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El Barcelona vuelve tras 98 días de pausa para defender el liderato de LaLiga

BARCELONA -- El Barcelona regresa al campo tras 98 días de parón. Desde que el 7 de marzo derrotó a la Real Sociedad en el Camp Nou, gracias a un penalti transformado por Leo Messi y con la hinchada azulgrana mostrando su fastidio por el discretísimo juego culé, el equipo de Quique Setién reaparece en LaLiga, vestido de líder favorecido por la derrota que un día después, el 8 de marzo, sufriera el Real Madrid en el Villamarín frente al Betis. Sin Lenglet, sancionado, pero con Luis Suárez, probablemente en el banquillo de entrada. Esperando a ver la mejor versión de un Messi que nunca en su carrera permaneció durante tres meses de vacaciones y entendiendo que el Barça, lo admitió abiertamente Setién, debe ganar “todos los partidos” para asegurarse el título sin depender del Real Madrid. Mallorca es el primero.

Han sido más de tres meses, 14 semanas, que han servido para enfriar el caldeado entorno que se respiraba alrededor de un equipo al que la llegada de Setién al banquillo, en enero, no provocó el esperado despegue en su futbol y que han permitido, tal y como desveló Antoine Griezmann, recargar las pilas, descansar y volver con los ánimos renovados.

Al Barça le espera en Son Moix el Mallorca de Vicente Moreno, el equipo que más partidos ha perdido en el campeonato (16) y que tercero por la cola se enfrenta a una tarea monumental, como es plantar cara a un rival que no visita la isla desde noviembre de 2012 (2-4) y ante el que acumula siete derrotas y un empate en los ocho últimos enfrentamientos.

GANAR Y DOSIFICARSE
De aquel Barcelona que venció en Mallorca hace siete años y medio permanecen Piqué, Alba, Busquets y Messi, quienes muy probablemente sean titulares este sábado en el primer partido de la nueva normalidad, sin aficionados en las gradas... Y con la posibilidad de hacerse cinco sustituciones, una circunstancia criticada por el entrenador azulgrana y que, se entiende, provocará que el equipo azulgrana varíe en cierta manera su forma de jugar.

“La norma nos perjudica. Muchos partidos los resolvíamos en los minutos finales y los rivales ahora tendrán más gente fresca. No nos favorece que se puedan hacer más cambios”, ha repetido Setién en las últimas semanas, a la vez que, se supone, varía los planteamientos del equipo en los partidos: de madurarlos con paciencia para agotar al rival y sentenciar a partir de ahí a sentenciar en la medida de lo posible por la vía rápida para dosificarse, descansar y echar mano de los cambios que mantengan a salvo el físico de los cracks.

Ganar y descansar, imponerse rápido para poder dosificarse pensando en el siguiente duelo, al cabo de tres días frente al Leganés del Vasco Aguirre, se supone el objetivo primordial del Barça en esta atípica recta final de la Liga.

Para el Mallorca puntuar significa un desafío tan mayúsculo como ganar es poco menos que una obligación para el Barcelona, en esta carrera de once jornadas que aspira a comenzar metiéndole presión al Real Madrid, que no jugará hasta el lunes frente al Eibar y podría hacerlo con cinco puntos de desventaja, un hecho, el de jugar los primeros cuatro partidos ligueros después que el Barça, que no ha gustado en el club blanco.