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Clemson y Alabama van por el cuarto asalto en el Juego por el Título

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Las mejores jugadas de Clemson y Alabama (3:42)

No te puedes perder las diez joyas de los finalistas en el futbol americano colegial. (3:42)

Christian Wilkins de Clemson finalizará su cuarta y última temporada con los Tigers de la misma manera en que ha finalizado las tres previas: con un duelo frente a Alabama, y por tercera ocasión llega en el Juego de Campeonato del College Football Playoff.

"Creo que la única comparación son las películas de Rocky", dijo. "Sé que después de tres, es una trilogía. Pero, ¿cómo se le llama cuando son cuatro?".

Es una buena pregunta, aunque es dudoso que Nick Saban y Dabo Swinney hayan pasado mucho tiempo investigándolo. Las interrogantes sobre el terreno de juego, sin embargo, merecen mucha atención.

Seguro, se trata de un duelo entre dos programas que se conocen bastante bien ahora. Alabama remontó para vencer a Clemson por un título nacional para culminar la campaña del 2015. Clemson devolvió el favor en el 2016. La temporada pasada, el Tide superó a los Tigers en el Sugar Bowl antes de derrotar a Georgia para otro título. Y existen muchos personajes que regresan de esos tres encuentros, desde Wilkins hasta los coaches, hasta las innegables comparaciones con los pesos completos. Pero mucho ha cambiado también, así que nos enfocamos en los detalles --y esperamos evitar caer en demasiadas alusiones a Rocky-- para descifrar quién tiene la ventaja en la Parte IV de la mayor rivalidad del fútbol americano colegial.

El factor-X de Alabama: El safety Deionte Thompson tendrá las manos llenas con los receptores de Clemson, pero Hunter Renfrow es otro animal. Thompson puede pedir a su predecesor, Minkah Fitzpatrick, sobre ello. Fitzpatrick, un recluta de primera ronda y quizás el mejor back defensivo en jamás haber pasado por Tuscaloosa, fue quemado por Renfrow en los tres duelos previos de playoffs, donde atrapó un combinado de 22 pases para 211 yardas y cuatro touchdowns, incluyendo el del triunfo en el 2016. Este partido --descontando un año N° 18 de elegibilidad-- será la última oportunidad de Renfrow de lastimar al Tide, y depende de Thompson frenarlo en esas críticas terceras oportunidades y zona roja, donde ha sido particularmente efectivo.

El factor-X de Clemson: Renfrow parece ser la elección obvia aquí, dado su historial frente a Alabama, pero ese éxito significa que ya tiene la atención del Tide. Así que, en su lugar, volteamos nuestra atención a la defensiva, donde Isaiah Simmons se convirtió en el líder tacleador de los Tigers durante la temporada regular, y a quien se pedirá frenar a los receptores en la ranura de Alabama en el juego de campeonato nacional. Dorian O'Daniel fue clave para la defensiva de Clemson el año pasado en el puesto de apoyador por el lado fuerte/níquel, y Simmons ha hecho un trabajo admirable llenando ese hueco en el 2018, pero se tratará de su mayor reto en la campaña.

La estrella en ascenso de Alabama: No se le presta demasiada atención, con el quarterback Tua Tagovailoa y el también receptor abierto Jerry Jeudy dominando el circuito de premios de postemporada, pero Henry Ruggs III podría convertirse en un verdadero problema para una tambaleante defensiva secundaria de Clemson. El jugador de segundo año procedente de Montgomery, Alabama, puede sacarle la tapa a la defensiva gracias a su velocidad. Esta temporada, ha promediado 16.4 yardas por atrapada. En total, suma 45 recepciones para 738 yardas y 11 touchdowns. Si el enfoque se desplaza demasiado hacia el ganador del Biletnikoff Award, Jeudy, no se sorprendan si Ruggs presume sus manos y piernas ante los Tigers.

La estrella en ascenso de Clemson: Justyn Ross ya era conocido como un jugador clave, incluso antes de acabar con la secundaria de Notre Dame en el Cotton Bowl, pero este partido viene con reflectores más brillantes. Luego, existe el pequeño detalle de que Ross es originario del estado de Alabama y era codiciado por Tide durante su reclutamiento. El jugador de primer año ha sido sorpresa en un rol reserva para Clemson toda la campaña, con 847 yardas y ocho recepciones de touchdown, pero si tiene un gran partido ante la potencia del su estado natal, seguramente dejará también su nombre inscrito fuera de Clemson.

Cuando Alabama tenga el balón: Si buscas un eslabón débil en la defensiva de Clemson, es la secundaria. Pueden estar seguros de que Tanner Muse & Cía. serán puestos a prueba por Alabama en modos que Notre Dame ni el resto de los equipos a los que enfrentaron los Tigers eran capaces. Ya mencionamos a Ruggs, y todos deben saber acerca de Jeudy y sus 1,176 yardas con 13 touchdowns. Pero es más que solamente esos dos. Se trata de DeVonta Smith, el héroe de la final pasada y quien finalmente luciera sano nuevamente frente a Oklahoma cuando atrapó seis pases para 104 yardas y un touchdown. También está Jaylen Waddle, el relampagueante freshman con 823 yardas y siete touchdowns en esta temporada. Y no olvidemos, también está Irv Smith Jr., un ala cerrada con calibre de NFL quien suma siete touchdowns en la campaña, y quien podría convertirse en objetivo de zona roja este lunes en Santa Clara, California.

Cuando Clemson tenga el balón: Los Tigers lideraron a la nación corriendo entre los tackles, promediando casi 7.4 yardas por acarreo. Por la campaña, Clemson cedió únicamente cuatro capturas por el interior. Son buenas señales, pero no lo suficiente para generar confianza cuando se uno enfrenta a tipos como Quinnen Williams. El frente defensivo de Alabama, liderado por Williams, es firme, y en general ha sido exitoso conteniendo al juego terrestre de Clemson en los tres duelos más recientes. La diferencia ahora es que Trevor Lawrence, aunque es atlético, no es un quarterback eficiente por tierra que rápidamente pueda compensar por un bolsillo que se colapsa o una noche gris de sus corredores. Eso significa que habrá mucha presión sobre Sean Pollard, Justin Falcinelli y John Simpson de los Tigers para anclar en las trincheras. El desprendimiento rápido de Lawrence le quita un poco de presión, y Travis Etienne prometió un mejor desempeño que el del Sugar Bowl del año pasado, pero Williams es el mayor obstáculo que Clemson ha enfrentado todo el año en el punto de ataque.

La mayor interrogante para Alabama: ¿Estará disponible Christian Miller? Si él y sus 8.5 capturas pueden saltar al campo en contra de Clemson, ¿cuán cerca estará del 100 por ciento? El senior es el defensivo exterior más consistente, y no lució muy bien la última vez que lo vimos, saliendo con un rengueo del campo en contra de Oklahoma por un problema en el tendón de la corva. Con Terrell Lewis marginado toda la campaña mientras se recupera de una rotura de ligamento anterior cruzado, no hay muchas alternativas probadas para Alabama en caso de que Miller no sea efectivo en el juego. Quizás el veterano Jamey Mosley dé el paso hacia el frente. Quizás, dado el hecho de que Lawrence no constituye una gran amenaza para correr, Saban considerará emplear al atlético apoyador interno Dylan Moses en más situaciones de pase. O quizás sea uno de los tipos jóvenes como Eyabi Anoma o Cameron Latu quienes den el paso al frente y tengan impacto. Sea cual fuere el caso, alguien necesita presionar a Lawrence para evitar que tenga el tiempo de quemar a la secundaria.

La mayor interrogante para Clemson: ¿Cuán buena es la secundaria? Después de apagar a Notre Dame, el coordinador defensivo Brent Venables tocó el tema en su discurso posterior al partido. "¿La debilidad de esta defensiva?", preguntó. "No, ustedes son el alma y corazón". Esa es mucha fe en una unidad que sufrió bastante en contra de Texas A&M y South Carolina, y el reto del juego aéreo de Alabama hace lucir como menores a aquellos encuentros. Aun así, Muse, Simmons, Trayvon Mullen y otros han escuchado suficientes críticas como para jugar con algo por demostrar. Una sólida actuación en contra de Tagovailoa ciertamente callaría a los críticos, y existe una buena posibilidad de que se traduzca en otro título nacional para lo Tigers.

Jugador de Alabama bajo el microscopio: Se trata de Jalen Hurts y su rol en las jugadas de engaño que han llegado a definir esta serie y cómo Hurts suma una dimensión adicional a esa parte del libro de jugadas de Saban. Porque cuando el quarterback reserva está sobre el campo, debe enloquecer a los coordinadores defensivos. Si ingresa por Tagovailoa como quarterback, no puedes saber si retrocederá para lanzar largo, o es jugada de read-option, donde es tan efectivo. por otro lado, ha jugado un poco como receptor abierto, lo que también representa otra serie de problemas. Allí, puede entrar en movimiento al backfield en jugada de jet-sweep, o mantenerse abierto y correr una ruta tradicional del pase, o retroceder y atrapar el ovoide en un lateral antes de volver a lanzar o correr con el balón. Sumen el hecho de que también puede alinear en la formación escopeta junto a Tagovailoa y todavía hay más posibilidades que hay que cuida.

Jugador de Clemson bajo el microscopio: El dominio de los tipos a su derecha e izquierda le quitan un poco de presión al tackle defensivo senior Albert Huggins, pero con Dexter Lawrence suspendido luego de una prueba de control por una sustancia vetada, no hay duda de que Huggins soportará una gran carga. Lawrence es un cuerpo masivo que puede controlar la línea de golpeo por sí mismo. Eso es demasiado pedir de Huggins, pero la defensiva de Clemson necesita incomodar a Tagovailoa en el bolsillo para frenar el ataque terrestre cuesta abajo de Alabama. Huggins no tendrá que hacerlo solo, pero tendrá que poner de su parte.

Las mayores preocupaciones de Tagovailoa: Probablemente nunca sabremos cuán sano está Tagovailoa después de someterse a una cirugía para tratar un esguince en la parte alta del tobillo hace un mes. Dijo pensar que estaría al 100 por ciento para el Orange Bowl, pero luego llegó a Miami y puso ese número entre 80 y 85. Luego, lució grandioso, tirando más pases de touchdowns (cuatro) que incompletos (tres) antes de abandonar el partido con el tobillo vendado y una bota ortopédica. Así que, ¿quién sabe? Lo único que se puede decir con certeza es que vale la pena dar seguimiento a su salud. Nadie duda de que el finalista al Heisman y sus 41 touchdowns aéreos jugarán el lunes, pero no se sorprendan si la defensiva de Clemson intenta maltratarlo desde un inicio para ver cuán cómodo se encuentra plantando el pie de apoyo para lanzar, o escapando cuando se colapse el bolsillo. Vimos ante Georgia en el Juego de Campeonato de la SEC, que un Tagovailoa disminuido es un Tagovailoa mortal, capaz de cometer errores.

Las mayores preocupaciones de Lawrence: Sería sencillo sugerir que la falta de experiencia es el mayor problema para Lawrence, quien todavía no sufre su típico "momento freshman". Pero el chico no se ha visto sacudido en ningún momento durante la campaña, y no existe motivo para creer que eso cambiará ahora: En lugar de eso, la mayor preocupación es cómo será utilizado en el ataque terrestre. Corrió más de lo que había hecho en toda la campaña frente a Notre Dame, y el mayor éxito ofensivo de Clemson frente a Alabama en el pasado llegó gracias a la movilidad de Deshaun Watson. ¿Arriesgarán los Tigers golpes en contra de Lawrence si significa forzar a la defensiva del Tide a considerar sus piernas como arma, también? Nadie confundirá a Lawrence con alguno de sus predecesores --Watson o Kelly Bryant-- en contra de Alabama, pero es suficientemente atlético como para hacer algo de daño, y si puede neutralizar un poco la presión sobre los pasadores, la habilidad de Lawrence de leer una defensiva y sacar rápidamente el ovoide de sus manos se puede traducir en un gran día con el brazo.

Alabama gana si: Josh Jacobs, Damien Harris y Najee Harris se combinan para 200 yardas terrestres o más. ¿Por qué? Porque aunque Alabama ciertamente es capaz de ganar un tiroteo con el brazo de Tagovailoa, probablemente no sea la ruta más segura hacia el título nacional. Solo miren el partido pasado frente a Oklahoma y cómo Jacobs & Cía. fueron capaces de sacarle el aire al ovoide, limitar las posesiones de los Sooners, y preservar la victoria. El marcador final --Tide 45, Sooners 34-- lució más cercano a lo que de hecho resultó el partido porque el juego terrestre convirtió al reloj en enemigo de Oklahoma. Si controlan el balón, eso permitirá a Alabama dictar los tiempos y permitirá a su defensiva descansar ante una talentosa ofensiva de Clemson que cuenta con Lawrence, Ross y Etienne.

Clemson gana si: Tagovailoa pasa algo de tiempo sobre su espalda. Nadie discutirá el talento de Tagovailoa. Es increíble. Pero también, ha estado bastante cómodo a lo largo de la mayor parte de la campaña, y eso ha facilitado las cosas para la ofensiva de Alabama. Pero si la secundaria de Clemson puede aguantar en la cobertura y forzar a Tagovailoa a sus segundas y terceras opciones, eso puede dar al frente defensivo suficiente tiempo para incomodarle. Si hacen eso en suficientes ocasiones, y quizás Tagovailoa se impaciente y pierda el ovoide en un golpe, quizás sea suficiente para sacudirlo. En un partido tan parejo, podría ser todo lo que se necesite.