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Una gran versión de Federer se consagró en Cincinnati

CINCINNATI -- No hay palabras para explicar el momento de Roger Federer. A sus 34 años, muestra una de sus mejores versiones en toda la semana para quedarse con el Masters 1000 de Cincinnati: 7-6 (1) y 6-3 ante Novak Djokovic.

Después de la derrota en la final de Montreal y una semana con obstáculos en Cincinnati, el serbio tenía la chance de llegar al US Open con un impulso histórico: convertirse en el primer jugador en conquistar los nueve torneos de serie Master. Pero, claro, enfrente estaba, quizás, el mejor de todos los tiempos, a la caza de su séptimo título en este certamen que añoraba el regreso al N°2 del mundo.

En el primer set no hubo quiebres, es cierto, pero el suizo siguió con la tónica de esta semana basada en ganar bien simple sus turnos de servicio, mientras que Djokovic se encontró varias veces frente a las cuerdas. Esto mismo se vio reflejado en el tiebreak en donde Federer marcó claras diferencias, yendo a la red en innumerables oportunidades y atacando los segundos servicios de su rival para el 7-6 (1) parcial.

En el segundo, Djokovic sintió el golpe, Federer lo aprovechó y se puso con velocidad 3-0, capitalizando el primer break del partido. A partir de ahí, la necesidad de lo casi imposible: el partido estaba prácticamente en el bolsillo del helvético que no había cedido el servicio en todo el torneo.

En una hora y 32 minutos, el suizo alcanzó, entonces, su 24° título en este nivel, alcanzando en la cifra al propio serbio y a solo tres de Rafael Nadal (27), el máximo ganador en este tipo de torneos.

Cabe recordar que Djokovic ya había estado contra las cuerdas en octavos ante David Goffin y en semifinales frente a Alexandr Dolgopolov. Contra el ucraniano, el N°1 mostró además un pronunciado bajón tenístico, que se extendió por casi un set y medio y que lo hizo terminar su planilla con menos de la mitad de tiros ganadores que su rival.

24 horas después, el serbio contaba con una oportunidad de oro para cambiar la imagen, cara a cara con un Federer que llega en un nivel altísimo, sumamente agresivo desde la devolución y con números perfectos al servicio: 38 games disputados, 38 ganados. "Saber que tengo la chance de hacer historia en este torneo me ayudó a mantenerme en pie durante la semana", decía Djokovic, que acumula en total 24 coronas de Masters 1000.