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Cien historias rumbo a Qatar 2022: "It's coming home", el himno de una Inglaterra que vuelve a soñar

Wembley, Euro 2020, una nueva frustración para Inglaterra que a pesar de la euforia cayó por penales frente a Italia AP

Veinte años tuvo que esperar Inglaterra para ver a su Selección en una Copa del Mundo. Y otros 16 para levantar por primera y todavía única vez el trofeo más deseado, la Jules Rimet en aquellos tiempos. Tres décadas de ilusiones y desencantos transcurrieron para que el país creador del fútbol moderno volviera a albergar una competencia grande, igual de grande que la expectativa que renació en los hinchas locales. De eso se trata It's coming home: una bienvenida de vuelta a "su" juego y a una esperanza, casi siempre destinada a romperse.

El 30 de julio de 1966, en la definición del Mundial, nada menos que en un Wembley repleto frente a Alemania, la primera larga espera terminó y, por fin, el fútbol volvió a casa...

Fue, sin dudas, el día más glorioso en la historia de la Selección Inglesa, que unos pocos todavía lo recordarán en primera persona, otros a través de los relatos de sus padres o abuelos y la amplia mayoría lo descubrirá en imágenes en blanco y negro en Youtube. De todos modos, forma parte de la cultura popular británica y es parte constitutiva de la identidad de las generaciones posteriores.

Treinta años pasaron para que Inglaterra, en la Eurocopa 1996, volviera a ser anfitriona de otra competencia importante. Entre ambos torneos, un historial plagado de frustraciones, con apenas la módica alegría del cuarto puesto en Italia '90, donde, una vez más Alemania Federal eliminó a los Tres Leones por penales en la semifinal.

Pero en aquel verano, nada de eso importó, porque había algo mucho más significativo, una especie de acto de justicia del destino. El fútbol volvía a casa. Con motivo de esa Euro '96, Frank Skinner, David Baffiel y la banda de Ian Broudie, The Lightninh Seeds, escribieron la canción "The Three Lions". Un tema que, casi sin querer, se convirtió en el himno de la hinchada inglesa.

No se trata de la típica canción de cancha, improvisada en una tribuna, que se expande de boca en boca. Ni siquiera fue creada por aficionados, como el "Brasil decime qué se siente..." con el que los argentinos coparon el Mundial de 2014.

EL ESPÍRITU DE UN HIMNO
La canción rebautizada como "It's coming home" supo resumir el sentimiento del inglés hacia el fútbol y, especialmente, hacia su selección.

Por un lado representa el orgullo por esa gloriosa estrella del '66, pero además por todas las grandes figuras que vistieron la camiseta de los Tres Leones con el correr de los años, desde Stanley Matthews, pasando por Bobby Charlton, Bobby Moore, Frank Lampard, Steven Gerrard, Gary Lineker, Wayne Rooney, David Beckham, hasta Harry Kane, Phil Foden, Jack Grealish y otros tantos de la actualidad.

Y, a la vez, se funde con las frustraciones y tristezas de ilusiones destrozadas como las de las Copas del Mundo de 1986 y 1998, ambos a manos de Argentina, una selección con la que ya había una rivalidad especial, a la que la Guerra de Malvinas en 1982 profundizó aún más. Y ni hablar de Alemania: que se coronó en la Euro de 1996 y de nuevo fue verdugo en el Mundial de 2010. Y la Copa de 2014 resultó ser el peor final para la "Generación Dorada".

“Todos parecen saber el marcador / lo sabían desde antes / ellos solo lo saben y están seguros de que Inglaterra lo va a arruinar / lo va a arruinar/ pero sé que pueden jugar / porque recuerdo a tres leones en una camiseta / y la Jules Rimet sigue brillando / 30 años de decepción / no me quitaron los sueños...", es, sin dudas, la estrofa de "Its coming home" que mejor sintetiza todos esos sentimientos encontrados que la Selección le genera a sus fanáticos.

La canción de "The Three Lions" fue modificada y reeditada para el Mundial de 1998. Porque a pesar de las decepciones, ante cada cita grande, los ingleses vuelven a soñar y a creer que esta vez sí, el fútbol volverá a casa. En esa versión, una de las imágenes del videoclip es la de Gareth Southgate fallando el penal decisivo de la semifinal frente a Alemania en la Euro '96. Southgate, justamente, el hombre que renovó a la Selección y revivió las expectativas: primero con un sorpresivo cuarto puesto en el Mundial de Rusia.

Y, después, al conducir a Inglaterra a su primera final de una Eurocopa y a la primera definición grande en 55 años. El hombre que ¿por cábala? vestía un sobretodo con la inscripción "It's coming home" hizo que el himno volviera a sonar con fuerza y recobrara todo sentido.

Ese 11 de julio de 2021, Wembley volvió a estar repleto en plena pandemia de Covid, lo que claramente contrastó con el Maracaná semivacío que albergó la final de Copa América entre Argentina y Brasil, un día antes. Pero nadie quería perdérselo: el fútbol venía a casa.

La historia se repitió, pero no la de 1966, si no la de todas las demás ocasiones: Inglaterra, los penales y otra derrota.

Una nueva decepción que dolió, que hizo que muchos que habían puesto a Gareth Southgate en un pedestal, empezaran a mirar de reojo sus planteos demasiado precavidos.

LAS RAZONES DE UNA NUEVA ESPERANZA
Tras la derrota en la final europea, Harry Kane y compañía arrasaron en las Eliminatorias, el lugar en Qatar 2022 está asegurado y nada parece que pueda acallar el "It's coming home", ni siquiera los malos resultados en el comienzo de la UEFA Nations League. Porque los ingleses saben que estos chicos "pueden jugar".

Kane, el capitán y goleador, Jordan Pickford, Nick Pope, Kyle Walker, John Stones, Harry Maguire, Jordan Henderson, Raheem Sterling y Trent Alexander-Arnold ya tienen un Mundial en sus espaldas. Fueron a Rusia como una selección en plena transición y por poco no lograron subirse al podio.

A ellos se sumaron jóvenes talentos como Phil Foden (22), Mason Mount (23), Jude Bellingham (19), Jack Grealish (26), Aaron Ramsdale (24), Tammy Abraham (24), Bukayo Saka (20), Reece James (22) y Kalvin Phillips (26), que ya han demostrado gran potencial en sus respectivos clubes, pero no del todo con la camiseta nacional.

Por un lado, Southgate les ha dado la oportunidad de vestir por primera vez la camiseta de Los Tres Leones pero, por otro, sus permanentes cambios, todavía no les permitió asentarse a la mayoría.

La cuenta regresiva está en marcha, a menos de 100 días para el Mundial 2022, Inglaterra tiene muchos detalles por afinar. Por sobre todo, tiene que encontrar su once titular. El entrenador debe definir si "muere con la suya" y se inclina por un esquema más defensivo -balanceado, según él-, que deje afuera a jugadores como Foden y Grealish, o si le da el gusto a los fanáticos e intenta incluir a la mayor cantidad de esos futbolistas de buen pie y carácter ofensivo.

Le quedan apenas dos partidos oficiales más en estos meses, por la UEFA Nations League, para terminar de probar y aclarar cuál es su Inglaterra y a qué juega. Pero nada de todo eso importa demasiado cuando el "It's coming home" empiece a adueñarse de las calles y llegue hasta Doha, porque tantos años de "decepción no me quitaron los sueños" y cada Mundial es una oportunidad más para que el "fútbol (y la copa) venga a casa".