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¿Se le acaba el tiempo al experimento del Gran Trío en Oklahoma City?

La pregunta era simple, y así fue también la respuesta de Russell Westbrook. Tras otra derrota desconcertante, en esta ocasión en casa contra los Charlotte Hornets, se le preguntó a Westbrook sobre el decepcionante récord del Thunder luego de 26 partidos.

"Veintiséis partidos", respondió. "Una temporada de 82 encuentros".

No sorprendió esta afirmación, proviniendo de Westbrook, quien es confiado y tiene tanta autoestima como cualquier otro deportista profesional. No obstante, también es un indicativo que mantiene la perspectiva amplia y se mantiene fiel al mensaje que su equipo ha estado usando desde el primer día: va a requerir algo de tiempo.

El Oklahoma City Thunder tiene marca de 12-14, novenos en la Conferencia del Oeste, con una ofensiva que se encuentra en la mitad baja de la Liga. Luego de veintiséis compromisos en una campaña que se suponía giraría en torno al súper equipo más reciente en la NBA en posición de competir por la cima del Oeste, el Thunder es una colección de talento inconsistente.

Tal como lo decía Westbrook, es aún demasiado temprano para sentenciar que el experimento del Gran Trío en Oklahoma City no será exitoso. Sin embargo, a estas alturas, simplemente no lo ha sido.

Westbrook se ha sentido incómodo tratando de adaptarse a este nuevo esquema, sobre todo después del brillo de una temporada digna del premio al Más Valioso. Carmelo Anthony ha tenido dificultades adaptándose a un rol reducido y tratar de recalibrar la selección de sus tiros. Paul George ha sido inconsistente en su intento de mantenerse conectado a la ofensiva.

Varios jugadores que fueron dejados ir durante el verano, especialmente Victor Oladipo y Enes Kanter, han tenido desempeños estelares tras su partida del Thunder, y sus nuevos equipos persiguen la clasificación a los Playoff.

Oklahoma City está lidiando con mayores interrogantes que aquellas a las cuales ya tiene respuesta, y con dos encuentros de reunión con altas expectativas a celebrarse esta semana (contra los Indiana Pacers y los New York Knicks), la incertidumbre está creciendo en el peor momento posible.

"Creo que en mayor medida sabemos qué queremos hacer, cómo queremos jugar", dijo Anthony. "Cuando nos mantenemos fieles a ese libreto, somos un equipo tremendamente difícil de vencer. Causamos mucho miedo en los equipos rivales cuando jugamos de forma correcta, cuando hacemos las cosas correctas, cuando ejecutamos lo que debemos hacer tanto ofensiva como defensivamente. Mostramos el por qué somos uno de los principales equipos (en la Liga)".

"Y entonces, tenemos ciertos momentos en los cuales no hacemos esas cosas, mostramos las roturas en nuestra armadura (y) las preguntas siguen surgiendo. '¿Somos un equipo tan bueno?' '¿Qué debemos hacer?'".

EL ACUMULAR TRES ESTRELLAS EN SU NÓMINA se suponía curaría el mayor problema sufrido por el Thunder durante la temporada pasada: Caían por el precipicio cuando Westbrook se sentaba en la banca. Con el Más Valioso en descanso durante 2016-17, Oklahoma City se transformaba en la segunda peor ofensiva de la NBA.

Sin embargo, agregar a George y a Anthony no ha ayudado en mucho. Con Westbrook sentado y George en la cancha, el Thunder anota 91.7 puntos por cada 100 posesiones, lo cual los coloca en lo profundo del sótano de la NBA, y su margen de anotación es de menos-1.9, también el peor de la Liga.

Esta joven temporada ya ha estado llena de ajustes, pero el jugador al cual se le ha solicitado mayores cambios es Anthony. Eso se traduce en menor cantidad de jugadas en aislamiento, menos tiempo entre dribles y disparos y un montón de intentos de jugadas de "atrapar y lanzar" producto de pases de dos talentos de calibre All-NBA. Es la fórmula que creó al súper eficiente "Melo Olímpico" quien parecía indetenible en cuatro apariciones con la Selección de Estados Unidos. Sin embargo, esa versión de Anthony no ha llegado aún al Chesapeake Energy Arena.

Anthony ha mostrado la intención de intentar hacer pases extras y entregar el balón y, como ha afirmado un par de semanas atrás, está feliz con sacrificar sus números de anotación, siempre y cuando gane el Thunder. Anthony fue adquirido por Oklahoma City sopesando riesgos y dividendos, pero su encaje dentro del esquema ha hecho que una combinación más natural entre Westbrook y George se haga más complicada. Aun así, la llegada de Anthony igualmente eleva el nivel del Thunder, incluso si no están para nada cercanos a sus expectativas hoy en día.

Cuenta con un roster que puede superar fácilmente a los Warriors. Igualmente, su roster puede ser sobrepasado por los Mavericks. Con Westbrook y Anthony, el Thunder tiene dos jugadores de eficiencia algo mediocre que acaparan la mayor parte de su ofensiva, con la forma en la cual juegan demasiado incrustada en la fibra de sus seres.

Los progresos no son en línea ascendente y, como bien lo explicó Walter White (el personaje de Bryan Cranston en la serie Breaking Bad), la química es el estudio del cambio. Crecimiento, luego declive y posteriormente la transformación.

Parece que el Thunder se ha quedado estancado en la fase de declive por un buen tiempo.

LA PREGUNTA FINAL fue hecha a George tras la desilusionante derrota ante los Hornets. Se trataba de su inminente retorno a Indianápolis, la ciudad en la cual jugó durante los siete primeros años de su carrera y la cual abandonó por un sorprendente cambio a Oklahoma City el verano pasado.

"¿Dónde?", dijo George. Esbozó una ligera sonrisa, seguido por las frases de siempre con respecto a lo emocionado que se encuentra por su regreso. Sin embargo, mientras él y el Thunder preparan su viaje a Indiana y luego una parada para enfrentarse a los Philadelphia 76ers previa al regreso de Carmelo Anthony al Madison Square Garden, las cosas no se encuentran exactamente en el lugar que esperaban.

Si se aparenta que hay ciertas fracturas dentro del vestuario, con Anthony declinando hablar con los reporteros el lunes o un George que firmemente indica: "Esto hay que detenerlo", el Thunder insiste que se mantiene conectado y comprometido.

George se dirige a Indiana para enfrentarse a su viejo equipo, el que ostenta marca de 16-11, gracias en gran medida a la pieza principal que los Pacers recibieron a cambio de George, podría producirse mucha especulación. Por el contrario, George se ha mantenido constante con su discurso, predicando la paciencia y expresando confianza en los jugadores a su alrededor.

"No sólo no estamos disfrutando las derrotas, sin embargo, estamos apreciando esta lucha. Disfrutamos las batallas", dice George. "Disfrutamos tener la diana en nuestras espaldas. Disfrutamos todo lo que hizo que este equipo se juntara. Lo único que no disfrutamos es perder".

"En cierto momento, como he dicho, debemos cambiar nuestro destino y comenzar a subir".

Esto es lo que George deseaba. Esto es lo que aspiraba cuando informó a los Pacers que no iba a renovar con ellos.

Las aspiraciones del Thunder son cónsonos con lo que George está buscando. Él sigue creyendo que este equipo puede alcanzar la grandeza. George dejó Indiana con dignidad y ha permanecido consistente con su mensaje después de su salida de los Pacers. Con George, no hay mensajes clandestinos relativos a no poder encajar con un ex compañero de equipo o una decisión gerencial de su desagrado que le hayan motivado a salir. No hay un intento pasivo-agresivo de justificación.

"He formado parte y crecí alrededor de la mejor gente que he conocido en mi vida, en Indiana", dijo George. "En mi vida, algunas de las mejores personas que he conocido en mi vida están en Indiana. Será emotivo el verles, estar cerca de ellos, hablar con ellos, comentarles de mi nueva adición a la familia y simplemente hablar del punto en el cual me encuentro actualmente en mi vida, por ende, será emotivo. Por otra parte, será también un tema de negocios".

Sin embargo, George espera escuchar abucheos.

"Honestamente no creo que sea de otra forma", dijo. "Los aficionados de los Pacers superan a los de Paul George. Sin embargo, es algo que estoy esperando".

"Cuando sea abucheado, todos seremos abucheados", dijo Anthony. "Estamos juntos en esto".

ES DICIEMBRE. SIN EMBARGO, la gira se siente en cierta medida como definitoria de la temporada del Thunder, con los momentos destacados de los regresos de Anthony y George a sus antiguos terruños. Con el equipo sufriendo tantos altibajos y partidos en lugares familiares en el horizonte, existe un hilo narrativo claro y, quizás, algo que pueda hacer que el equipo se cohesione.

"Es una oportunidad para que nos acerquemos aún más, estrechemos los lazos, estemos conectados mejor", dice George. "Porque, en ambas arenas, eso será todo lo que tengamos. Debemos jugar así. No podemos permitir que el ambiente o la hostilidad nos rompa. Allí es donde debemos ser más cercanos, más que nunca en toda la temporada. Nos necesitamos mutuamente en esos momentos".

El Thunder ha llamado la atención de muchos observadores en la NBA, con los ejecutivos de equipos rivales preguntándose si George pudiera regresar al mercado si las cosas no mejoran.

Existe igualmente la curiosidad con respecto a Billy Donovan y su cuota de responsabilidad en los problemas que ha sufrido el Thunder a principios de temporada, aunque el equipo se mantiene firme en su apoyo al entrenador en todos los aspectos.

"El nivel de respeto es alto. Nadie está en contra de Billy", afirmó George. "Nos ha dado un plan de juego increíble durante toda la temporada. Existe un alto nivel de respeto por su posición y por lo que desea de nosotros. No hay ningún irrespeto hacia las indicaciones del entrenador y lo que quiere que hagamos".

El Thunder ha ensamblado lo que muchos percibieron como un monstruo, con el tipo de talento de alto nivel que los coloca en posición de competir con los Houston Rockets y los Golden State Warriors. Sin embargo, las frustraciones se están acumulando, y mientras se sigan sumando las derrotas que dejan absorto a más de uno, el ruido se hará aún más fuerte. El Thunder, hasta ahora, ha podido bloquearlo de permear su entorno.

"En mayor medida, lo que me gusta ver es que los muchachos están tratando de resolver las cosas, están tratando que todo funcione, evitan el egoísmo y buscan entenderse", expresó Anthony. "Nos mantenemos firmes. No hay nada a este punto que se nos haya escapado de las manos".

Tal como lo dijo George en la noche del lunes, en algún momento la mala racha debe terminar. ¿Será el partido No. 27, en Indianápolis, el momento en el cual, finalmente, tenga conclusión?