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Lomachenko, Usyk y la transición exitosa del boxeo olímpico al profesionalismo

Ganar una medalla olímpica en el boxeo no garantiza el éxito como profesional. Como tampoco en ningún otro deporte individual o colectivo. Sin embargo, conquistar el olimpo en los juegos de los cinco aros representa una valiosa carta de presentación para cualquier exponente del músculo con intenciones de trascender en el profesionalismo.

Desde la cita estival de Barcelona 1992, con la inclusión del legendario Dream Team de básquetbol de Estados Unidos, la distancia entre el deporte olímpico y profesional ha ido acortándose. Diría que ya casi es imperceptible. La mayoría de las disciplinas asentadas dentro del programa olímpico "renunciaron" al concepto de amateurismo y el boxeo no ha sido la excepción.

De hecho, el italiano Carmine Tommasone se convirtió en los Juegos de Rio de Janeiro 2016 en el primer profesional en competir en la centenaria historia de este deporte en el olimpismo moderno. Cinco años después, en Tokio 2020 (los Juegos se celebraron en 2021 por causa de la pandemia de COVID-19), el ruso Albert Batyrgaziev se coronó en la división pluma para así convertirse en el primer profesional en alzarse con una medalla de oro.

A pesar de las cercanías, las diferencias entre el boxeo olímpico y el de paga siguen siendo importantes. Sobre todo, en torno al peso de los guantes, de 12 a 10 onzas en el olimpismo y 10 a 8 onzas en el profesional, la cantidad de rounds de los combates, tres versus 10 y 12 cuando se trata de peleas titulares, y el sistema de juzgar el desempeño de los peleadores.

Esas dicotomías son algunas de las razones por las que encumbrarse en el olimpismo no significa un camino expedito a la fama. Utilizando una analogía beisbolera: No es lo mismo ligas menores que las Grandes Ligas.

Como es natural, hay púgiles que no sufrieron en la dura transición. Mostraron de inmediato su valía conquistando títulos mundiales profesionales, e incluso, se convirtieron en íconos del deporte.

La lista no es tan corta como pudiera parecer. ¿Les suenan los nombres de los estadounidenses Muhammad Ali, Geroge Foreman, Sugar Ray Leonard, Oscar de La Hoya, Lennox Lewis y Andre Ward?

Todos ellos brillaron en los dos escenarios y cimentaron un legado que los llevó al Salón Internacional de la Fama del Boxeo.

Pero no solo los púgiles norteamericanos, fundamentalmente, han logrado extrapolar el éxito de un espacio al otro; en el presente dos púgiles ucranianos se han convertido en los más efectivos haciendo la transición.

Oleksandr Usyk (20-0-0, 13 KO's) y Vasyl Lomachenko (17-2-0, 11 KO's) son esos rostros. Ambos son campeones olímpicos y se encuentran entre lo más valioso de sus respectivas divisiones. Incluso ambos coincidieron en el top 10 libra por libra de ESPN. Usyk se mantiene en ese selecto listado que Lomachenko llegó a dominar en el pasado hasta su derrota contra Teófimo López (18-1-0, 13 KO's).

Lomachenko, un animal diferente

Desde que estaba en las filas amateur se notaba que el ucraniano estaba destinado a ser el alfa en cuanto escenario pisara.

Decirlo no es tan sencillo como hacerlo, pero después de ganar las citas olímpicas de Beijing 2008 y Londres 2012, saltó al profesionalismo y con apenas 20 peleas ya ha ganado fajas en tres divisiones de peso: pluma (126 libras), superpluma (130) y ligero (135).

A pesar de dos tropiezos, en su debut ante el experimentado y ya retirado Orlando 'Siri' Salido (44-14-4, 31 KO's), y luego frente a Teófimo López, además de un tiempo de inactividad por la invasión de Rusia a su país natal, Ucrania, Lomachenko permanece segundo de su división en el ranking divisional de ESPN.

Este sábado 20 de mayo, él podría agenciarse los cuatro títulos de la categoría de vencer a Devin Haney (29-0-0, 15 KO's) en el evento estelar del programa boxístico de Top Rank en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, cuyas preliminares serán trasnmitidas por ESPN+ a partir de las 6:00 pm ET y el evento principal será por ESPN+ PPV a las 10:00 ET.

Una victoria sobre Haney, número 10 del libra por libra, no solo le permitiría convertirse en campeón indiscutible de la división, sino que le devolvería al Top 10 libra por libra y con la opción de grandes peleas en su futuro inmediato, toda vez que a los 35 años está en una carrera contra el tiempo.

Usyk, en silencio ha hecho mucho ruido

El campeón de peso pesado de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB) ganó su título olímpico en Londres 2012 en la división de 91 kilogramos.

Debutó como profesional un año después y para 2018 ya era campeón indiscutible de peso crucero (hasta 201 libras). Dio el salto a la división supercompleta en 2019 y en su tercera pelea sorprendió al mundo destronando al campeón Anthony Joshua, quien fue campeón olímpico en Londres en la categoría de +91 kilos, y luego retuvo las fajas en la pelea de revancha.

Su éxito inobjetable sobre el púgil inglés eliminó la posibilidad de un combate unificatorio por los cuatro cinturones entre Joshua y el también británico Tyson Fury (31-0-1, 22 KO's), poseedor de la faja avalada por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Pero así, sin mucho ruido, Usyk ascendió en la cadena alimenticia al punto de ubicarse en la posición No.3 libra por libra y ahora tiene muchas opciones de peleas después que una unificación de los cuatro cinturones se malograra por las excesivas exigencias de Fury para efectuar el combate.

Otros púgiles en activo que fueron medallistas olímpicos y cuentan con notable palmarés profesional: Guillermo Rigondeaux, Yuriorkis Gamboa, Anthony Joshua y Deontay Wilder.

Nota del Editor: Esta texto fue actualizado y se publicó originalmente el 8 de diciembre de 2021.