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El retorno de Bills Mafia

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Rivers tendrá su última oportunidad ante el encendido Josh Allen (1:52)

Carlos Nava ve favoritos a los Bills en el encuentro de comodín ante Colts. (1:52)

Los Buffalo Bills no han vuelto a tener un equipo tan prometedor desde sus apariciones de Super Bowl en los 1990s, como la edición actual

Debo confesar que tengo una conexión especial con los Buffalo Bills. El primer Super Bowl que cubrí fue el XXVI, cuando los Bills de Jim Kelly, Andre Reed y Thurman Thomas conformaban una muy sólida base que llegó cuatro años seguidos al Super Bowl. ¡Sí, hace casi 30 años, para facilitar las cuentas!

Recuerdo muy bien el primer impacto cuando entré al salón del hotel Marriott de Minneapolis para entrevistar a quien yo quisiera del plantel completo de los Bills. Todos disponibles durante una hora con la impecable organización de la NFL. No iban tantos medios acreditados como ahora. Pasado el shock inicial a mis 18 años de edad, puse a funcionar la grabadora y logré entrevistas con Kelly, Reed, Bruce Smith, Darryl Talley y Mark Kelso, entre otros. ¡Qué gran equipo era aquel! Lástima que jamás se coronaron.

En los más de 25 años que han pasado de aquella generación, no creo que Buffalo haya vuelto a tener un equipo tan prometedor como el actual. Todo tiene un punto de partida, y está en su quarterback: Josh Allen. Si uno compara su crecimiento del 2019 al 2020 es como si hubiera pasado de adolescente a adulto. No exagero. Revisemos las principales categorías de evaluación para un mariscal de campo.

Allen pasó del 58 por ciento de sus pases completos en 2019, al 69 en 2020. ¡Un salto del 11 por ciento de un año al otro! ¿Cómo le fue en cuanto a yardas aéreas? En 2019 tuvo 3,089 y en 2020 con la llegada de Stefon Diggs quebró la barrera de las 4,500 yardas (4,544). ¡Hablamos de 1,455 más! ¿Pases de anotación? ¡Faltaba más! Pasó de 20 a 37, casi duplicó su total.

No son pequeñas mejoras, son auténticos saltos cuánticos que son notorios en su aplomo y toma de decisiones. Un área de evaluación clave para un quarterback está en la llamada "zona roja", dentro de la yarda 20 del rival. En esas condiciones, Allen no lanzó una sola intercepción en la temporada y sí 25 touchdowns, algo semejante a lo que hicieron Tom Brady y Aaron Rodgers.

Los playoffs son otra historia, no podemos olvidarlo. Allen va a enfrentar a Philip Rivers, quien lo supera por 14 años de edad. Esa es mucha experiencia acumulada en favor de Rivers, pero también Allen está mucho más en plenitud y a tope en sus cualidades atléticas que también le permiten ser una amenaza corriendo el balón.

Fueron 25 años de transitar en el desierto o más bien en la tundra congelada, más acorde con lo que la "Bills Mafia" está acostumbrada, pero ahora vuelven a estar en el radar. La única forma de superar a los gloriosos Bills de principios de los 1990s sería ganando el Super Bowl. Vamos paso por paso, pero sin duda las sensaciones son muy positivas.