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Warriors, a una victoria de ganar el bicampeonato de la NBA

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CLEVELAND – Al superar 108-97 a los Cleveland Cavaliers en la noche del viernes, los Golden State Warriors nuevamente prevalecieron al ser puestos a prueba. Eso fue especialmente cierto en torno a Stephen Curry, quien respondió a un par de días de críticas con un rendimiento de 38 puntos y seis asistencias dentro de un esfuerzo de todo Golden State.

Este puede no haber sido el punto más bajo para Curry, pero quizás las críticas nunca fueron tan ruidosas. El mariscal de campo de su equipo de football favorito declaró que LeBron James era mejor. Hubo una crítica masiva en redes sociales hacia el lanzamiento de su zapatilla más reciente. Incluso J.R. Smith dijo que James y Russell Westbrook merecían el premio al MVP más que él.

El MVP unánime, quien comenzó las Finales de la NBA con promedios de 16 puntos y cinco pérdidas de balón, abrió una fuente de resentimiento ya latente. Sin embargo, no es algo que pareciera importarle, al menos evidentemente. Curry estaba más enfocado en lograr, al fin, un sólido inicio en una postemporada en la que ha tenido problemas para entrar en ritmo.

Sus primeros dos tiros no fueron los mejores pero quedaba más vida en esta arrancada de Steph Curry. Comenzó penetrando y atrayendo hacia sí toda la atención que le brindaba Cleveland, mientras los Warriors movían efectivamente el balón. Aunque los Cavs, y particularmente Tristan Thompson, comenzaron ejecutando furiosos rebotes, los Warriors se mantuvieron, y al final respondieron con un mejor movimiento de balón y mejor defensa.

Pese a los problemas que había tenido su cuadro abridor en la serie hasta ese instante, el coach Steve Kerr inició el partido con Andrew Bogut de pívot. Quizás no fue un paso adelante pero tampoco les perjudicó. En el tercer parcial, el cuadro con Bogut ayudó a crear una secuencia clásica de Golden State: el australiano ejecutó una avasalladora pantalla a Kyrie Irving, lo que dejó abierto a Curry para un tiro de tres, seguido por un bloqueo de Bogut al lado opuesto de la cancha y en ruta hacia un tiro de tres de Klay Thompson.

Al final, lo que ayudó a cambiar el partido a favor de Golden State fue introducir a Andre Iguodala dentro de una alineación pequeña. El MVP de las Finales de 2015 fue brillante y versátil, incluso recuperando rebotes ofensivos en la recta final. Su sublime esfuerzo defensivo quedó aumentado por el vital juego de Draymond Green como centro de la alineación pequeña. En un raro momento en el que James evadió a Iguodala, Green estaba en el lugar preciso, superando a James en el aro.

Aunque la estadística final apunta hacia una singular explosión ofensiva de Curry (ayudada por varios tiros libres, producto de faltas intencionales al final del partido) fueron varios los contribuyentes.

Thompson, Harrison Barnes, Shaun Livingston, y sí, hasta Anderson Varejão tuvo momentos de sólida participación. Todos ellos aportaron en el partido fuera de casa, y ya a finales del cuarto parcial, la ruidosa concurrencia en el Quicken Loans Arena se había calmado. El ruido de un par de días se había desvanecido. Ahora, con la calma de fondo, Golden State se prepara para ganar apenas un partido adicional.