyN) -- Independiente resucitó este sábado en el Cilindro. Venció al Racing Club 2-0 y "obligó" a sus hinchas a olvidar las dos derrotas consecutivas que lo habían sumido en el desconcierto.

Tras un primer tiempo opaco, en el que Racing fue un poco más, Sergio Agüero frotó la lámpara y, con dos golazos, el rojo se quedó con el clásico de Avellaneda, agravó la actualidad de su eterno rival y se prendió de nuevo en la pelea por el Clausura.

El conjunto de Julio César Falcioni capitalizó en un cuarto de hora las pocas posibilidades que se le presentaron a lo largo del partido. Decisivo, para ello, resultó Agüero, quien había sido bien controlado por Diego Menghi en la primera parte, pero después de la salida del lateral local, se hizo un festín con la defensa del equipo albiceleste y en tres minutos liquidó el pleito.

Dentro de un primer tiempo discreto, que sólo por momentos alcanzó cierto vértigo, Racing mostró algo más de actitud, concentración y claridad, ante un descolorido Independiente.

El equipo del Cholo Simeone mordió en todos los sectores del campo y, casi siempre, ganó en los anticipos, situación que le permitió generar contras rápidas, aunque no demasiado profundas.

El capitán racinguista Sebastián Romero manejó los hilos de un equipo que, por segmentos, desniveló por el sector izquierdo, pero no creo mucho riesgo.

Apenas si se vio un zurdazo de José Schaffer, que Oscar Ustari neutralizó sin problemas, o un pifiado remate de Claudio Fileppi, que no logró el destino deseado cuando el jugador académico se encontraba solo frente al arquero rojo.

Del otro lado de Avellaneda hubo muy poco. Agüero, quien se tiró por izquierda, fue bien controlado por Menghi. Lucas Biglia no se mostró cómodo como volante izquierdo y Eduardo Bustos Montoya pareció desaparecido. El cero por bando era lógico.

Pero en el segundo tiempo Independiente se despertó, cuando Agüero comenzó a amigarse con la pelota y a desequilibrar toda la estructura defensiva de Racing.

Una gran apilada del Kun derivó en un centro que Bustos Montoya cabeceó exigiendo a Gustavo Campagnuolo. Y minutos más tarde fue Martín Fabro quien disparó apenas desviado desde una inmejorable posición.

Y la tercera fue la vencida. Agüero, más libre tras la salida del lesionado Menghi, recibió fuera del área, se perfiló de zurda y sacó un disparo bajo y cruzado que se coló junto al palo izquierdo del arquero local.

Racing sintió el golpe, pero más le dolió el que le asestó tres minutos más tarde la juvenil figura de Independiente, quien desequilibró por izquierda y ante una pésima salida de Campagnuolo marcó el segundo sin problemas.

Los jugadores de Racing no tuvieron reacción ante semejante shock. Dos golpes de nocaut del chico Agüero los dejaron en la lona y agravaron su pésimo presente, que los tiene con una sola unidad sobre dieciocho posibles.

Independiente, al menos por quince minutos, se encontró con su juego. Con una ráfaga de fútbol de su "as de espadas" le alcanzó para demostrar quién es el que manda en la ciudad y que todavía están latentes sus posibilidades de prenderse en la pelea por el Clausura.