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Para Bengals, la mejoría en el 2020 comienza con el nuevo quarterback, Joe Burrow

Los Cincinnati Bengals abren de manera oficial su campamento de entrenamiento del 2020 el 28 de julio en Paul Brown Stadium, y aquí te presentamos las tramas a seguir:

¿Cuánto tiempo tardará Joe Burrow en aclimatarse a la NFL?

Por el COVID-19, podría tardar más de lo esperado para el quarterback novato. El único tiempo que ha pasado con el grupo de asistentes de los Bengals en persona, fue durante su sesión de 15 minutos en el Combinado de Talento de la NFL en febrero, antes de que la pandemia forzara restricciones y limitaciones alrededor del país. Y dado que Burrow no hizo trabajo durante el Combinado, y su pro day fue cancelado, los Bengals todavía no han visto lanzar al primer recluta global durante el receso de temporada.

Según todos los reportes, Burrow ha lucido impresionante durante las sesiones virtuales de Cincinnati, tiene un sólido entendimiento de la filosofía ofensiva del head coach Zac Taylor, y ha comenzado a establecer una noción de liderazgo entre sus compañeros. Son señales que alientan del ganador reinante del Trofeo Heisman.

Pero es imposible replicar las ventanas más cerradas de pase y velocidad general de la NFL sentado frente a una computadora. La falta de entrenamientos personas en las actividades organizadas del equipo podría tener impacto significativo en el desarrollo inmediato de Burrow. Si existe un campamento de entrenamiento alterado y no hay partidos de pretemporada, eso significa que la primera oportunidad ofensiva de Burrow llegará en la apertura de la temporada regular, frente a Los Angeles Chargers en septiembre.

Ser un novato en la NFL ya es suficientemente difícil. La pandemia ha incrementado de manera exponencial el grado de dificultad. Podría tardar un año para que Burrow encuentre comodidad, al tiempo que aprende a ser un quarterback franquicia de la NFL.

¿Es suficiente Burrow para mejorar a una de las peores ofensivas del 2019?

Los Bengals necesitan algo más que Burrow para arreglar una ofensiva que ranqueó N° 28 en yardas por jugada y N° 29 en puntos por posesión la temporada pasada, de acuerdo a ESPN Stats & Information. Habiendo dicho eso, una mejoría en el nivel de quarterback debe ayudar. En el 2019, el ex quarterback titular de los Bengals, Andy Dalton, fue el N° 27 entre 30 pasadores calificados en Total QBR. Burrow podría ayudar a solucionar los problemas del ataque de los Bengals.

No obstante, la posición de quarterback no fue la única problemática el año pasado. La línea ofensiva sufrió para proteger a Dalton y los Bengals pasaron la mayor parte del año sin A.J. Green y John Ross, dos de sus receptores más dinámicos. También, los asistentes tardaron ocho partidos para percatarse de que el ataque terrestre no estaba funcionando. Eso los obligó a intentar una estrategia completamente nueva, lo que ayudó al corredor Joe Mixon a, de alguna manera, alcanzar las 1,000 yardas terrestres por segundo año consecutivo.

Esa tarea de arreglar a la ofensiva no compete exclusivamente al quarterback novato. Taylor, cuya selección de jugadas fue cuestionada en ocasiones durante la temporada pasada, necesita mostrar progreso en su segundo año como head coach. Jonah Williams, el recluta de primera ronda del año pasado que se perdió toda la temporada, necesita convertirse en el tackle izquierdo confiable que muchos esperan sea. Y Green, Ross y el novato Tee Higgins deben ayudar a crear jugadas desde el puesto de receptor abierto, una tarea que dependió exclusivamente de Tyler Boyd y Auden Tate el año pasado.

¿Son las adiciones de alto perfil, D.J. Reader y Trae Waynes, suficientes para mejorar a la defensiva?

La directiva de Cincinnati le dio la vuelta a cada área de la defensiva en espera de elevar el nivel de una unidad que fue problemática durante el 2019. Los Bengals empataron por la mayor cantidad de yardas permitidas por jugada en la liga el año pasado. En el receso de temporada, una franquicia históricamente adversa a tomar riesgos hizo ruido con la contratación de Reader, un tackle defensivo, y Waynes, un esquinero, a contratos por más de 95 millones de dólares combinados.

Pero arreglar a la defensiva no es tan simple. Habrá presión significativa sobre el coordinador defensivo Lou Anarumo parta aprovechar al máximo el talento adquirido en este receso de temporada. Cincinnati necesita hacer un mucho mejor trabajo de atacar a los quarterbacks después de finalizar el en sitio N° 27 en la métrica de victorias en situaciones de pase (una métrica de ESPN que emplea números de NFL Next Gen).

Y hablando de ello, los Bengals necesitan identificar quién será su siguiente gran cazador de mariscales de campo, dado que los veteranos Geno Atkins, de 32 años de edad, y Carlos Dunlap, de 31, tienen contratos que expiran después de la campaña del 2021. Reader y Waynes deben ayudar a la defensiva, pero con el número de problemas que mostró Cincinnati el año pasado, necesitarán ayuda para crear cambio a largo plazo.