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En su lucha por la justicia social, la NFL debe usar la figura de Al Davis

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Al Davis, estandarte de la equidad social y de género en la NFL (1:46)

El exdueño de los Raiders dejó un legado de inclusión subestimado en los relatos históricos de la NFL y que es útil recordar en el contexto social que vive la liga. (1:46)

En su intención por unirse de forma activa en la lucha por la justicia social y racial en Estados Unidos, la NFL debería usar la figura de Al Davis como uno de sus estandartes.

Ante las circunstancias sociales actuales, en particular en el mundo de la NFL, Davis, quien falleció en 2011, probablemente hubiera guardado silencio, pero su legado indica que no se hubiera quedado de brazos cruzados, pues en materia de equidad de género y social en el futbol americano, las acciones de Davis hicieron más ruido que sus palabras.

De hecho, Davis prácticamente nunca habló públicamente de sus acciones.

Así como la mención de Colin Kaepernick es una asignatura pendiente de la NFL para reconocer plenamente su error por desestimar las protestas del quarterback contra la brutalidad policiaca e injusticia racial en Estados Unidos en 2016, la liga debe dar un lugar predominante a la figura de Davis en este tema.

No hay símbolo en la historia moderna de la liga que esté más cerca de la utopía en el tema social que Davis, quien en su trato personal, principalmente como dueño de los Raiders, pareció vivir adelantado a su época al nunca diferenciar a nadie por su raza o género.

Su último aporte, al menos conocido, en este tema tiene como protagonista a Amy Trask, a quien nombró directora ejecutiva (CEO) de los Raiders en 1997, puesto que mantuvo por 16 años hasta que renunció al equipo.

Trask llegó a los Raiders en 1983 como asistente del departamento legal y mientras ascendía, Davis reconoció su habilidad para ejercer el puesto. No la nombró CEO para ser reconocido como el dueño que convirtió a Trask en la primera directora ejecutiva en la historia de la NFL.

Lo que Davis privilegió por encima de las características físicas fue la capacidad para desempeñar la labor para la que alguien era contratado. Al final, lo que hizo es lo que buscan las distintas causas por la equidad de género, racial y social: un trato igual para todos.

Al considerar el talento como la principal cualidad de su personal, Davis quizá no estaba interesado en participar activa y públicamente en la búsqueda de equidad e inclusión en la NFL. Aún así, su aporte fue vital para la historia de una liga que no lo ha reconocido a cabalidad.

Las constantes luchas legales que Davis libró con la NFL, además de la que inició en 1972 y ganó en 1976 por la propiedad de los Raiders, opacan el aporte de Davis durante varias décadas.

Davis comenzó a mostrar su espíritu inclusivo varios años antes de convertirse en ícono de los Raiders. En 1966, fue nombrado comisionado de la AFL, cargo que sólo desempeñó de abril a julio de ese año y que dejó cuando se acordó la fusión con la NFL.

Sin embargo, poco más de tres meses fueron suficientes.

Como comisionado de la AFL, Davis contrató al doctor Aaron Wade como árbitro.

De todos, éste es, quizá, el aporte menos publicitado de Davis, quien así convirtió a Wade en el primer árbitro afroamericano en la historia del futbol americano. Wade trabajó en la AFL hasta 1969 como juez de línea.

La primera piedra en el camino hacia la equidad e inclusión social se había puesto.

En 1968, los Raiders convirtieron a Eldridge Dickey en el primer quarterback afroamericano reclutado en la primera ronda del draft de una liga profesional (AFL). El problema para Dickey es que los Raiders tomaron en la segunda ronda de ese draft a un tal Ken Stabler.

Davis era una figura de contrastes. Por un lado, quería ser visible para demostrar que era él quien estaba a cargo de los Raiders y quien velaba por los intereses del equipo negro y plata. Basta ver los documentales de NFL Films para confirmarlo. Varias veces, sin importar si era en casa o en otro estadio, Davis se colocaba justo en medio del campo durante el calentamiento de ambos equipos en una muestra de poder hacia toda la liga al estar visible desde cualquier ángulo.

Al mismo tiempo, pese a estar en el campo junto a los protagonistas del espectáculo, Davis rechazaba la atención. En varias ocasiones alejó a las cámaras que lo filmaban de cerca con evidente molestia.

El aporte del ex propietario de los Raiders en el tema de inclusión se puede ver de forma similar. Aunque sus acciones fueron contundentes y llamaban la atención por innovadoras, Davis nunca aceptó el crédito por ellas.

Cuando contrató a Tom Flores como coach de los Raiders en 1979, se le preguntó a Davis sobre el impacto de contratar al primer entrenador en jefe de origen latino (hispano) en la historia de la NFL.

“Lo contraté, porque es la persona más calificada para el trabajo”, respondió Davis.

Lo mismo sucedió en 1990. Luego de ser el coach interino en 1989 tras el despido de Mike Shanahan, Art Shell aceptó la oferta de Davis y así se convirtió en el primer entrenador en jefe afroamericano de tiempo completo en la historia moderna de la liga.

“Contraté al mejor tipo. Fin de la historia”, dijo tajante Davis ante la referencia histórica.

Si era un hombre de pocas palabras, a menos de que se tratara de los Raiders, Davis prácticamente nunca habló ante las cámaras ni micrófonos sobre contrataciones que resultaban innovadoras para el mundo de la NFL y el deportivo, pero que eran algo natural para él.

Davis fue y es considerado por varios como un tipo arrogante, problemático, ostentoso, pero siempre defendió sus ideales y a los Raiders ante quien fuera necesario.

Como persona, Davis simplemente fue una figura utópica que alcanzó el ideal de apreciar y tratar de la misma forma a quien se pusiera frente a él sin distinción de género o colores de piel.