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Los New England Patriots y su temporada perdida antes de la dinastía

Antes de ganar seis veces el Super Bowl con los New England Patriots, el entrenador Bill Belichick, derecha, tuvo que navegar una difícil temporada de 2000 que sirvió como trampolín para la dinastía. Barry Chin/The Boston Globe via Getty Images

FOXBOROUGH, Massachusetts – Dentro de un estadio lleno de aficionados que ondeaban sus banderas, celebrando la resiliencia de una nación que aún guardaba el duelo por la pérdida de miles de personas, el entrenador Bill Belichick se encontraba de mal humor.

Sus New England Patriots tenían récord 0-1 y se aprestaban a enfrentarse a los New York Jets, la misma franquicia a la cual había renunciado, anunciando su dimisión de forma insólita, refiriéndose a sí mismo como “EJ (entrenador jefe) de los NYJ” en una rueda de prensa escenificada el 4 de enero de 2000.

Tenía récord 5-12 como entrenador de los Patriots y su afición se sentía inquieta. Corría el 23 de septiembre de 2001, siendo el primer juego disputado tras los atentados terroristas del 11/9. El Foxboro Stadium se encontraba atestado con un sinnúmero de emociones. Los aficionados lloraban y aplaudían.

El patriotismo era más importante que el fútbol americano.

Sin embargo, para Belichick, la sensación que lo arropaba era roja, blanca y en penumbras.

Durante la previa, Belichick charló con el entrenador de los Jets Herman Edwards. Junto a ellos se encontraba Mike Westhoff, entrenador de equipos especiales de los Jets, quien recuerda el desarrollo de la conversación de esta forma:

“Estoy dejando el terreno y Belichick camina con Herman, y están conversando. Él se encuentra justo a mi lado, y Herman preguntó: ‘¿Cómo te va?’. Bill respondió: ‘Somos horribles, apestamos como la mie----‘”.

“Él nos dijo: ‘El quarterback [Drew Bledsoe], no sé nada [con respecto a él]’. Habían perdido su partido inaugural contra Cincinnati y les citaré textualmente lo que dijo. Belichick dijo: ‘No voy a sobrevivir este año. Él me despedirá antes que termine el año’. Eso fue lo que escuché”.

Todos conocen lo que ocurrió pocas horas después y cómo transcurrió durante los 19 años posteriores a esa charla. Bledsoe se lesionó, Tom Brady fue el pitcher relevista anónimo que se convirtió en el “Más Grande de Todos los Tiempos” y los Patriots armaron una dinastía que incluye entre sus logros seis campeonatos del Super Bowl.

Esa parte de la historia ha sido ampliamente recopilada. Sin embargo, se han olvidado los eventos que condujeron a ese 23 de septiembre de 2001, cómo Belichick (quien actualmente es considerado el más grande entrenador de la historia de la NFL) desconfiaba tanto de sus prospectos, que estaba convencido de su despido, tarde o temprano, por parte del propietario de los Patriots Robert Kraft.

Mientras Belichick prepara a sus actuales Patriots (2-5) para chocar con los Jets (0-8) a las 8:15 p.m. hora del Este en Monday Night Football por ESPN, les presentamos la historia de aquella temporada perdida del 2000, cuando los Patriots jugaron un fútbol americano perdedor y a pesar de ello, lograron cambiar la dirección de la franquicia, bajo las órdenes de su exigente estratega.

Los inicios

Los detalles de la adquisición de los servicios de Belichick por parte de los Patriots en un cambio con los Jets, su historial como asistente defensivo en New England en 1996 y su paso previo como entrenador de los Browns entre 1991 y 1995 han sido ampliamente cubiertos en los medios. Belichick llegó con un plan que estremeció a su vestuario y las oficinas de los entrenadores. A continuación, presentamos los recuerdos de jugadores y cuerpo técnico de ese equipo del año 2000:

Damien Woody, liniero ofensivo: “La primera noche de nuestro campamento de entrenamiento, Bill se para frente a todo el equipo y nos dice: ‘Miren, no hay luz al final del túnel. No pidan ningún receso porque no tendremos recesos. Sólo bajen la cabeza y salgan a trabajar’. Y se va. Pienso: ‘Oh, Dios mío, ¿qué está a punto de suceder?”

Charlie Weis, coordinador ofensivo: “[La idea] era adoctrinar a la gente con respecto a la forma cómo Bill hace su trabajo”.

Ty Law, esquinero defensivo: “[El exentrenador] Pete Carroll tenía una energía distinta, siempre se mantenía de buen ánimo. Mucha gente no lo aceptaba, pero a mí me encantaba… Entonces, llega Bill y todo fue distinto. No se sentía tanta libertad como antes”.

Belichick, sobre el primer día del campamento de entrenamientos de 2000: “Sé que todos llegan al campamento con sus expectativas personales y expectativas con respecto al equipo, pero tendrá que haber un precio significativo a pagar si queremos lograr esos objetivos. Habrá mucha sangre, sudor y lágrimas por delante. En eso necesitarán concentrarse los jugadores. El postre vendrá después”.

Scott Pioli, vicepresidente de personal de jugadores: “Durante ese año, todo giraba en torno a instaurar una cultura. Si no la asumías por completo, quedabas fuera”.

Matt Chatham, apoyador: “Ese fue uno de los años más difíciles de mi vida. Fue una prueba de desgaste. Los lunes, prácticas, durante toda la temporada. Algo increíblemente estresante. No te ibas a casa y decías: ‘¡Vaya, estoy en la NFL!” Más bien, pensabas: ‘Demonios, ¿por cuánto tiempo seguiré haciendo esto?”

Belichick, sobre el primer día del campamento de entrenamientos de 2000: “Lo principal que les pediré, y seré sumamente firme al respecto, es que lleguen a tiempo, que presten atención, que se encuentren en buenas condiciones y aporten el 100 por ciento de su esfuerzo. Si lo hacen, todo irá bastante bien; si no lo hacen, será muy difícil gestionar a un grupo de este tamaño, al no contar con esa clase de cooperación y obediencia”.

Pioli: “El tope salarial fue un desastre. Cuando llegamos allí, nos encontrábamos por encima del tope salarial en $10.5 millones y sólo contábamos con 41 jugadores bajo contrato. Piénsenlo. Hubo algunas semanas en las cuales sólo teníamos a 51 chicos en la plantilla, pero parte de ello conllevaba un mensaje. Una de las cosas que queríamos eliminar era la sensación de tener derecho a un puesto. No obsequiábamos empleos, había que ganárselos”.

Woody: “Si hay algo que recuerdo de ese año 2000, es lo brutalmente terrible de aquel campamento. No había descanso. Parecía que Bill mantenía su pie puesto sobre tu garganta durante todo el campamento de entrenamientos… Suelo usar ese año para alentarme a la hora de enfrentar cualquier cosa en mi vida. Siempre me digo: ‘Si pude sobrevivir aquello, no hay nada en este mundo que no pueda sobrevivir”.

Primeras impresiones de Brady como novato

El paso de Brady, de ser elegido en sexta ronda del draft (No. 199 en general) a convertirse en uno de los más grandes de la historia del fútbol americano, se ha convertido en leyenda. Sin embargo, en el año 2000 no existían indicios visibles de que ese cambio radical fuese a ocurrir (apenas completó un pase en condición de suplente en dicha campaña). Tampoco salieron a relucir durante el inicio de la campaña siguiente.

Brad Seely, entrenador de equipos especiales: “Lo primero que recuerdo haber pensado sobre Tom Brady, es que no era un jugador de mucha calidad. Teníamos prácticas de oportunidades, y hacíamos una rutina de 7 contra 7 en la zona roja, o ‘1 contra 1’. Cada vez que Tom lanzaba el ovoide, siempre le apostábamos a los jugadores defensivos”.

Chad Cascadden, ex linebacker de los Jets, que fichó por los Patriots esa temporada: “Me gustaría decir que vi esa calidad en Brady. Pero, para ser sincero, no recuerdo mucho de TB mientras estuve allí. Formaba parte del cuarto equipo. Ni siquiera estaba en el tercer equipo. Y lo tenían dentro del roster, lo que era muy extraño… Realmente no vi mucho de él”.

Woody: “Teníamos a Drew Bledsoe. Había firmado ese gran contrato por $100 millones, así que Drew no se iría a ninguna parte ese año”.

Seely: “[Brady] siempre era el jugador a quien teníamos que gritarle en el terreno: ‘¡Ven acá! Tenemos una reunión. Vas a llegar tarde’. Porque siempre se quedaba en el campo y trabajaba extra. Se hizo a sí mismo, desde ese año de novato hasta ser el jugador en el que se ha convertido. Puedo decir que no se trata del mismo jugador”.

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Partidos para el olvido

Los Patriots perdieron sus cuatro primeros compromisos, antes que Belichick pudiera sumar su primera victoria, en su visita a los Denver Broncos por marcador 28-19. Se produjeron derrotas notables en el regreso de Belichick a Cleveland (19-11) y un terrible encuentro en pleno Día de Acción de Gracias en Detroit (34-9), en el cual Brady completó el primer pase de su carrera.

Law: “Creo que teníamos buenos jugadores, pero apestábamos en lo colectivo. Cada vez que se muestra un récord 5-11, siendo un equipo profesional de fútbol americano, pues no eres un muy buen equipo”.

Chatham: “Ni siquiera conocía los nombres de mis compañeros. Tenía que escribir cosas sobre la cinta adhesiva puesta en mis muñecas para intentar recordar lo que hacíamos, porque acababa de llegar, justo al final del campamento de entrenamientos. Era muy joven. Había otros chicos nuevos en casa, al igual que yo. Parecía sentirme pasmado”.

Woody: “Hombre, fue un año difícil. Bill creía en exigir y exigir más, durante todo el año. Incluso en mi caso, un jugador en su segundo año en la liga, joven, le decía a mi esposa: ‘No sé si seré capaz de poder durar largo tiempo en la liga si las cosas seguirán así durante toda mi carrera”.

Chatham: “Si analizas los cambios en el roster del año 2000, parecíamos jugar al bingo del roster todos los lunes por la mañana. Con chicos entrando y saliendo del equipo. Muchos jugadores iban y venían, por una semana o dos. Realmente, eran Bill y Scott viendo quien podía asimilar su filosofía, jugar a su manera, quienes estaban dispuestos a soportar todo esto”.

Woody: “0-4… éramos malos. Nos encontrábamos en una encrucijada. Teníamos muchos veteranos de larga data y Bill cortó a muchos ellos. Muchos chicos que mostraron gran calidad bajo las ordenes de [Bill] Parcells. Simplemente, no contábamos con mucho talento”.

Otis Smith, esquinero: “Creo que nuestro punto más bajo fue haber perdido dos veces contra los Jets. Perder contra Cleveland fue malo, pero sufrir dos derrotas contra los Jets fue duro porque, si recuerdan, en el ’99 dominamos a los Jets. Nos ganan en Nueva Jersey y regresamos a Nueva Inglaterra y los Jets nos patean el trasero. Creo que ellos sintieron que esa situación les dio solidez, ratificando lo que habían hecho, dejando ir a algunos de nosotros y que Bill no aceptara el puesto [con los Jets]”.

Tras el penúltimo partido de la temporada, disputado en Buffalo, tres jugadores (Law, Troy Brown y Terry Glenn) se quedaron rezagados, porque no querían volar en un lujoso avión. Esa noche, tomaron un autobús con rumbo a Canadá, Law se separó de su pareja; y al final, terminaron generando titulares por motivos poco deseables. Los Patriots perdieron su último partido de la temporada 27-24, jugando como local ante los Miami Dolphins. El encuentro terminó de forma insólita, con el árbitro Johnny Grier convocando a ambos equipos de vuelta al terreno para una jugada final, largo tiempo después que habían pensado que el encuentro había concluido. Fue un final extraño para una peculiar campaña.

Trampolín a la excelencia

Los traspiés del 2000 llevaron a los Patriots a firmar un grupo de agentes libres de primer nivel durante la temporada baja. Luego de haber iniciado la campaña 2001 con marca 5-5, no volvieron a conocer la derrota hasta imponerse como campeones del Super Bowl XXXVI.

Pioli: “Fue un año crítico, por muchas razones. ¿Temporada perdida? (Risas) Quienes la vivieron y se hicieron campeones… no perdimos nada ese último año. El récord 5-11 se sintió como si hubiéramos vivido cinco años. La gente no comprende la magnitud de todas las emociones y riesgos que vivimos dentro de ese año 2000”.

Law: “Era su segundo año y le vendí mi apartamento a Tom. Tenía que ayudar a un egresado de la Universidad de Michigan. Por eso, dejé todas mis cosas allí, el televisor, todo. No me llevé nada, excepto mi ropa. Le dejé sofás, mesas de billar, camas… Le dije: ‘Vente sin nada’ porque no estaba ganando dinero. Me castigué a mí mismo, fueron $125,000 menos de lo que pude haber hecho con ese apartamento en el mercado inmobiliario. El sótano estaba recién concluido. Acababa de firmar el gran contrato. Pero pude ver lo duro que trabajaba este chico”.

Weis: “Para ese momento, Bill ya había asentado muy bien su forma de hacer las cosas: ‘Así se manejará esta organización de ahora en adelante’. La primera vez, nos fuimos con cierta hostilidad entre Parcells, [el ex vicepresidente de personal deportivo] Bobby Grier y Kraft. Llegamos por segunda vez y ahora, todo dependía de Belichick y Pioli. Definitivamente, ambos se encontraban en la misma página. Fue totalmente distinto. Era la forma de hacer las cosas de Bill. Así se harían las cosas en el futuro. Al hacer eso, las cosas transcurrieron sin problemas”.

Law: “Él estaba consciente de los recursos con los que contaba en el vestuario, entre veteranos y los jugadores con quienes podía depender, en lo que respecta a capacidad de liderazgo, desde el 2000. Y logró reforzarlo. Todo formó parte de la transición. Requirió un poco de tiempo. Un año. Al año siguiente, estábamos jugando el Super Bowl”.