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Déjenlos jugar

ESPN Digital

Ningún deporte reprime tanto a sus atletas como el béisbol

Juego definido, casa llena, 3 bolas 0 strikes y Fernando Tatís al bat. El dominicano hizo swing al pitcheo de Juan Nicasio y la depositó detrás de la barda del nuevo palacio de los Rangers de Texas.

Al término del juego empezaron las reacciones. Los Rangers "ofendidos" por el cuadrangular y lo peor, el manager del propio Tatís declara que hubiera preferido que su pelotero tomara un strike y no pegara un Home Run.

Han pasado más de doce horas del evento y no sé si estoy más preocupado, decepcionado o impresionado por las declaraciones alrededor del partido. Cosas como estas son las que más daño le hacen al béisbol y ese sector duro, viejo, tradicional no permite que la pelota conecte con los jóvenes que buscan entretenimiento fresco y divertido todos los días.

Hace un par de años, la MLB trabajó una campaña de nombre "Let the kids play" en donde promovían las reacciones espontáneas, los festejos y el que los peloteros gozaran y se divirtieran en el terreno de juego.

Ningún deporte reprime tanto a sus atletas como el béisbol, esos "códigos no escritos" han provocado que por años las emociones se contengan en el diamante y pocas cosas le hacen tanto daño al juego como eso.

Batear una pelota de béisbol en Grandes Ligas es lo más difícil que existe en el deporte, ¿por qué no voy a festejar si la mandó a 480 pies de distancia? ¿Por qué no puedo emocionarme si poncho al tercer bat del equipo rival con casa llena? ¿Acaso alguien se queja de que se festejen los goles, las clavadas o los touchdowns?

El béisbol, como todo espectáculo, necesita cada vez más aficionados. Es momento de una vez por todas de erradicar esos “códigos no escritos” que castigan a los exitosos por no “herir" a los que fracasan.