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Valverde inicia el reto de la tercera liga con el Barcelona

BARCELONA -- Ernesto Valverde acabó con las pruebas, dejó atrás una pretemporada incómoda de la que no se quejó públicamente por exigencias del guión (del club) y este viernes comenzará en San Mamés, su otra casa, el camino en busca de enlazar su tercer título de Liga con el Barcelona para igualar los conquistados por Pep Guardiola entre 2009 y 2011.

El entrenador extremeño cerró la pasada temporada en falso, tanto por la humillación sufrida por el Barça en Anfield como por la derrota en la final de la Copa del Rey, pero defendido a capa y espada por Josep María Bartomeu se despidió convencido de mantenerse en el cargo aun sabiéndose observado por una hinchada que tan acostumbrada a ganar la Liga ya no perdona los tropezones en Europa.

Y eso que Valverde ya ha entrado, por derecho propio, en la historia de los técnicos del club azulgrana. Enrique Fernández (1948 y 1949), Helenio Herrera (1959 y 1960), Louis van Gaal (1998 y 1999), Frank Rijkaard (2005 y 2006) y Luis Enrique (2015 y 2016) fueron los seis precedentes que ganaron consecutivamente dos títulos de Liga. Por delante, Guardiola, con tres, y, obviamente, el récord absoluto de Johan Cruyff, al mando de quien el Barcelona enlazó cuatro trofeos entre 1991 y 1994.

De hecho, el Txingurri podría convertirse tras Pep en el primero que gana tres ligas en sus primeras tres temporadas al mando, teniendo en cuenta que Cruyff, antes de levantar la Copa en 1991 sumó dos campañas sin lograrlo… Y a pesar de ello se sabe discutido como no se recuerda en el Camp Nou con un entrenador ganador.

CALMA
Dos años después de un aterrizaje forzoso en el que, de improviso, se encontró sin Neymar, Valverde empieza la temporada con, otra vez, el brasileño en el escenario, sin saber si en dos semanas le tendrá a sus órdenes otra vez y obligado, con esa duda, a hacer verdaderos juegos malabares para confeccionar una alineación tan solvente como brillante.

El técnico no muestra de puertas afuera la imagen de Luis Enrique y a pesar de su seriedad se asemeja más a Rijkaard que a Guardiola. Hombre de club, acepta sin rechistar ni denunciar públicamente que se le fichase a Malcom y no se hiciera nada por Parejo o que no se moviera un dedo antes por Iñigo Martínez. Trabaja con lo que tiene.

Pero dentro del vestuario, y entendiéndose un entrenador cercano y querido por los pesos pesados de la plantilla, su mando es incuestionable, no atendiendo a la reclamación mediática de sumar canteranos cuando la reclamación, exigencia principal, pasa por ganar. Y, de alguna manera, indultado por Bartomeu en mayo, empieza este tercer curso con los mimbres que más podría desear. Y con un auténtico puzle que solucionar en el centro del campo. Valverde quería a Antoine Griezmann y ya lo tiene; quería un lateral para presionar a Jordi Alba y ya lo tiene. Y de regalo Frenkie de Jong, ese regalo ‘envenenado’ que le ganó desde el primer día y que provocará que tenga que hacer verdaderos juegos malabares para confeccionar un centro del campo tan solvente como a salvo de las críticas. Aunque eso se entiende imposible.

Empieza la tercera temporada de Valverde en el Barça con visita liguera a San Mamés, mirando de reojo a los dos grandes de Madrid y, desde luego, con el otro reto descomunal esperando a la vuelta de la esquina. Porque persiguiendo ese tercer título consecutivo e histórico, la exigencia del Camp Nou está centrada en la Champions.

Gestionar a una plantilla aún no cerrada, se supone, manteniendo firme el timón es, de entrada, el mayor reto al que se enfrenta Valverde.