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Combate de Antonio Margarito puede ser su último si no gana

Un año después de su última victoria, sobre el hermano de Canelo (el inocente Álvarez) por decisión mayoritaria, Antonio Margarito (40-8, 27 KOs), una vez más está de regreso a la acción. El Tornado de Tijuana enfrentará este sábado en el Gimnasio Manuel Bernardo Aguirre de Chihuahua, México, al estadounidense Carson Jones (40-11-3, 30 KOs) en una pelea a diez asaltos.

El solo nombre y la historia boxística de Margarito, ya son razón para la expectativa previa, por más que su carrera haya terminado hace un buen rato. Específicamente desde aquella revancha en que cayó ante Miguel Ángel Cotto el 3 de diciembre de 2011. Tras ese combate, hubo un ayuno de casi cuatro años hasta que se produjo el primero de sus regresos, el 5 de marzo de 2016, frente a Jorge Páez Jr., a lo que sumaría su ultimo pleito, el 13 de agosto del año pasado contra Ramón Álvarez.

Después de aquella derrota contra Cotto, Margarito debió ser sometido a una cirugía por la fractura del hueso orbital del ojo derecho. Precisamente, cuando enfrentó al puertorriqueño, venía de otra ausencia de un año provocada por aquella paliza que le propinó Manny Pacquiao y que dejó como principal consecuencia - precisamente - esa lesión. Pero no había sido el primero de los regresos. Hubo uno demasiado penoso y que nació en el triste episodio de las vendas con yeso contra Shane Mosley, que partió su carrera en dos el 24 de enero de 2009. Pasó un año sin ver acción entonces y volvió el 8 de mayo de 2010 para vencer en las tarjetas a Roberto García, previo a su catastrófica derrota frente al filipino Pacquiao.

Sus más recientes peleas en el 2016 (Páez y Álvarez), mostraron al otrora Tornado, transformado en una "suave brisa". Perdió el poder en la pegada, perdió la efectividad, perdió el volumen de golpeo que siempre fue mayor virtud y por sobre todas las cosas, perdió la capacidad de asimilar golpeo. Aunque bien cabe aclarar que nada de eso es nuevo, todo había empezado a cambiar radicalmente luego de aquella derrota de las vendas ante Shane Mosley. Por ello, cada regreso nos trajo siempre una sombra, un fantasma de lo que fue y nunca volvió a ser.

¿Será diferente esta vez? Nunca el futuro está escrito de antemano, pero Margarito hasta hoy nos ha demostrado que en su caso se rompe la regla. Desde el 2010, desde su lesión del hueso orbital, cada pelea del regreso ha sido más un padecimiento que una celebración. A su poco boxeo, se suma el temor siempre presente de que los golpes en la zona afectada puedan revivir la lesión y transformar sus malos regresos en una tragedia mayor.

Basta recordar que en sus últimas peleas, el desempeño de Margarito fue al extremo conservador y su única preocupación defensiva pareciera que la única consigna defensiva fuera evitar que los golpes de poder de su rival impactaran en la zona del hueso orbital del ojo derecho. Quizás por ello termino la batalla contra "El Inocente" Álvarez con un enorme hematoma debajo de su ojo izquierdo. Por más que Margarito haya insistido en que se encuentra en excelentes condiciones y no le afectan los impactos sobre la vieja lesión. El cuidado a esa zona es parte de las precauciones de su memoria y será imposible disociar sus precauciones al temor de sufrir una nueva lesión de la misma gravedad.

Hasta el momento ha regresado contra dos rivales que, quizás, no les alcanzó la capacidad de hacer daño, para consumar la temida destrucción. ¿La tercera será la vencida con su nuevo rival?

CARSON JONES, UN PELIGROSO RIVAL

Carson Jones es un rival peligroso, de nivel superior a los más recientes rivales de Margarito y que efectivamente será una prueba de riesgo para el Tornado de Tijuana. Es un boxeador ortodoxo, agresivo, básico y rudimentario, aunque él lo hace efectivo a partir de su buena asimilación y determinación a la hora de poner presión todo el tiempo. Trabaja siempre de manera frontal, su guardia es alta, inconsistente y permite muchos golpes del rival, algo que compensa con su buena asimilación. Le gusta el intercambio y sale siempre dispuesto a recibir dos si ello es necesario para colocar uno. En materia de golpes, su repertorio es variado, por más que le falte rapidez algo que permitirá compensar a Margarito su mayor déficit en la presente versión: el poco volumen.

Jones es recordado por sus dos guerras (2012 y 2013) contra Kell Brook, especialmente la primera, que recorrió toda la distancia y la ganó el británico por decisión mayoritaria. Carson mostró espíritu de guerrero en esas peleas y en medio de las mismas dio el salto a las 154 libras, más allá de que en su récord reciente ha realizado un par de batallas en el peso súper mediano. Hoy, ostenta el Cinturón Internacional Súper Welter del CMB, que se adjudicó en su última pelea, el pasado 26 de noviembre, cuando noqueó en su propia casa al británico Ben Hall en el sexto asalto.

La intención de Carson Jones la hizo pública antes de viajar a México. "No sólo voy a ganar, voy a ganarme la clasificación mundial y a retirar a Margarito del boxeo", afirmó. "Tengo más boxeo, más velocidad, mejor ritmo y juventud que Margarito". El Tornado de Tijuana, además del apoyo total de la afición mexicana en este cartel de peleas que organiza Zanfer Promociones, tendrá la motivación de abrirse camino hacia una pelea importante, en caso consiga vencer con autoridad a su oponente. La intención, parece ser una tercera batalla contra Miguel Ángel Cotto en diciembre, algo que suena muy difícil de ocurrir.

"Tuve una gran preparación, estoy en el mejor nivel desde hace años y con la condición para pelear 10 rounds intensos, esta pelea es importante para mi plan de volver a ser campeón del mundo", aseguró Margarito. "Quiero volver a enfrentar a Miguel Cotto en una tercera y definitiva pelea y Jones no será quien me lo impida", agregó.

Como sea, el nuevo regreso de Antonio Margarito convoca a la nostalgia de quienes disfrutaron de su ya lejano momento de gloria y también a quienes solo asisten al final de una carrera marcada por grandes victorias, dramáticas derrotas, episodios polémicos y regresos controversiales donde siempre el temor ha sido dado por la posibilidad que las heridas de batalla se transformen en algo peor. Un guerrero de muchas guerras, que siempre sale a dar la que puede ser su última batalla y ello, ya es en boxeo una emoción adicional.