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J.J. Barea brilla en su papel como mentor de Luka Doncic en los Dallas Mavericks

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El castellano, ¿ventaja competitiva de los Mavs? (2:11)

Tres de sus jugadores intercambian con relativa frecuencia en habla hispana. En México no será la excepción. (2:11)

El base puertorriqueño de los Dallas Mavericks, J.J. Barea, ha desafiado todos los pronósticos en sus 14 temporadas en las NBA. Con apenas 1.78 metros (5 pies, 10 pulgadas) de estatura, se convirtió en una pieza importante en un equipo campeón, se ganó el corazón de los fans y ahora tiene un nuevo papel como mentor de la nueva sensación de la liga, Luka Doncic.

"Nadie pensaba que llegaría a ser un jugador de la NBA", dijo Dwane Casey, el entrenador de los Detroit Pistons y asistente en Dallas entre 2008 y 2011. "J.J. es un muchacho que no fue seleccionado en el draft, de la universidad de Northeastern [en 2006]. Pero su afán por trabajar fue la clave y él ha trabajado más duro que cualquier otro jugador que he visto".

En el capítulo más reciente -- y quizá el último -- de la historia de Barea como jugador, el boricua de 35 años está en su segunda etapa con Dallas, donde es la presencia veterana en un joven y talentoso plantel que busca abrirse camino en la difícil Conferencia del Oeste. Aún más importante, el base utiliza su primer idioma para fungir como el mentor de Doncic, un talento extraordinario que ha deslumbrado desde que debutó en la NBA la temporada pasada.

Que tanto Barea como Doncic hablen español son atractivos naturales para la prensa y los aficionados en la Ciudad de México, donde los Mavericks enfrentarán a los Pistons de Casey este jueves en los NBA Global Games. Quizás ningún jugador se ha beneficiado más de la presencia de Barea que Doncic, un oriundo de Eslovenia que a sus 20 años ya se perfila como candidato para el premio del Jugador Más Valioso y que es la máxima atracción en los partidos en México.

"Me ha ayudado mucho. La verdad que, cuando vine a Dallas, siempre se ha acercado y me ha hablado mucho J.J.", dijo Doncic a su llegada a México. "Estar con J.J. me ha ayudado mucho como jugador de baloncesto", agregó.

Luego de 23 partidos esta temporada, los Mavericks tienen la tercera mejor marca del Oeste con 16-7, solamente detrás de los Lakers y los Clippers. Doncic, el Novato del Año de la campaña pasada, presenta estadísticas de escándalo: 30 puntos, 9.8 rebotes y 9.2 asistencias por partido. Mientras tanto, Barea ha sido limitado a jugar apenas seis encuentros, principalmente saliendo de la banca en los minutos finales, mientras se recupera de una lesión del tendón de Aquiles.

Barea cree que comunicarse en español con Doncic y Kristaps Porzingis, la otra joya europea de los Mavs, ha ayudado a forjar buena química en el vestuario de los Mavericks. Sin embargo, la actividad a cuentagotas ha sido difícil para el puertorriqueño, un gran favorito de la afición de Dallas y el último jugador que sigue en el equipo del roster que conquistó el campeonato en 2011.

Barea ha mantenido una actitud positiva para apoyar a sus compañeros pese a no formar parte de la rotación del entrenador Rick Carlisle. El grupo joven de los Mavs incluye a Doncic y Porzingis, otro hispanohablante que apenas tiene 24 años de edad y que jugó con el Sevilla de España entre 2011-15. Cuando era más joven, Barea aprendía de jugadores como Jason Kidd y Dirk Nowitzki.

"Es trabajo, es como cuidarse, la temporada es muy larga", comentó Barea. "Entender que cuando las cosas van mal mantener lo positivo del juego, cositas así. Pero nos hemos dado cuenta que un jugador como él es especial, es impresionante lo que ha hecho y lo que falta".

El cariño de los compañeros y la afición hacia Barea fue evidente el 20 de noviembre, en una victoria sobre los Golden State Warriors, duelo en el que el base se recuperaba de una lesión en el codo derecho. En aquella ocasión, se dirimió antes del partido que Barea no jugaría a menos de que fuese estrictamente necesario. Pero con 2:40 restantes en el último cuarto, y los Mavs arriba en el marcador por 47 puntos, Barea fingió una sustitución para entrar a la duela, en respuesta a que los aficionados coreaban por su entrada. Al último instante, cuando la fanaticada ya aplaudía, Barea regresó a la banca. Doncic, quien estaba sentado a su lado, se carcajeó.

"Fuera de la duela, me ha ayudado mucho", dijo Doncic. "Me gusta pasar tiempo con él".

Doncic se forjó como basquetbolista y además aprendió a hablar español en sus seis años viviendo en España, donde fue una estrella con el Real Madrid. Aunque el básquetbol domina las conversaciones entre Doncic y Barea ("Es alguien con quien siempre puedo estar hablando de baloncesto o de otras cosas de la vida," dijo Doncic), ambos tienen otras cosas en común, como su gusto por la música reggaetón y los videojuegos, pese a su diferencia en edades de 15 años.

"Me mantengo joven con él", bromeó Barea. "Es un tremendo muchacho. Tienes habilidades muy especiales, me inspira ayudarle, porque escucha lo que le digo".

Si Doncic en efecto ha puesto atención a lo que le dice J.J., seguramente sabe que Barea anotó 22 puntos y repartió ocho asistencias en la "Masacre del Día de las Madres" que acabó con los Lakers en los playoffs del 2011. O cuando anotó 15 puntos en el decisivo sexto juego de la Final de la NBA que le dio a Dallas el campeonato sobre Miami. Tras ganar ese título, Barea pasó tres temporadas en Minnesota antes de regresar a Dallas en 2014.

Carlisle está consciente de la importancia de contar con un jugador como Barea, especialmente para el desarrollo de un "jugador especial" como Doncic.

"J.J. es el último eslabón" con 2011, dijo Carlisle el miércoles. "Eso es muy importante (para Doncic). Los muchachos en el camerino saben que J.J. tiene esa experiencia. Saben que fue un jugador que no fue seleccionado en el draft, y que tuvo que esforzarse mucho para llegar a una situación en la que tuviese tiempo de juego y eventualmente convertirse en titular en un equipo que ganó un campeonato de la NBA, y eso es algo fantástico".

Poder bromear en español también es importante para desarrollar la camaradería necesaria en todos los equipos. Carlisle considera que las conversaciones que desarrollan en el camerino en varios idiomas ayudan a fortalecer los lazos entre sus jugadores.

Sin duda, la atmósfera relajada en Dallas es más fácil de mantener mientras sigan ganando, y mientras Doncic mantenga el nivel actual. El mes pasado, en aquella victoria sobre los Warriors, Doncic anotó más puntos, bajó más rebotes y repartió más asistencias que todo el equipo contrario en un parcial, algo que no había sucedido desde que Allen Iverson se lo hizo a los Chicago Bulls en una victoria de los Philadelphia 76ers en 2003.

"Todo es fácil para él ahora mismo", dijo Barea después de ese juego. "No está forzando la situación. Todo se le hace fácil. Por eso creo que puede continuar así. Hace que luzca sencillo". El pasado domingo, en la derrota de Dallas ante los Sacramento Kings, Doncic rompió la marca de Michael Jordan de partidos consecutivos con al menos 20 puntos, cinco rebotes y cinco asistencias desde que la NBA se unió a la ABA en 1976 -- una marca que buscará extender ante los Pistons en la Ciudad de México.

"Sé que Luka va a amar a la fanaticada en México", dijo Barea, quien recibe además bastante atención de la afición mexicana.

En la última visita de los Mavericks a la capital azteca en enero de 2017, Barea tomó el micrófono para dirigir palabras en español a la afición de la Arena Ciudad de México, provocando vítores por parte de los asistentes. Anotó dos puntos en 19 minutos en la victoria de Dallas sobre Phoenix, con marcador final de 113-108.

Con su codo ya en condiciones óptimas, Barea está luchando para exhibirse nuevamente ante la fanaticada en México. Ese deseo por jugar y el amor mutuo que tiene Barea con todos los asociados con la franquicia de Dallas lo hacen candidato natural para continuar con el equipo luego de que se retire. En 2017, Barea fue coach de los Indios de Mayagüez en la liga nacional de Puerto Rico. Ese sirvió como primer paso para lo que él espera que sea una segunda carrera como coach en Estados Unidos.

"Fue una buena experiencia. Me ayudó a aprender y prepararme", dijo. "Me gustaría ser coach en la NBA, sin duda. Especialmente en Dallas". Mientras tanto, Barea mantiene su doble rol como jugador y mentor para Doncic.

"Tiene mucho talento, pero tiene mucho espacio para seguir mejorando", dijo Barea sobre Doncic. "Con el tiempo y la experiencia, todo se le facilitará".

El reportero de ESPN, Tim MacMahon, y el reportero de ESPN Deportes, Carlos Nava, contribuyeron con esta historia.