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Escobar mantiene la humildad a pesar de sus cifras de estrella

El tercera base solo lamenta no haber recibido convocatoria para asistir al Juego de Estrelas. USA Today

MIAMI – El venezolano Eduardo Escobar está en su temporada consagratoria en Grandes Ligas, en camino a superar todos los topes conseguidos hasta ahora en su carrera de nueve campañas.

Pieza imprescindible en la alineación de los Arizona Diamondbacks, Escobar suma en 102 partidos, 22 cuadrangulares y 79 carreras remolcadas, acercándose a los 23 vuelacercas y 84 impulsadas que logró en 151 encuentros en 2018.

“Yo no me pongo metas específicas. Lo mío es venir todos los días al estadio a jugar duro y al final de la temporada podrán verse los números”, dijo el venezolano, quien marcha tercero en la Liga Nacional en empujadas, detrás de Josh Bell (86) y Freddie Freeman (81), de los Pittsburgh Pirates y los Atlanta Braves, respectivamente.

“La única ilusión que tenía este año era ir al Juego de las Estrellas, pero lamentablemente no se dio. Creo que tenía los méritos suficientes, pero hay cosas que no controlo y lamentablemente no se dio”, señaló el antesalista de 30 años.

Sin embargo, el convertirse en una estrella genuina no le impide mantener la cabeza sobre sus hombros y los pies sobre la tierra, con humildad, para recordar siempre de dónde viene.

“Yo vengo de una familia muy pobre en Venezuela, donde pasé hambre y si Dios me dio la oportunidad de ser quien soy, no puedo olvidar eso. Por eso me siento feliz ayudando a la gente”, explicó Escobar, quien tiene una fundación con su nombre en su natal estado de Maracay.

“Los números que ves han sido el resultado del trabajo duro que hice fuera de la temporada y que he continuado haciendo todos los días. Creo que trabajar duro y prepararse para una temporada tan larga es una manera de respetar a tus compañeros, a la organización, a lo que representa este uniforme que llevo”, agregó el jugador de Arizona.

“Y no es sólo la preparación física. Uno tiene que estar listo mentalmente para enfrentar los momentos difíciles, que siempre habrá, a lo largo de 162 juegos. Tienes que saber cómo salir de ellos para continuar adelante”, añadió.

Aunque su corazón está con los Tigres de Aragua, ve difícil que pueda ir a jugar en la liga invernal de Venezuela.

“Siempre quiero, pero no creo que pueda. Llevo ya dos años que no voy y dudo que el equipo (Diamondbacks) me deje ir, pues debo terminar con alrededor de 600 turnos en la temporada”, explicó Escobar, quien sueña con ganar el premio Luis Aparicio que la prensa de su país concede al pelotero venezolano más sobresaliente en cada campaña en las Grandes Ligas.