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El Barcelona se juega más que el pase ante el Leganés

BARCELONA -- Sin tiempo para lamentaciones, enfrascado el club en el fichaje de un sustituto para Luis Suárez que aún escribirá varios capítulos y en un operación salida que provoca pasmo, el Barcelona de Quique Setién recibe al Leganés del Vasco Aguirre en un duelo para nada funcionarial o de paso, jugándose tanto el pase a los cuartos de final de la Copa como un crédito que el derrumbe en Valencia dejó muy en entredicho.

Recibido con los brazos abiertos por el entorno azulgrana, el nuevo entrenador ha tardado apenas tres partidos en comprender la realidad de un equipo maltrecho y al que le cuesta horrores cambiar los hábitos adquiridos en los últimos años para implantar una idea que proclamó en su presentación “irrenunciable” y que con el paso de los días da la sensación de no ser ya tan intocable.

El Barça necesita ganar, precisa gustar y urge de reencontrar si no su mejor versión sí, por lo menos, una acorde con lo esperado. Una imagen en la que el cálculo tan manido de la posesión no se dispare al escenario y que muestre mayor capacidad resolutiva, una imagen en la que no haya “pases inútiles y sin sentido” como denunció el propio técnico en Mestalla, consciente de que la paciencia del hincha en el Camp Nou nunca ha sido eterna. Y menos en la situación actual.

Entendiéndose que tanto Setién como Aguirre moverán varias piezas en la alineación de Barça y Leganés, mientras para el entrenador mexicano el choque no es para nada trascendental en sus objetivos de la temporada (centrada únicamente en la salvación liguera), para el azulgrana se comprende innegociable puesto que sin ser la Copa un título necesario (siempre por detrás de Champions y Liga), padecer una eliminación en el Camp Nou ante un rival que cuenta por derrotas sus tres visitas significaría un fracaso en toda regla... Y la puerta de entrada a una crisis mayúscula.