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Ladislao Kubala, el crack que se le escapó al Real Madrid

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El equipo de Xavi fue rescatado por un debutante ante el Athletic Club. (4:16)

De cara al clásico entre Barcelona y Real Madrid recordamos la historia de Kubala, un futbolista histórico que en su momento se disputaron ambos clubes y que acabó vestido de azulgrana y disputó 361 partidos.


BARCELONA -- Ladislao Kubala jugó 361 partidos (entre oficiales y amistosos) con el Barcelona entre 1950 y 1961. Debutó en un amistoso frente Osasuna el 12 de octubre de 1950, marcando un gol en el 4-0 definitivo, y se despidió en la triste final de Berna, el siete mayo de 1961, que perdió el Barça 3-2 contra el Benfica. Protagonista de excepción del famoso Barça de las Cinco Copas y responsable directo de la construcción del Camp Nou, el fichaje del astro húngaro no fue sencillo, pero lo más llamativo del caso es que estuvo, antes de llegar a Barcelona, a un paso de fichar por el... Real Madrid.

Dos años antes de que estallase el caso Di Stéfano, que acabó con el astro argentino jugando en el Madrid después de haber firmado por el Barça y siendo visto desde el club azulgrana como un asunto político y de favor hacia el club madridista, ambos clubs ya tuvieron un primer enfrentamiento por el fichaje de Kubala, que curiosamente hizo, aunque en distintos términos, un camino inverso: de tener en sus manos un contrato para jugar en Madrid a fichar por el Barça.

Futbolista del Vasas Budapest, Kubala, nacido en la capital húngara en 1927, escapó de su país viajando a Austria disfrazado de soldado ruso en un camión militar con matrícula soviética. Suspendido por la FIFA a instancias de la federación húngara por desertor, se incorporó al Aurora Pro Patria italiano y negoció su fichaje por el gran Torino, no llegando a acordarlo y, salvándose de esta manera del fatal accidente de Superga en que falleció toda la expedición de aquel equipo de época.

Lo que hizo fue formar parte del Hungaria, equipo formado por exiliados húngaros entrenado por su cuñado Ferdinand Daucik que también había huido de su país. Sin poder jugar oficialmente el equipo hizo algunas giras por Europa y en una de ellas, por España, la fama de que ya acompañaba a Kubala fue descubierta en directo. Primero en Madrid y después en Barcelona.

El Hungaria se presentó con un amistoso en Chamartín el cinco de junio de 1950. Venció el Real Madrid por 4-2 pero la actuación de Kubala, que anotó los dos goles del equipo apátrida, maravilló de tal manera que Santiago Bernabéu ordenó su fichaje. Tanto y tan rápido avanzó la negociación que el club le entregó un contrato, pendiente de firmar solo porque el futbolista exigió (lo que no fue aceptado de entrada por el Madrid) el fichaje como entrenador de Daucik.

La siguiente parada del Hungaria fue en Barcelona para enfrentarse al Espanyol en Sarrià. El choque se disputó el 10 de junio y el equipo periquito ganó por 6-4, con el secretario técnico del Barça Pepe Samitier en la grada. Tal fue el impacto que causó Kubala que Samitier no se lo pensó y convenció al presidente Agustí Montal de su fichaje, que se concretó el 16 de junio... Y a pesar de los intentos del Real Madrid por evitarlo.

El equipo merengue acusó al azulgrana de romper un pacto de no agresión según el que un club se entrometería en el fichaje de un futbolista que estuviera negociando con el rival. Desde Barcelona Samitier adujo que eso se limitaba al mercado nacional. Igualmente desde Madrid se intentó tratar el asunto con la federación, advirtiendo que el jugador no podía tener el transfer internacional e intentando un acercamiento con él mismo, pero el Barça se movió con agilidad y rapidez.

Kubala presentó a los directivos catalanes el contrato que le ofrecía el Real Madrid en el cual se especificaba un salario mensual superior a las 1,500 pesetas de la época y el Barcelona reaccionó de inmediato presentándole un salario mensual de 1,200 pesetas... y otras 3,800 en concepto de 'estímulo y alimentación' además de un piso. De esta manera el 16 de junio en las antiguas oficinas del Pasaje Méndez Vigo Ladislao Kubala firmó por tres temporadas, obviamente con Daucik de entrenador, en calidad de jugador aficionado hasta que el presidente de la Federación Española de Fútbol, Armando Múñoz Calero, consiguió desatascar el asunto al cabo de diez meses, durante los cuales el astro húngaro solo pudo jugar partidos amistosos.

El impacto en el Barça fue tan inmediato como espectacular. Se integró en un equipo magnífico y bajo su liderazgo el equipo azulgrana dominó con puño de hierro el fútbol español hasta el aterrizaje de Di Stéfano en el Real Madrid. Su debut oficial no llegó hasta el 29 de abril de 1951 y hasta su despedida en mayo de 1961 conquistó 4 títulos de Liga, 5 de Copa, 2 Copas de Ferias, dos Copas Eva Duarte (la Supercopa de España de la época) y una Copa Latina (predecesora de la Copa de Europa).

Hasta la consagración de Leo Messi cualquier encuesta entre los aficionados azulgrana consideraron a Ladislao Kubala el mejor futbolista de la historia del club y a pesar de que tras dejar el Barça se retiró en el Espanyol (algo considerado por muchos traición) y que sus dos etapas como entrenador en el Camp Nou fueron un fracaso, su figura siempre fue idolatrada y estimada como pocas.

Y eso que tuvo, antes, un pie (y medio) en el Madrid...