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La pulcra ejecución de Tampa Bay fue el antídoto perfecto a la velocidad de Kansas City

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¿Debió ser un defensivo el MVP del Super Bowl LV? (1:50)

La gran actuación de la linea defensiva de los Buccaneers abre el debate sobre que jugador debió ser considerado el más valioso del partido. (1:50)

En la NFL se dice comúnmente que no existe antídoto para la velocidad.

Resulta que sí, lo hay.

Los Tampa Bay Buccaneers cerraron todas las avenidas largas a los explosivos receptores abiertos de los Kansas City Chiefs, y el potente brazo de Patrick Mahomes debió conformarse con pases cortos a la zona intermedia mientras era maltratado físicamente por una línea defensiva incansable en una paliza de 31-9 para que Tampa Bay se corona por segunda vez en su historia.

El quarterback Tom Brady se adjudicó por quinta ocasión el nombramiento de Jugador Más Valioso del Super Bowl, pero la victoria de los Buccaneers se explica a través de una multitud de factores que no necesariamente dependieron del veterano quarterback.

Para empezar, la defensiva fue inmaculada. Nunca en la joven trayectoria de Mahomes como quarterback de NFL, había sido limitado un dígito en el marcador, pero eso fue justamente lo que hicieron los pupilos del coordinador defensivo Todd Bowles.

Limitando sus jugadas de carga --que a cuentagotas fueron efectivas contra Mahomes-- Bowles fue capaz de crear presión constante sobre el pasador a lo largo de toda la noche. El linebacker externo Shaquil Barrett fue incansable, atacando desde diversos puntos en la formación, y en varias ocasiones el masivo Vita Vea se colocó en la orilla, aprovechando la presencia del tackle reserva Mike Remmers cuidando la espalda de Mahomes. Ndamukong Suh devoró tacleos dobles con consistencia desde el interior, y Jason Pierre-Paul siempre deambuló cerca de Mahomes, con sus kilométricos brazos.

Después, estuvo Devin White, posiblemente el mejor jugador del partido, imponiendo condiciones en toda la zona intermedia, de lateral a lateral. Con la sombrilla profunda conformada por los safeties Jordan Whitehead y Antoine Winfield Jr. --quienes estuvieron en duda para el juego por lesiones-- White tuvo la libertad para patrullar con libertad, y a menudo derribó de inmediato los pases que los Chiefs lograron completar, ya sea con el ala cerrada Travis Kelce o el receptor abierto Tyreek Hill, quien cobró protagonismo hacia el final. En el cuarto periodo, White consiguió una jugada atlética espectacular, interceptando un pase de Mahomes dirigido a Kelce en las diagonales.

Finalmente, los esquineros nunca se vieron retados en carreras de velocidad pura contra HIll y Mecole Hardman, principalmente, porque siempre contaron con la ayuda de los safeties, de White, o del linebacker Lavonte David, quien ayudó a cerrar los espacios con eficiencia.

Después, está el eficiente desempeño ofensivo de los Buccaneers. Insistiendo, como han hecho a lo largo de toda la temporada, con jugadas por tierra en primeros downs, Tampa Bay fue desgastando paso a paso a una defensiva de los Chiefs que hacia el final lucía desinteresada y extraviada. Los Bucs utilizaron una combinación eficiente de pases pantalla y pases con engaño de carrera para crear espacios en la defensiva, y en múltiples ocasiones, los backs defensivos de los Chiefs se quedaron sin otro recurso más que sujetar, ilegalmente. Esos pañuelos únicamente generaron oportunidades en terreno corto para Tampa Bay, y a partir de allí, el marcador se abrió sin regreso.

Después, está la otra parte de la ecuación: por un lado, no ha y que cometer errores, pero por el otro, hay que saber aprovechar los ajenos.

Kansas City tuvo dificultades desde el inicio del partido en equipos especiales con despejes alarmantemente cortos, y más tarde, la defensiva claramente perdió concentración con los pañuelos por interferencia de pase. Entre posiciones favorables en el terreno de juego, y ayuda para prolongar series ofensivas. Brady fue altamente efectivo, pero la realidad es que no se vio tan exigido como en otros partidos. Después de todo, lanzó para solamente 201 yardas para conseguir sus tres touchdowns, y no fue interceptado en la noche. La única vez que los Chiefs le pusieron las manos a un pase suyo, uno que aparentemente había robado Tyrann Mathieu, la jugada fue negada por castigo.

Hay quien pueda creer que fue un partido malo, porque no hubo ningúnn pase de 120 yardas de Mahomes para Hill que terminara en touchdown, o porque los quarterbacks no se combinaron para 7,000 yardas por pase. Respetable, pero estoy en desacuerdo. No solo no fue un partido malo, sino fue un partido perfecto, a cargo de un equipo. El rival simplemente no pudo igualar su nivel de eficacia operativa.

Sí, la velocidad pura inclina la balanza marcadamente en la NFL, y los Chiefs han sido expertos en explotar eso a su favor. Sin embargo, un equipo dirigido de acuerdo al viejo librito, uno que predica una defensiva férrea que cede espacios cortos, pero nada largo, que no manda muchas cargas, y que corre el ovoide para abrir el resto del libro de jugadas, pudo más.

Todo, se debió a una pulcra ejecución, el antídoto perfecto a la velocidad.