<
>

Mitos y realidades alrededor de la campaña de JMV de Lamar Jackson

A lo largo de esta semana, vamos a repasar el progreso de los quarterbacks del draft de la NFL del 2018. Cinco quarterbacks fueron reclutados en la primera ronda ese año, y echaremos una mirada a detalle sobre Lamar Jackson (martes), Josh Allen (miércoles), Baker Mayfield (jueves) y Sam Darnold (viernes). Lo siento, Josh Rosen; nos ocuparemos de ti en otro momento.

Comencemos con el tipo que ha llegado a la cima de la clase. Jackson sólo entró en la alineación titular en el 2018 después de que Joe Flacco se lesionara, pero transformó de inmediato a los Ravens. Se fueron con marca de 6-1 después de que Jackson asumiera el puesto titular, y siguieron a su nuevo mariscal de campo hasta un récord de 10-6 y el título de la AFC Norte. Sin embargo, después de que decepcionaran en una derrota en los playoffs en casa ante Los Angeles Chargers, hubo sugerencias de que la liga podría haber descifrado a Jackson y la ofensiva de Baltimore.

Bueno, todo lo que Jackson hizo en su primer año como titular de tiempo completo fue llevar a los Ravens al mejor récord del fútbol americano profesional y ganar el título de Jugador Más Valioso de la liga. Hay mucho que debe gustar de uno de los jugadores más emocionantes de la liga después de dos años, pero vamos a entrar en el cómo y por qué ha surgido como uno de los jugadores más productivos en todo el fútbol americano. También cubriremos el por qué ha tenido dificultades en la postemporada, y si otros equipos podrán replicar lo que hicieron los Tennessee Titans hizo para frenar a Jackson en su segunda derrota consecutiva de playoffs en casa.

El 2019 de Jackson, en retrospectiva

Cuando llegó esta generación de quarterbacks, escribí una serie de dos partes detallando lo difícil que es evaluar la posición, y por qué había pocas razones para confiar en que la liga lo haría bien esta vez. También mencioné que, independientemente de quién haya seleccionado cada equipo, lo más importante para cualquier prospecto de quarterback podría depender de lo que la organización hiciera para adaptarse a su nuevo mariscal de campo.

Aquí es donde entra Lamar Jackson. Veintiocho organizaciones diferentes de la NFL dejaron pasar la oportunidad de reclutar al ganador del Trofeo Heisman, incluyendo a los propios Ravens, que seleccionaron al ala cerrada Hayden Hurst en el turno N° 25 antes de ascender en el orden de selecciones mediante canje para elegir a Jackson con el turno final de la primera ronda. Cuatro quarterbacks fueron elegidos antes que el de Louisville, quien fue objeto de charlas previas al draft sugiriendo que mejoraría sus posibilidades de tener éxito como profesional si se mudaba a la posición de receptor abierto. Independientemente de lo que pase desde ahora, Jackson fue el JMV de la liga en su primera temporada completa como titular. La mayoría de la liga claramente falló en la evaluación de su potencial profesional.

Jackson siempre fue un mariscal de campo más prometedor de lo que los detractores sugirieron, pero en lo que más se equivocaron los escépticos fue que subestimaron la voluntad de la organización que lo seleccionó. Baltimore ha moldeado su ofensiva en torno a sus talentos. Ha pagado bastante por jugadores como el ala cerrada Nick Boyle y el corredor Mark Ingram II, movimientos que no me gustaron en ese momento, antes de que adquirieran un sentido claro sobre el campo.

Lo más importante es que los Ravens sacaron a Jackson de la ofensiva que jugó en Louisville. En la universidad, era un pasador de bolsillo en un ataque estilo profesional, un ataque primordialmente aéreo donde resultó ser el corredor más productivo en el fútbol americano colegial. Los Ravens de John Harbaugh trasladaron a Jackson a una ofensiva que enfatiza sus habilidades únicas como corredor, mientras usa esa capacidad como amenaza para crear jugadas en el juego aéreo. Jackson dijo memorablemente de su actuación contra los Miami Dolphins en la Semana 1 de la temporada pasada, que no había sido mala para un corredor. A diferencia de los otros quarterbacks de su clase de draft, ya está claro que es un gran mariscal de campo.

Después de contratar a Greg Roman como asistente ofensivo en el 2017 y ascenderlo a coordinador ofensivo antes de la temporada del 2019, los Ravens insertaron a Jackson en una versión modernizada del mismo ataque que Colin Kaepernick ejecutó para los San Francisco 49ers, y Tyrod Taylor condujo para los Buffalo Bills. Los resultados fueron espectaculares. Jackson terminó tercero en la liga la temporada pasada en índice de pasador y cuarto en yardas netas ajustadas por intento de pase. No lanzó demasiado el ovoide, ya que terminó con 401 intentos en 15 juegos, pero fue un pasador increíblemente eficiente.

Eso por sí solo sería excelente, pero Jackson fue simultáneamente un corredor increíble, acumulando 1,206 yardas por tierra mientras promediaba casi 7 yardas por acarreo. Consiguió la tasa de primer intento más alta (39.8 por ciento) para cualquier jugador con al menos 150 acarreos desde el 2001, que es hasta donde llegan los datos de ESPN. Produjo más puntos esperados como corredor que cualquier corredor en la liga. No necesitan que les diga que fue genial, y por eso, esto versará más sobre cómo y por qué Jackson y los Ravens hicieron que eso sucediera.

Roman incorporó algunos de los mismos conceptos que empleó con Kaepernick y Taylor en sus paradas anteriores, pero hay más movimiento previo al centro en esta ofensiva que en esos otros ataques. Es posible que Roman lo aprendiera de Los Angeles Rams, que usaron grandes dosis de "jet motion" en su ataque terrestre por zonas para crearle oportunidades a Todd Gurley II. El movimiento para los Ravens ayuda a crear oportunidades de bloqueo y obliga a las defensivas opuestas a cubrir asignaciones contra la carrera sobre la marcha. Los Rams no tienen una amenaza terrestre en el quarterback, pero cuando Baltimore combina esas grandes dosis de movimiento con Jackson, la ofensiva obtiene una ventaja en los números para el juego por tierra. Cuando tienes más bloqueadores y posibles corredores que defensivos a un lado del campo, el resultado suele ser una gran jugada.

Yendo un paso más allá, la amenaza de Jackson, Ingram y el resto de este juego terrestre también dicta cómo las defensivas rivales intentan frenar el juego aéreo de los Ravens. Al frente, además de que las defensivas están siendo golpeadas por un físico ataque terrestre, la posibilidad de que Jackson escape del bolsillo para yardas terrestres fáciles obligan a los defensivos del borde a mantener sus asignaciones de contención. Esto evita que hagan aprovechen para atacar al pasador, lo que ayuda a quitarle presión al mariscal de campo.

En la cobertura, los equipos no pueden depender de una caja de siete defensivos para frenar a los Ravens por tierra, obligándolos a empujar a uno de sus safeties hacia la línea, y evitando que jueguen muchas coberturas de doble profundo. Las defensivas tampoco quieren jugar cobertura personal y asignar a un defensor para tratar de dar cuenta a Jackson, porque si el mariscal de campo vence a ese hombre como corredor, no queda nadie para ayudar. Por lo general, está enfrentando Cover-1 o, más frecuentemente, Cover-3.

Naturalmente, el juego aéreo de Baltimore está construido para atacar el Cover-3. Sus conceptos de pase profundo más comunes fueron, ambos, diseñados en contra del Cover-3. Uno era un cruce de rutas en lo profundo, con un receptor abierto corriendo una ruta "go", y una de las alas cerradas cruzando el campo y corriendo un "out" en el espacio desocupado por esa ruta "go". El otro era todo vertical, con los Ravens enviando hasta cinco receptores en rutas verticales rectas a la cobertura de zona.

Jackson fue un buen mariscal de campo en Louisville, y fue excelente en esos pases durante el 2019. Consiguió un índice de pasador de 117.9 cuando lanzó profundo en el 2019, la cuarta mejor marca de la liga. Los Ravens enfatizaron la velocidad durante la pretemporada del 2019 con la adición de los receptores abiertos Marquise Brown, Miles Boykin y Seth Roberts, pero Brown sufrió para mantenerse saludable durante su temporada de novato después de un debut de dos touchdowns. Si Brown da un paso al frente y se mantiene en el campo durante el 2020, Jackson podría ser aún mayor amenaza como un quarterback de pases profundos.

Otro elemento del juego universitario de Jackson que se ha extendido al profesional es su capacidad de destrozar a los equipos cuando tiene un backfield vacío. Sólo tres equipos emplearon el backfield vacío con mayor frecuencia que los Ravens la temporada pasada, y Jackson aprovechó el espacio para dominar. Logró el mejor índice de pasador de la liga (123.8) y QBR (92.2) desde los sets vacíos, y luego promedió 11.1 yardas por acarreo cuando decidió quedarse con el balón para correr.

La precisión era mi mayor preocupación para Jackson cuando salió de la universidad, dado su historial, pero eso no fue un problema en el 2019. Según NFL Next Gen Stats, se esperaba que completara el 65.6 por ciento de sus pases. En su lugar, fue capaz de completar el 66.1 por ciento de sus lanzamientos. Sólo el 17.4 por ciento de sus lanzamientos fueron determinados como fuera de objetivo, que está justo en línea con el promedio de la liga de 17.7 por ciento. Después de ponderar sus yardas aéreas, ESPN Stats & Information pone el porcentaje de pases completos ajustado de Jackson en 71.8 por ciento, ocupando el décimo lugar en la liga. Si esa va a ser la parte más débil de su juego, es una gran señal para el futuro del jugador de 23 años.

No se habla lo suficiente de la inteligencia de Jackson. Su toma de decisiones es generalmente excelente, especialmente para un mariscal de campo tan joven. Sólo ha lanzado interceptaciones en el 1.6 por ciento de sus pases; el único jugador que registró una tasa de intercepción menor mientras lanzaba más pases que Jackson en sus dos primeras temporadas en la historia de la NFL es Nick Foles, quien tuvo una campaña de 27 touchdowns y dos intercepciones en el 2013. Jackson está claramente cómodo trabajando sus progresiones en el bolsillo, y no entra en pánico bajo presión. Algunos quarterbacks de doble amenaza confían en su capacidad para escapar de la presión con los pies hasta el punto en que se convierte una muleta debilitante para su desarrollo; Jackson no es uno de ellos.

Para un mariscal de campo que corre con la frecuencia de Jackson, también ha hecho un excelente trabajo evitando grandes golpes. Cuando estudié a Jackson el octubre pasado, me di cuenta de que sólo fue derribado por tacleada de un jugador contrario en aproximadamente la mitad de sus intentos de carrera. Casi nunca se desliza, pero es experto en salir por la banda, y a menudo se entrega antes de correr el riesgo de recibir un golpe en el medio del campo. Esta es una habilidad, especialmente a la luz de cómo Andrew Luck y el actual suplente de los Ravens, Robert Griffin, tuvieron sus carreras alteradas al recibir tantos duros golpes.

Los Ravens han tomado las cualidades de Jackson y las han empoderado en el contexto de la ofensiva. Como una de las organizaciones más metidas en la analítica en la liga, Harbaugh & Cía. ya estaban cómodos jugándosela en cuarta y corto en áreas del campo en las que otros equipos no lo estaban. Usar a Jackson como parte del devastador juego terrestre obliga a las defensivas a parar la carrera en un intento adicional, lo que puede marcar la diferencia. Baltimore se fue 8 de 9 jugándosela en cuarto down con 2 yardas o menos la temporada pasada, produciendo más de una media victoria según el modelo de expectativa de victorias de ESPN, en el proceso.

¿La temporada de JMV de Jackson fue un éxito pasajero?

Los quarterbacks que pueden correr se enfrentan a argumentos de que su éxito será fugaz, debido a las breves trayectorias de alto nivel que disfrutaron tipos como Griffin y Kaepernick. Estas comparaciones no son realistas o justas, dado que Griffin sufrió una grave lesión en la rodilla al final de su primera temporada, y Kaepernick fue esencialmente expulsado de la liga como resultado de su lucha contra el racismo sistémico, pero existen.

Para empezar, Jackson ya ha superado el primero de esos argumentos, dado que hubo algunos que pensaron que los Chargers descifraron a la ofensiva de los Ravens cuando forzaron al novato a una actuación sombría durante su victoria de 23-17 en la Ronda de Comodines durante la postemporada del 2018. Ese modelo defensivo claramente no resultó ser sostenible: Jackson respondió llevando a su equipo a una marca de 14-2 y ganando el nombramiento de Jugador Más Valioso de la liga.

Los Chargers se vieron obligados, por lesiones, a usar backs defensivos como linebackers, lo que sirvió como un buen antídoto a la velocidad de Jackson, pero los movimientos que Baltimore hizo durante la pretemporada --la adición de Ingram-- impidieron que los equipos se enfocaran en la velocidad para frenar un juego terrestre de poder. Los Ravens también se vieron sorprendidos telegrafiando jugadas con su línea ofensiva y formaciones, problemas que fueron aliviados con mayor tiempo de práctica en un esquema que sólo realmente adoptaron a mediados de la temporada del 2018.

Sin embargo, una cosa que sí surgió, es la idea de que a los equipos les iría mejor contra los Ravens después de ver a Jackson y esta ofensiva por segunda vez. De hecho, los Chargers perdieron 22-10 y permitieron a Jackson & Cía. correr para 159 yardas durante la temporada regular del 2018, pero lo hicieron mucho mejor en una segunda ronda en los playoffs. ¿Hay alguna evidencia de que las defensas descubran a Jackson y esta ofensa con más repeticiones?

Soy escéptico. Por récord de victorias y derrotas, es posible que puedas argumentar un caso, dado que Jackson tiene registro de 16-2 cuando juega contra una defensiva opuesta por primera vez, y de 3-3 en sus revanchas, pero la ofensiva no es el problema. Baltimore ha promediado 30 puntos por partido en el primer partido de Jackson contra oponentes y 29 puntos por partido en revanchas.

La evidencia de que los equipos son capaces de descifrarlo parece mixta, en el mejor de los casos; por cada juego como la derrota de comodín ante los Chargers, hay un ejemplo como los Browns, que enfrentaron a Jackson durante una derrota del 2018, y luego mantuvieron a los Ravens en 25 puntos en una victoria de 40-25 en la Semana 4 de la temporada pasada. En su tercera y última salida contra los Browns, cualquier conocimiento que Cleveland tuvo de Jackson no ayudó, ya que consiguió 20 de 31 pases para 238 yardas y tres anotaciones mientras agregaba 103 yardas por tierra en una victoria de 31-15 el diciembre pasado. No tenemos suficiente evidencia para demostrar que este es un problema significativo, y si quieres pensar en el pasado, podemos preguntar a los fans de los Green Bay Packers sobre lo que Kaepernick hizo en sus diversos inicios contra ellos. Diez de los 16 partidos de Baltimore en el 2020 serán contra equipos que ya se han enfrentado a Jackson, así que obtendremos más información sobre si esto importa o no.

¿Qué hay de los equipos que se ponen adelante y hacen de Jackson unidimensional? ¿Está expuesto como pasador cuando los Ravens se quedan rezagados y se ve obligado a lanzar? Se podría argumentar que ha sucedido en sus dos derrotas en los playoffs, aunque tendré más que decir sobre ese juego de los Titans en un minuto. Tiene sentido que los quarterbacks que corren pierdan algo de efectividad una vez que se ven obligados a lanzar, pero ¿eso se confirma con evidencia?

Es cierto que Jackson ha jugado peor cuando van perdiendo, pero no es una diferencia significativa. Según las particiones de la temporada regular de Pro Football Reference, ha conseguido un índice de pasador de 108.6 cuando su equipo ha estado arriba, cayendo a 101.0 cuando está abajo. Si incluimos las derrotas de los playoffs, el índice de pasador de Jackson cae a 91.6 cuando los Ravens están abajo, la decimoséptima mejor marca desde el comienzo del 2018. Está justo por delante de jugadores como Tom Brady (89.8), Philip Rivers (897) y Jared Goff (87.5), así que no es terrible.

Esto no ha sido un problema para otros quarterbacks corredores. Por un lado, Kaepernick registró un índice de pasador de 92.5 cuando los 49ers estaban ganando, y sólo cayó a 86.0 cuando se encontraban detrás. El portal PFR sólo tiene esas particiones hasta 1994, pero también podemos encontrar quarterbacks del pasado que tuvieron descensos mucho más significativos. Durante los últimos cinco años de su carrera con un equipo dominante de 49ers, el índice de pasador de Steve Young cayó de 113.7 cuando iba ganando, a 93.2 cuando los Niners estaban perdiendo.

Durante una porción mucho más significativa de su carrera, Brett Favre sería el ejemplo perfecto. A partir de 1994, el legendario mariscal de campo de los Packers registró un índice de pasador de 112.1 mientras su equipo estaba en ventaja. Sin embargo, una vez que Favre quedaba en desventaja, su índice de pasador cayó hasta 72.0, ¡una diferencia de más de 40 puntos! Si Favre puede hacer que eso funcione y aún tener una carrera de Salón de la Fama, Jackson debe estar bien.

En una situación obvia de pase como en tercera y larga, Jackson también ha estado bien. Ha conseguido un índice de pasador de 82.6 en el tercer intento con 8 o más yardas por recorrer, que está justo por encima del promedio de la liga de 82.0. Cuando usas QBR, que toma en cuenta su capacidad de correr en esas situaciones, el QBR de 36.6 de Jackson en tercera y larga es la séptima mejor marca en el fútbol americano desde el comienzo del 2018.

¿Pueden los equipos copiar la fórmula de playoffs de los Titans?

Desde que Jackson asumió como titular en la Semana 11 de 2018, ningún equipo ha ganado más partidos de temporada regular (19) o promediado más puntos por partido (30.7) que Baltimore. Durante ese período, ocupa el tercer lugar en QBR en 70.2. Su currículo de temporada regular a través de dos años es prístino.

En los playoffs, los Ravens de Jackson están 0-2. Su QBR es 20.7. Han perdido dos partidos de playoffs en casa como favoritos, después de perder sólo uno de esos juegos en la historia de la franquicia antes de que él llegara. No soy un creyente firme en la idea de que hay algo diferente en el fútbol americano de los playoffs, pero han salido con dos derrotas en los dos inicios de postemporada de Jackson. Hablé sobre el juego de los Chargers y cómo los equipos no fueron capaces de emular su plan del 2018, pero ¿los equipos van a ser capaces de copiar la fórmula de los Titans para vencer a los Ravens?

Sí y no. Hay elementos de lo que hicieron los Titanes, que otros equipos intentarán hacer parte de su caja de herramientas contra Baltimore, pero también hubo partes de ese juego que son francamente insostenibles. Mencioné el dominio de los Ravens en el cuarto down anteriormente; fueron cero de cuatro contra los Titans, incluyendo un par de carreras de cuarta y una. Baltimore anotó un touchdown en cuatro viajes a la zona roja, mientras que los Titans se fueron tres de tres, convirtiendo en tercera y gol cada vez. Después de soltar 10 pases durante toda la temporada, los receptores de los Ravens soltaron cuatro pases de Jackson en una noche. Tuvieron seis series de 55 yardas o más, y produjeron sólo 13 puntos.

Los equipos contrarios no pueden contar con que eso suceda cada semana contra los Ravens en el 2020, pero hay ideas que pueden tratar de usar. Un ejemplo, como Cody Alexander señaló en su desglose del juego, fue que los Titans pudieron utilizar con éxito un concepto de cobertura conocido como Invert-2 o Inverted-Tampa para obtener una ventaja numérica.

Invert-2 apareció bastante alrededor de la liga a principios de la temporada con un éxito limitado. Probablemente estés familiarizado con la clásica cobertura Tampa-2 que los Buccaneers usaron bajo Tony Dungy, con dos esquineros sentados en el flat y dos safeties dividiendo lo profundo del campo en mitades. Invert-2 voltea esas responsabilidades, con los esquineros tomando las dos mitades profundas y los safeties convirtiéndose en los defensores en la zona corta. Esta cobertura permitió a los Titans a empujar a sus safeties hacia la línea y sumar ocho, o incluso nueve, defensivos en la caja, reduciendo la ventaja de los números de Baltimore, mientras que retenía a backs defensivos en lo profundo del campo para cuando los Ravens intentaban pasar largo.

Tennessee también fue capaz de hacer que su defensa se pareciera a Cover-3 previo al centro, antes de pasar a Invert-2, y aunque realmente no confundió a Jackson de forma regular, los Ravens no fueron capaces de aprovechar consistentemente los puntos más débiles en esa cobertura. Los Titans no usaron mucho Invert-2, pero fueron suficientemente valientes como para usar cobertura personal con mayor frecuencia que la mayoría de los equipos contra Baltimore. El objetivo fue inundar la caja con defensores y quitar tanto la ventaja de los números en el juego terrestre, como el centro del campo para Jackson como pasador.

Los safeties de los Titanes jugaron un papel muy importante en la victoria, y no hay muchos equipos que tengan el tipo de combinación de safeties capaz de hacer lo que Kevin Byard y Kenny Vaccaro hicieron. Fueron miembros viables y significativos de las asignaciones contra la carrera para Tennessee en el interior, y fueron capaces de rastrear de manera confiable a los portadores de balón de Baltimore y derribarlos sin mucho movimiento desperdiciado. Con sólo un par de excepciones, los Titans no se metieron a sí mismos en errores por dejar huecos descubiertos, un problema que, incluso los New England Patriots, enfrentaron cuando jugaron ante Baltimore durante la temporada regular. Byard y Vaccaro tuvieron una intercepción cada uno.

El único otro equipo que tuvo el tipo de juego de safety dentro de la caja contra los Ravens en el 2019 fueron los Bills, que mantuvieron a los Ravens a 3.6 yardas por acarreo en una derrota por 24-17 en diciembre. Jordan Poyer y Micah Hyde parecían estar en el lugar correcto en el momento adecuado en casi todas las jugadas, aunque Poyer fue sorprendido viendo en el backfield en el touchdown de 61 yardas de Hurst. Las alas defensivas de los Bills hicieron un gran trabajo de desprendimiento de bloqueos para para obligar a Jackson a entregar el balón o darle alcance cuando trató de correr por fuera.

Buffalo, que tiene una de las defensivas mejor dirigidas de la liga, también encontró una manera de tratar de mantenerse a la par con el movimiento de los Ravens. Como Paul Alexander señaló, los Bills notaron que los Ravens casi siempre seguían el movimiento en el momento previo a la jugada corriendo hacia ese lado, por lo que una vez que se acercaban hacia el centro, los linebackers de los Bills comenzaban a esperar una carrera en esa dirección. Baltimore se ajustó a esta tendencia en las semanas siguientes corriendo en la dirección opuesta, pero se podía ver a los equipos cambiando sus reglas defensivas o ajustando la forma en que se ocupan del movimiento para tratar de mantenerse a la par con Jackson y los Ravens.

Todo esto ayuda, pero no estoy seguro de tener a safeties físicos, versátiles y excelentes entrenadores como los Bills y Titanes sea una solución fácil de adaptar. A menos que puedas dominar en la zona roja, eliminar cada oportunidad de cuarto down y dominar la posición de campo, tu equipo probablemente no será capaz de emular el plan de juego que funcionó para Tennessee en los playoffs.

Perspectivas para el 2020

Aunque sólo sea porque es prácticamente imposible mejorar en una campaña de JMV, la historia sugiere que Jackson decaerá algo esta temporada. Lanzó touchdowns en el 9 por ciento de sus intentos de pase la temporada pasada, apenas la tercera vez que un jugador ha logrado eso durante una temporada completa desde la fusión AFL-NFL en 1970. Los otros dos que lo hicieron son Peyton Manning y Aaron Rodgers, quienes sólo fueron capaces de hacerlo una vez. No es una crítica a Jackson sugerir que una tasa de touchdowns del 9 por ciento será casi imposible de replicar.

Tanto Jackson como la ofensiva a su alrededor estaban muy sanos. Los 14 jugadores ofensivos primarios de Baltimore sólo se perdieron un total de nueve partidos debido a lesión, cinco de los cuales pertenecieron al centro Matt Skura. Ningún otro jugador se perdió más de dos partidos antes de que los Ravens sentaran a sus titulares en la Semana 17. Fueron una de las ofensivas más golpeadas en el fútbol americano tan recientemente como 2017, cuando ocuparon el puesto N° 27 en los juegos ofensivos perdidos ajustados.

Los jugadores alrededor de Jackson también han cambiado. Hurst fue canjeado a los Atlanta Falcons por una selección de segunda ronda, privando a los Ravens de su tercer ala cerrada y su mejor reemplazo para aquellos momentos en que el arma principal, Mark Andrews, ha sufrido para mantenerse saludable. Más significativo fue el retiro del guardia estelar Marshal Yanda, quien logró llegar a ocho Pro Bowls en sus últimas nueve temporadas en la liga. Los Ravens reclutaron a Tyre Phillips y Ben Bredeson en las rondas intermedias, y firmaron a D.J. Fluker; mientras que son uno de los mejores equipos de la liga cuando se trata de reclutar y desarrollar linieros internos, es difícil imaginarlos consiguiendo un juego de calidad nivel Yanda en el puesto de guardia derecho esta temporada.

Dicho esto, salvo lesiones graves, Jackson no va a ninguna parte. Va a presentar los mismos problemas para las defensivas rivales en los años venideros, y los Ravens están comprometidos a construir su ofensiva alrededor de su vertiginosa variedad de habilidades. Pedir otra actuación de JMV en el 2020 es probablemente demasiado, pero debe seguir siendo uno de los mejores quarterbacks en el fútbol americano.