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La depresión castiga a Messi y al Barça

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¡Ángel Correa provocó el festejo alocado del Cholo Simeone! (0:54)

El entrenador salió desencajado del banco de suplentes a gritar el gol que significó el 3-2. (0:54)

BARCELONA -- Vendido por una defensa que no estuvo a la altura, castigado por un Neto que demostró estar muy lejos de Ter Stegen, frenado por un Oblak soberbio y derrumbado por un VAR que lejos de acabar con polémicas las alimenta a cada partido que pasa, el Barcelona se dejó el primer título de la temporada en Arabia Saudí, derrotado por el Atlético en un partido que a fútbol mereció ganar sobradamente.

Una victoria en los últimos cinco partidos es la realidad, triste y preocupante del equipo de Valverde, que ha encajado 30 goles en 23 partidos oficiales y que parece sumido en una depresión que le acompaña desde la terrible noche de Anfield, cuando entregó sus armas de manera incomprensible para, al cabo de ocho meses, seguir en tierra de nadie.

Un Barça con fútbol, atrevimiento, con Messi y con mando de la situación se acabó rindiendo a la fatalidad en una recta final de partido impropia que merece un análisis muy profundo. Fue tanta su superioridad durante muchos minutos que esperándose el 3-1 que cerraba las dudas, se convirtió en un 2-3 impensable. Busquets, Piqué, Umtiti, Sergi Roberto, Neto… Defensivamente el equipo azulgrana fue un chiste que echó por tierra todo su merecimiento ofensivo anterior.

Se le anuló un gol a Messi primero y otro a Piqué después, tras una jugada a balón parado magnífica que sirvió Leo. Un Leo que completó 75 minutos soberbios, empujando y llevando en volandas a su equipo para acabar hundido, rendido y depresivo por la rendición de un colectivo que pasó del orgullo y la pasión a la incapadidad.

De la rendición a la euforia, el equipo de Simeone conquistó una victoria que mediada la segunda mitad no pudo ni soñar, cuando más aculado y a merced estaba del Barça, que fue incapaz de cerrar una victoria que se suponía solventada y que se escapó de manera miserable en una recta final para olvidar.

El equipo de Valverde sigue sin saber si va o viene. Empezó dormido y acabó derrumbado, completando una hora de fútbol notable en la que pudo y mereció arrodillar sin remisión a un Atlético sin respuesta y que se encontró con una victoria impensable.

El Barça está, se quiera o no, en la miseria. En el momento oportuno se cae sin saber cómo ocurrió y no le queda más que relamerse las heridas. Así le ocurrió los últimos años en la Champions y así le acabó ocurriendo en Arabia Saudí. ¿Injusto? Seguro… Pero cierto.