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Liga venezolana de béisbol dice que será difícil montar torneo 2020-21

AP Photo/Fernando Llano

La Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) informó el martes que está haciendo el esfuerzo de montar su tradicional torneo invernal, pero advirtió que debido a la pandemia del coronavirus y otros factores que escapan al control del organismo, cada día que pasa se hace más difícil conseguir dicho objetivo.

"A escasos meses para lo que sería la jornada inaugural de la zafra 2020-2021, tenemos el deber de manifestar muy responsablemente que el montaje del evento favorito y más esperado del pueblo venezolano se hace cada vez más complejo", dijo la liga en un comunicado colgado en su portal digital.

"Nuestra intención es y seguirá siendo organizar un campeonato para jugar béisbol, lo cual es nuestra razón de ser", agregó la LVBP, que está integrada por los equipos Leones del Caracas, Tiburones de La Guaira, Tigres de Aragua, Navegantes del Magallanes, Cardenales de Lara, Águilas del Zulia, Caribes de Anzoátegui y Bravos de Margarita.

"El tiempo es un factor determinante para brindarle a la fanaticada venezolana una nueva temporada con el estándar al que está acostumbrado", reza el mensaje del circuito venezolano.

La LVBP citó la situación sanitaria provocada por el coronavirus y el entuerto provocado al béisbol por la crisis política entre Estados Unidos y Venezuela como los dos mayores obstáculos para montar un evento que se ha celebrado, prácticamente sin interrupción, por tres cuartos de siglo.

"Desde que se declaró la emergencia nacional sanitaria, debido a la aparición del Covid-19, virus al cual nuestro país como el resto del mundo no escapa de su amenaza, se ha afectado seriamente el normal desenvolvimiento de los procesos que se necesitan cumplir para ofrecer el acostumbrado espectáculo de calidad en las siete sedes que albergan a los equipos participantes", dijo el aviso de la LVBP.

"Hoy están presentes factores que lamentablemente la LVBP no controla, la certeza de un restablecimiento normalizado de vuelos internacionales, así como el ascenso de contagios por el virus citado que trastoca la certidumbre de los días por venir", agregó.

Las cifras relacionadas al coronavirus en Venezuela son contradictorias. Por un lado, el gobierno del presidente Nicolás Maduro sostiene que su país realiza la mayor cantidad de pruebas de COVID-19 en la región por millón de habitantes. También, que en Venezuela solamente se han registrado cerca de 35 mil contagios y 288 fallecimientos.

La oposición, sin embargo, dice que el país solamente realiza entre 600 y 800 pruebas por día, que el proceso para obtener los resultados es muy lento y que los contagios y muertes reales por coronavirus casi duplican los datos oficiales.

Además del coronavirus, un germen del que no ha escapado ningún evento deportivo importante del planeta, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio, que fueron reprogramados del 2020 al 2021, la pelota venezolana tiene asuntos por resolver pendientes, derivados del rompimiento de relaciones diplomáticas formales entre Estados Unidos y la nación sudamericana.

En agosto del año pasado la oficina del comisionado de Grandes Ligas (MLB) alertó a sus jugadores que debían abstenerse de participar en la pelota invernal venezolana, una medida provisional en respuesta a la orden ejecutiva del presidente estadounidense Donald Trump que amplió las sanciones enconómicas contra el régimen de Maduro.

La disposición de Trump congeló los activos del gobierno de Venezuela y sus entidades asociadas y prohibió las transacciones económicas con éstos, salvo algunas exenciones. La MLB actuó en consencuencia ante el temor de que los patrocinios del gobierno venezolano, a través de sus empresas Petróleo de Venezuela (PDVSA) y Banco de Desarrollo Económico y Social (BANDES), convirtieran a la LVBP en un objetivo de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Departamento del Tesoro estadounidense.

PDVSA, BANDES y todas las empresas estatales venezolanas, incluyendo los equipos de béisbol Tigres de Aragua y Navegantes del Magallanes, se encuentran en la lista negra del gobierno de Estados Unidos.

Más tarde durante el torneo, MLB logró que la Casa Blanca relajara la medida, autorizando a sus peloteros a jugar con los equipos venezolanos, excepto con Aragua y Magallanes.

"Son conocidos públicamente los esfuerzos realizados para restablecer el orden jurídico de los equipos Aragua y Magallanes, según el Acuerdo de Ligas de Invierno que sostienen los circuitos miembros de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC) con la MLB -organizaciones a las que la LVBP está afiliada-; luego de solventada la situación de los otros seis equipos en diciembre de 2019", dijo la LVBP en su informe del martes.

"Este proceso requiere el cumplimiento de exigencias muy específicas, para así demostrar que ambas divisas pueden operar en el marco del convenio en el que deben interactuar con MLB", agregó.

Finalmente, la LVBP dijo estar esperanzada de que las luces de los estadios venezolanos estén encendidas el próximo invierno, aunque no aseguró que habrá pelota.

"La responsabilidad y seriedad demostradas por la LVBP a lo largo de su historia, fundamento de la credibilidad, confianza y respaldo de los fanáticos del béisbol profesional desde su aparición en enero de 1946, nos obliga a tomar decisiones cónsonas con dicho papel de responsabilidad ante el espectáculo favorito de los venezolanos", dijo.