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Yankees llegaron a Anaheim con toda su pirotecnia

Los Yankees de Nueva York llegaron a Anaheim, este viernes, para montar un espectáculo de fuegos artificiales, al hacer estallar cuatro cohetones que dejaron encandilado al abridor de los Angelinos de Los Ángeles, Jered Weaver.

El veterano lanzador derecho fue virtualmente echado a palos por los bateadores visitantes, cuando en la quinta entrada le explotaron tres batazos de cuatro esquinas, y de esa forma, el equipo de Joe Girardi se encaminaba a una victoria por blanqueada de 7-0.

El primero de esos tres vuelacercas en el mismo episodio, fue del tercera base venezolano Ronald Torreyes, quien la puso en órbita sobre la cerca del jardín izquierdo.

''Significa mucho para mí. Porque se trata del primero que daba en Grandes Ligas y segundo, porque ayudé al equipo a que ganara'', aseguró el nativo de Libertador de Barinas, en Venezuela, al ser abordado por ESPN Digital.

Y mientras esperaba que le entregaran la bola que desapareció del parque, en una noche de ensueño, en la que se fue de 4 por 4, quedándose corto con un triple, para batear para el ciclo, además de que impulsó 2 carreras y anotó otras tres, le preguntamos si es que acaso nos encontramos ante una nueva versión de José Altuve, un pelotero corto de estatura, pero tan explosivo como el mejor.

''Yo quiero seguir los pasos de él. Más, porque somos paisanos, somos venezolanos y cuando visitamos la ciudad de Houston, estuvimos platicando y me estuvo animando, diciéndome que me merecía estar acá en Grandes Ligas, recomendándome que siguiera trabajando tal y como lo he venido haciendo'', dijo Torreyes, de tan solo 23 años de edad.

La tripleta de bambinazos del quinto acto, la completaron los batazos de cuatro esquinas, todos en solitario, de Didi Gregorius y el de Brian McCann.

El cuarto bambinazo de la noche para los Mulos de Manhattan, lo había producido Jacoby Ellsbury, quien también disparó un vuelacercas solitario, en el segundo lanzamiento del juego de Weaver, por el tablado derecho.

En el tercer episodio, los neoyorquinos agregaron una raya más, con un sencillo del propio Ellsbury, para que Torreyes, que había iniciado la tanda con un batazo de dos esquinas, llegara a la registradora.

En el cierre del cuarto acto, al primer lanzamiento de Masahiro Tanaka, el antesalista de los Angelinos, Yunel Escobar, intentó un toque de bola, pero esta, después de golpear el bate, se fue directo al rostro del tercera base cubano, quien tuvo que abandonar el juego, tomando su lugar Gregorio Petit.

Por parte de los Angelinos, los únicos que lograron pisarle las bases al abridor de los Yankees, el japonés Tanaka, hasta antes del octavo capítulo, habían sido Mike Trout y Albert Pujols, con sendos sencillos.

Sin embargo, en el octavo episodio, a Trout se le presentó la ocasión ideal para evitar la blanqueada, frente al relevista Adam Warren.

Con dos outs y con las bases repletas de angelinos, el estelar guardabosques central vio pasar el tercer strike, para poncharse en forma por demás dramática.

''A él le estuvo funcionando todo su repertorio, fue por eso que muy pocas veces se le vio mover la cabeza, para decirme que no al lanzamiento que yo le pedía'', destacó el receptor Gary Sánchez, al referirse a la labor de Tanaka, quien lanzó 7 entradas completas, además de incursionar en la octava, para lograr otros dos outs, con 2 de los 9 chocolates que recetó en la noche.

Permitió 5 hits, pero no carreras, para dejar su marca en 10-4, con una efectividad de 3.24.

''Sánchez hizo un magnífico trabajo'', dijo Tanaka, a través de un intérprete, al referirse a su receptor, con el que trabajaba por primera vez.

La derrota fue para Weaver (8-11, efectividad de 5.47), luego de su labor de 4.2 entradas, en las que fue acribillado con 10 imparables, incluidos los 4 batazos de vuelta entera, que le significaron 5 anotaciones. No dio pases de cortesía, pero solo ponchó a dos bateadores.