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Espíritu de Clemente renace en deportistas boricuas

Roberto Clemente puede sentirse orgulloso de la nueva generación de deportistas puertorriqueños.

El espíritu del astro fallecido en un accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972 cuando llevaba ayuda humanitaria a las víctimas del terremoto de Nicaragua, ha renacido en los actuales deportistas boricuas, dispuestos a darle una mano al pueblo de Puerto Rico en estas horas de necesidad extrema, tras la devastación del huracán María.

Estrellas del béisbol, como Carlos Beltrán y el miembro del Salón de la Fama Iván Rodríguez, fueron los primeros en pronunciarse para ayudar a sus compatriotas.

Beltrán anunció de inmediato la donación de un millón de dólares de su bolsillo y además recolectó 340 mil libras de alimentos, agua y baterías, que llegarán este viernes en dos aviones.

La primera aeronave aterrizará en el aeropuerto de Aguadilla y la segunda en la terminal aérea de la capital San Juan, ambas procedentes desde el Aeropuerto George Bush en Houston.

Jessica Beltrán, esposa del pelotero de los Astros, aseguró que el alcalde de Manatí, José Sánchez, tiene listos ocho camiones para buscar ambos cargamentos, que estarán distribuyéndose entre la población desde el Coliseo de Manatí.

''El Pudge'', por su parte, creó la página United for Puerto Rico para convocar donaciones de generadores eléctricos como principales artículos de primera necesidad, dado el colapso de toda la red de energía en la isla.

El basquetbolista José Juan Barea se sumó a los esfuerzos también y para ello contó con la inestimable ayuda de Mark Cuban, el dueño de los Dallas Mavericks, equipo con el que el puertorriqueño fue pieza clave en la conquista de la corona de la NBA en el 2011.

Cuban puso a disposición de Barea el avión del equipo para trasladar a Puerto Rico la ayuda recolectada por el jugador, quien ya llevó un cargamento en un primer vuelo y enviará otro el viernes, con su esposa, la actriz y modelo Viviana Ortiz.

La respuesta inmediata de las estrellas del deporte puertorriqueño ha despertado la solidaridad de personalidades deotras nacionalidades, como el propio Cuban, el jugador de baloncesto norteamericano Ray Allen y el ex pelotero dominicano David Ortiz.

Allen y el Big Papi organizaron una subasta para recaudar fondos y enviarlos a través de la UNICEF, para dirigir sus esfuerzos principalmente para los niños, que constituyen uno de los sectores más vulnerables dentro de la población.

Figuras del mundo del espectáculo también han dado el paso al frente, desde los puertorriqueños Daddy Yankee, Marc Anthony y Jennifer López, hasta el rapero cubano Pitbull y el cantautor español Alejandro Sáenz.

El Comité Olímpico Internacional también se ha pronunciado. La presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico, Sara Rosario Vélez, recibió una comunicación del titular del COI, Thomas Bach, donde afirma un compromiso para ayudar principalmente en la reparación o reconstrucción de instalaciones deportivas dañas por la tormenta.

El organismo olímpico creó recientemente un fondo de emergencia para atender a los afectados por el paso del ciclón por el Caribe, donde se incluye Puerto Rico.

El daño a los estadios de béisbol tiene en peligro la celebración de la temporada de pelota profesional.

El titular de la liga, Héctor Rivera Cruz, reconoció que los cinco equipos que participarían en el torneo doméstico han sufrido daños en mayor o menor medidas.

Rivera Cruz no descartó la posibilidad de recortar el calendario de juegos, pues es casi imposible iniciar las acciones en la fecha prevista originalmente del 15 de noviembre, ante la necesidad de realizar reparaciones, en tanto los partidos se disputarían en horario diurno por la falta de energía para el alumbrado eléctrico.

Entre las opciones que se manejan está la de jugar los encuentros en los parques menos dañados, pues el presidente de la liga entiende que la remodelación de los estadios no es ahora mismo la prioridad ante la crisis humanitaria que vive la isla.

El estadio Yldefonso Solá Morales, la sede de los Criollos de Caguas, fue de los más destruidos por María, de manera que los campeones jugarían la campaña fuera de casa.