<
>

Pelotazos dejan cuatro golpeados en duelo entre Rockies y Cubs

play
Paliza de los Cahorros a Rockies, en Denver (1:07)

Cole Hamels ponchó a nueve durante siete innings en blanco, pegó dos sencillos y produjo dos carreras para llevar el miércoles a los Cachorros de Chicago a una victoria por 10-1 sobre los Rockies de Colorado. (1:07)

DENVER -- Pese a los moretones y molestias luego de que cuatro jugadores, dos de cada lado, recibieron pelotazos en la victoria de los Chicago Cubs por 10-1 sobre los Colorado Rockies, ambos equipos lograron mantener la cordura.

La estrella de los Rockies, Nolan Arenado, fue el primero en ser golpeado cuando el abridor veterano de los Cubs, Cole Hamels, lanzó un pitcheo al antebrazo izquierdo en la baja de la tercera entrada.

“Tenía la sensación de que iba a pasar”, dijo Arenado tras el partido. “No tengo que explicar lo que sucede. Vieron los juegos en Chicago. Es beisbol. Sólo creo que (el lanzamiento) fue un poco alto”.

Arenado se refirió a que varios jugadores de los Cubs fueron golpeados por lanzamientos la semana pasada, más notablemente el tercera base Kris Bryant, quien recibió un pelotazo de Germán Márquez en Chicago y fue golpeado dos veces más el martes por el novato lanzador Peter Lambert.

El año pasado en Coors Field, Marquez también golpeó a Bryant en el casco.

Hamels fue cuestionado sobre si golpear a Arenado era parte de la represalia.

“No que yo sepa.”, dijo Hamels sin cambiar el semblante. “Intento poner out a los rivales. Uno no quiere ver eso (pelotazos) ni que nadie salga lesionado”.

Tras ser golpeado, Arenado gritó en dirección del dugout de los Cubs y también a Hamels. Hamels dejó el partido en la quinta entrada por el golpe.

“Es beisbol. La gente me grita todo el tiempo, para bien y para mal”, agregó Hamels.

Las radiografías en el antebrazo de Arenado resultaron negativas y será evaluado día a día. Hamels parece que no tendrá problemas tras golpeado en el tobillo pir un Bryan Shaw en la parte alta de la séptima entrada. Tras el incidente, cojeó en su camino al dugout.

“Esos batazos son duros. No se sienten bien”, señaló Hamels.

Las represalias no terminaron allí. En la octava entrada, el primera base de los Cubs, Anthony Rizzo, fue golpeado por el novato Phillip Diehl, quien hizo su segunda aparición en las Mayores. Ese pelotazo hizo que los umpires lanzaran finalmente las advertencias.

“No creo que haya sido a propósito” dijo Arenado. “No le pedimos a un chico que esté en su segunda aparición que vaya tras Rizzo”.

Finalmente, el catcher de los Rockies, Tony Walters, fue golpeado por el relevista de los Cubs, Brad Brach, en la baja de la novena entrada, cuando el juego ya estaba en control de los visitantes.

Bud Black, manager de Colorado, reclamó que Brach debió ser expulsado tras las advertencias, pero los umpires no estuvieron de acuerdo.

“No intento golpear a nadie, especialmente por la forma en que he lanzado”, dijo Brach, quien ha tenido problemas en su desempeño las últimas semanas.

El manager de los Cubs, Joe Maddon, también minimizó la mayoría de la actividad curricular y urgió a quienes salieron lastimados a tomar una rápida decisión.

“Siempre he tenido una regla con mis jugadores. Tienes dos opciones: Ir a la loma o a primera base, pero no sólo quedarse gritando”, explicó Maddon. “Decidan algo, una cosa o la otra y cualquiera está bien”.

Ambos equipos pueden verse de nuevo en la actual campaña sólo en Payoffs, luego de terminar su serie de temporada regular al jugar seis partidos en ocho días entre ellos. Cada uno ganó tres.

Arenado fue cuestionado sobre la posibilidad de encontrarse con los Cubs.

“Sería una serie picante”, finalizó.