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Exceso de confianza en Trey Lance y desconfianza en Russell Wilson dañan a 49ers y Broncos: Repetición Instantánea

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Geno Smith se roba el show en regreso de Russell Wilson a Seattle (1:09)

El quarterback cumplió con su advertencia y tuvo un desempeño impecable para ayudar a los Seahawks a sorprender a los Broncos y arruinar el regreso de Russell Wilson a Seattle. (1:09)

Las sensaciones en extremo suelen ser dañinas y la confianza excesiva de los San Francisco 49ers en Trey Lance y la desconfianza que mostraron los Denver Broncos en Russell Wilson pueden marcar la suerte de ambas franquicias para el resto de la temporada de la NFL que apenas comienza.

El primer juego en el calendario de 49ers y Broncos, ante los Chicago Bears y los Seattle Seahawks, respectivamente, lucía favorable en el papel, pero la realidad les dio un duro golpe a ambos al sufrir derrotas del tipo que pueden afectar la siembra en Playoffs o, incluso, impactar en su calificación a Postemporada.

49ers y la confianza desmedida en Lance

El duelo ante los Bears y la cita ante los Seahawks en la Semana 2 parecían ofrecerle al coach Kyle Shanahan un periodo ideal para ayudar a Lance a adaptarse a la responsabilidad de comandar la ofensiva de un equipo que está armado para ganar ahora.

En las últimas tres campañas, San Francisco ha llegado una vez al Super Bowl y se quedó a un paso de otro con Jimmy Garoppolo como quarterback titular. La ventana de oportunidad de los 49ers para ganar el Trofeo Vince Lombardi está abierta, pero podría comenzar a cerrarse y un pasador con sólo tres juegos como titular de experiencia en la NFL podría hacer que el cierre de esa ventana se apresure.

Los Bears hicieron su tarea a la defensiva al hacer que Lance jugara como quarterback al obligarlo a vencerlos por aire y el pasador de segundo año falló. Si bien los 49ers fueron indisciplinados (12 castigos, tres defensivos en tercera oportunidad y dos de ellos mantuvieron vivos ataques de Chicago que terminaron en puntos), Lance cometió errores que también influyeron en el desarrollo el encuentro.

Lance voló un pase a Tyler Kroft que de haber conectado, hubiera sido un touchdown para San Francisco y falló otros en terceras oportunidades; su poca experiencia le hizo tomar una captura que sacó a los 49ers de rango de gol de campo y pese a tener protección suficiente en la bolsa, lanzó un pase apresurado que terminó por ser interceptado.

La confianza de Shanahan y el gerente general John Lynch está depositada en Lance, pero la paciencia puede agotarse rápidamente si el pasador de segundo año sigue con problemas de ejecución, sobre todo, al considerar que los 49ers están listos para llegar lejos y ganarlo todo.

Las probabilidades vs. Russell Wilson

En la NFL moderna, un quarterback móvil como Russell Wilson debe ser capaz de ganar cinco yardas por tierra o con un pase. Por esto es que es difícil de comprender por qué el coach novato de los Broncos, Nathaniel Hackett, decidió no usar a su quarterback de $165 millones garantizados en el momento determinante del juego de lunes por la noche.

También es una realidad que en la NFL moderna, las analíticas juegan un papel importante en las decisiones de los coaches y en su primera experiencia al frente de un equipo, no fue distinto con Nathaniel.

De acuerdo a ESPN Stats & Info, Denver tenía 30 por ciento de probabilidades de vencer a los Seahawks con el intento de gol de campo de 64 yardas y de 29 por ciento si se la jugaban en cuarta oportunidad.

Cabe destacar que en ese momento, la inexperiencia de Nathaniel y su mal manejo del reloj de juego tuvieron un rol clave: con sus tres tiempos fuera, los Broncos dejaron correr 42 segundos y cuando el reloj llegó a 20, pidieron el tiempo fuera para decidir ir por el gol de campo. Cuando restaban 1:02 minutos al concluir la jugada en tercera oportunidad, las probabilidades de ganar de Denver eran mayores, pero se redujeron conforme el reloj de juego avanzó hasta que la probabilidad era ligeramente mayor con un intento de gol de campo.

Los números no mienten, pero el momento y sensaciones del partido exigían que Wilson fuera quien tuviera la oportunidad de mantener con vida a los Broncos y acercar al menos cinco yardas al pateador Brandon McManus con dos tiempos fuera aún disponibles.

Nathaniel se inclinó por las probabilidades, pero las sensaciones y momentos de un partido son una habilidad que cada vez manejan y entienden menos la nueva generación de entrenadores en jefe.

Esa falta de confianza en los jugadores puede dañar el ambiente en el vestidor y, en el caso de los Broncos, la relación entre Nathaniel y Wilson y para el quarterback es una experiencia más en la que es protagonista de una decisión contraria a lo que “el librito” indica para determinados momentos (recuerden el pase interceptado en el Super Bowl XLIX en situación de gol).