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LeBron vs. Jordan, la percepción y los números no cuentan toda la verdad

Si le preguntas a cualquier fanático de la NBA -casual o estudioso- a quién escogerías entre LeBron James y Michael Jordan para lanzar un tiro para decidir un partido de playoffs con cinco segundos en el reloj, la mayoría diría: "obvio, MJ".

Decidí hacer un sondeo informal desde que el miércoles, LeBron recibió un saque de balón, dribleó hasta el arco se detuvo para encontrar el espacio suficiente, lanzó y anotó el canasto decisivo en la victoria sobre los Indiana Pacers que puso la serie 3-2 a favor de los Cavaliers. Le pregunté a 10 personas, hombres y mujeres de distintas edades, cuál creía que era el porcentaje de Jordan y el de LeBron en esa situación: en playoffs, con cinco segundos o menos, en busca del canasto para ganar.

Nueve de diez le dieron una ventaja abismal a Jordan. Algunos dijeron que Jordan lanzaba para 55 por ciento, James para 40; algunos llegaron a poner a MJ tan alto como en 80 y a LeBron tan bajo como en los 25 por ciento.

El entrevistado que menos ventaja le dio a Jordan, aclaró que lo hacía porque 'sentía' que Jordan había hecho más tiros en esa situación que James, quien 'prefería pasar el balón'.

La imagen visual, seguramente, es el sensacional canasto frente a Craig Ehlo en el Juego 5 de la serie de playoffs de 1989 ante los propios Cavaliers, o el no menos impresionante tiro decisivo tras un corte de balón y un rompetobillos a Byron Russell que privó al Utah Jazz de al menos ir a un juego decisivo en 1998.

Una mirada a los números reales sorprenderá a todos, como me sorprendió a mí: Jordan, 5 de 11 (45.5 %); James (6 de 13, 46.2% con el del miércoles). Es decir, no sólo ha tenido más intentos para buscar la delantera en los últimos cinco segundos, sino está en un virtual empate con Air Jordan, por no decir que lo supera.

En esta era de redes sociales en las que la imagen viva engaña a los números, las percepciones que dan los videos de highlights de carrera son las equivocadas. En el caso de Michael Jordan, uno ve un video de los grandes tiros de su carrera y se lleva la impresión de que los anotó todos. En cambio, hay quien se puede llevar la impresión equivocada al mirar algunos de los fallos de LeBron James en la misma situación.

En las discusiones de 'sports bar', se bloquean los tiros fallados de Jordan con 5.1 segundos en el Juego 1 de la Final de 1991; el del Juego 2 de la Final de 1992 (con 2.8 segundos) y el del Juego 5 de la Final de 1997 (un 'air ball' con o.o8 segundos), porque el canasto sobre Ehlo, el de ganar el título en 1998, el triple que empató el Juego 3 en 1991 y las dos cestas decisivas en la serie de 1997 son las que dominan los videos de youtube.com.

O sea, hay más de esto:

Que de esto:

No pretendo agregar al debate eterno sobre quién es el mejor jugador de la historia o cuánto le falta a LeBron para alcanzar a Jordan, aunque no sea de los que rechace ese tipo de discusión, por encontrarla entretenida. Tampoco, caer en el error de restarle mérito a la grandeza de Jordan, principalmente en los playoffs. Las estadísticas también dicen que promedió 33.4 puntos, ganó seis títulos, y su índice de eficiencia de jugador (PER) en la postemporada fue de un fuera de este mundo 28.6. Inclusive, es posible que en el supuesto de esa situación de cinco segundos con el juego en la línea, con ambos en la cancha, le daría el balón a Jordan.

Pero no me molestaría que la lanzara LeBron, aún cuando todavía le quedan tiros que hacer y anotar o fallar.

Lo que quiero decir es que ni Jordan fue tan infalible, ni LeBron ha sido tan mediocre en esos momentos de presión. Se trata de dos grandes jugadores que se supone que tengan la bola en estos momentos y que cuando la han tenido, han ejecutado virtualmente de la misma manera, según lo que dicen los números.

La imagen de arrogancia que proyecta James desde los inicios de su carrera, combinada con sus 'decisiones' de irse a Miami, primero, volver a Cleveland, la posibilidad de que vuelva a dejar a los Cavaliers, y hasta sus comentarios de protesta sobre el panorama social en Estados Unidos y en el mundo, lo convierte en una figura polarizante. Genera amor u odio. Si anota un canasto en el Juego 5 de la primera ronda tras bloquear un tiro del rival fue porque no tenía la presión porque el juego estaba empatado, sin tomar en cuenta que los Cavaliers estaban en esa situación de definición porque James los llevó hasta allí con 42 puntos, 10 rebotes y ocho asistencias hasta que tomó el pase decisivo.

Si el viernes falla en esa situación, dirán otra vez no produce bajo presión; si se echó al equipo sobre sus hombros después de una desventaja de 1-3 en 2016, ganó porque los árbitros lo protegieron y suspendieron por un juego a su defensor; si perdió una final en 2015 con un equipo que no tenía a dos estelares es porque no puede cargarlos.

No hay manera de que pueda ganar ante sus 'haters'.

Es posible que cuando todo esté dicho y hecho en el caso de LeBron James, todavía sigamos diciendo que Jordan es el mejor jugador de todos los tiempos. Pero les recomendaría que abran sus mentes, olviden las percepciones y admiren al que quizás no sea el mejor jugador de la historia, pero sí el mejor atleta que haya jugado este deporte. Después de todo, los highlights de Jordan sólo se pueden ver en las redes, James los sigue produciendo juego a juego.