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Buddy Hield: "El orgullo de representar a Bahamas es más importante que jugar en la NBA"

Buddy Hield, determinante con 23 puntos en la victoria de Bahamas sobre Argentina en el clasificatorio al Preolímpico. FIBA

El seleccionado de básquetbol de Bahamas nunca jugó un Mundial. Tampoco compitió en los Juegos Olímpicos. Apenas participó una vez del Torneo de las Américas, en 1995, justamente en Argentina, donde ahora se encuentra en busca del único cupo para el Preolímpico que ofrece el clasificatorio que se disputa en Santiago del Estero.

En su segundo partido en el torneo, luego de vencer a Cuba en el debut, Bahamas le ganó a Argentina, un equipo con muchos más pergaminos: fue campeón del primer Mundial, consiguió un par de subcampeonatos del mundo, obtuvo la medalla de oro olímpica en Atenas 2004 y la de bronce en Pekín 2008. Sin embargo, Buddy Hield, uno de los tres jugadores de la NBA que integran el conjunto bahameño, consideró que ese no fue el triunfo más importante de su historia. "Ese va a ser el de la final del domingo, si lo logramos", dijo en el inicio de una entrevista exclusiva con ESPN. Y agregó: "Esa victoria no importa porque si no ganamos el domingo estaremos fuera de la ronda de clasificación olímpica y tendremos que empezar de nuevo. Así que por ahora es solo una inyección de confianza. Además, vencimos a un seleccionado diferente al de años anteriores de Argentina, es otra época, otro tiempo. Igualmente, sabemos que son un buen equipo y tenemos que respetarlos".

Hield conoce a algunos argentinos que integraron la Generación Dorada. "Recuerdo a Luis Scola, Andrés Nocioni y admiro a Manu Ginóbili. Les conté a mis compañeros que jugué contra Manu cuando él estaba en San Antonio Spurs, en mis primeros años en la NBA, y Manu era un gran jugador. Él generó una cultura de básquetbol en su país y jugadores como Facundo Campazzo siguieron su ejemplo, incorporaron todo ese trabajo que se hizo antes que ellos. Así que cuando salen a trabajar se lo toman muy en serio".

Con un pañuelo negro que cubre su pelo, Hield se acomoda en el sillón del hotel alejado del centro de Santiago del Estero en el que se aloja Bahamas y responde distendido. A cada rato, como cuando recibió los saludos de los hinchas en las calles de la ciudad o en los estadios o como cuando fue a aprender a bailar chacarera a la Plaza Libertad, Buddy muestra los dientes blancos de su enorme sonrisa.

En siete temporadas en la NBA, Buddy Hield apenas se ausentó de 6 partidos: jugó 548 de 554 posibles desde su debut en New Orleans Pelicans el 26 de octubre de 2016, equipo que lo eligió en la posición número 6 del Draft. Luego pasó a Sacramento Kings, donde estuvo cinco temporadas y desde la mitad de la 2021-2022 está en Indiana Pacers. El último torneo en el que había representado a Bahamas fue el Centrobasket de 2014, pero después participó de las ventanas de clasificación para los Mundiales en las que el calendario le permitió viajar. Y ahora regresó a un campeonato con su equipo nacional. Cada vez que puede, Buddy juega. Y así lo explicó: "Me encanta jugar, el básquetbol es un deporte divertido. Me encanta hacerlo, es mi hobby. Amo jugar, me lo tomo muy en serio. Es algo que ayuda a alimentar a mi familia, así que siempre que tengo la oportunidad de jugar, lo hago porque me hace estar en paz".

Desde que se incorporó este preclasificatorio olímpico al calendario, Hield se mostró predispuesto a participar. Es más, ya en oportunidades anteriores había manifestado su deseo de jugar lo máximo posible con Bahamas. "Me gusta estar comprometido con el equipo y me divierte estar. Queremos demostrarle a todo el mundo que deseamos tener la oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos, la chance de jugar por una medalla, tratar de competir, estar en el escenario mundial. Creo que el orgullo del país es más importante que jugar en la NBA y presumir de ello. Siempre es bueno jugar para tu país, significa mucho", explicó.

Su compromiso alentó a Deandre Ayton a regresar al seleccionado con el que había disputado su último torneo en el Centrobasket 2016 y a Eric Gordon a solicitar un permiso especial para representar al país en el que nació su madre a pesar de haber jugado el Mundial 2010 para Estados Unidos. Hield contó cómo es su relación con los dos miembros de Phoenix Suns: "Haber venido aquí nos une, nos entendemos mejor. Ha sido genial. Son excelentes personas y juntos intentamos competir por algo grande".

El sentimiento por la bandera de su país lo lleva en el corazón y lo luce en el calzado con el que juega, no solo en los partidos de la Selección sino en la NBA. "Soy un atleta patrocinado por Nike, así que cada vez que sale la línea Kobe intento conseguir las Kobe con los colores de Bahamas para poder representar a mi país. Todo el mundo quiere un par, pero son difíciles de conseguir", explicó Hield.

Desde que cursaba sus estudios en Estados Unidos y estaba a punto de dar el gran salto para convertirse en un deportista profesional, en cada verano Hield regresó a Bahamas para brindar clínicas de básquetbol gratuitas para los chicos de su tierra. Las primeras veces las realizó en Freeport, su ciudad. "Me encanta dar estas clínicas porque siento que estoy devolviendo algo de todo lo que recibí cuando era un niño. Y sé lo importante que es para ellos", comentó.

Después del torneo en Santiago del Estero, Hield viajará a Bahamas para dar una clínica en Nassau. Pero quiere regresar al sur del continente: "Me encantaría volver a Argentina y enseñarles a los chicos aquí. Me gusta ir a diferentes países, trabajar con ellos en los campamentos. Porque para los niños, en países como los de esta parte del mundo a veces es un poco complicado porque es una sola generación la que se destaca, pero pueden ser más. Argentina tiene muchos basquetbolistas de calidad. Creo que lo que Campazzo está haciendo es inspirar a todos esos chicos para que ellos también den el salto cuando llegue su momento. Debemos ir fomentando este deporte entre los más chicos de los países de nuestra región. En Bahamas mi objetivo ha sido inspirar a los jóvenes y llevar el básquetbol por todos lados. Por lo que no solo tengo que ser yo, DeAndre o Eric Gordon, puede haber otro jugador más que surja después de nosotros".

El niño bahameño que decía que llegaría a la NBA

Chavano Rainier Hield, como figura en su documento de identidad, nació en Freeport, Bahamas, el 17 de diciembre de 1992. Desde que descubrió el básquetbol, se convirtió en una pasión. Y en una obsesión. A los 11 años él decía que iba a llegar a la NBA. A partir de esa proyección, lo miraban como si fuera un marciano. "Cuando era chico, sabía que no era normal pensar en jugar en la NBA, que no era cosa de todos los días para alguien de Bahamas, no parecía algo posible. Pero cuando te enfocas en un objetivo, sí es posible. Muchos pensaron que estaba loco, pero conozco mi motivación, mi pasión por el juego. Y todo se fue dando".

Hield vivía con su madre Jackie, recién divorciada de su padre, sus seis hermanos y hermanas y su abuela en una casa humilde. Los siete niños y niñas compartían una cama grande y siempre alguien terminaba durmiendo en el suelo. Cuando surgían reproches o molestias, Buddy era el que distendía el clima con una canción o una situación risueña. "No teníamos dinero, hemos tenido que hacer frente a muchas dificultades, y no se puede estar siempre mal o deprimido, tienes que ayudar a los demás a levantarse, dar esperanzas de que lo van a poder superar. La risa es algo que energiza a todos, es lo mejor que les puedes dar, asegurarte de que todos estén unidos. Porque hay días en los que las cosas no salen bien, pero tienes que ponerle actitud, pensar que la vida es divertida, tienes que hacerla divertida, tienes que disfrutarla", dijo el escolta. Evidentemente, Hield siempre tuvo mucho amor para dar, por eso de los apodos que tiene el que más le gusta es Buddy Love.

Él programaba un despertador media hora antes que el resto para despertarse primero y poder ver los resúmenes de los partidos de la NBA de la noche anterior en el único televisor de la casa. Cada vez que podía, Buddy se iba a tirar al aro a una cancha cercana. Les regalaba dulces a sus hermanas para que le hicieran su tarea así podía estar más tiempo jugando. Cuando veía que Jackie estaba regresando a la casa, corría y llegaba con el tiempo justo para entrar y hacer de cuenta que no se había ido. Por supuesto que la madre a veces lo descubría y lo retaba con vehemencia. "Ella me gritaba porque yo me escapaba de casa para ir a la cancha de básquetbol. Ahora ya no está más enojada porque esto se ha convertido en un medio para tener una buena vida. Siempre fue una madre protectora, como muchas madres, pero yo era muy obstinado, no le hacía caso y es por eso que hoy soy quién soy. Siempre intento mejorar, siempre me arriesgo y lo que quiero es experimentar la vida al máximo", se sinceró Hield.

"La manera en la que me crie me ayudó a ser una mejor persona, a entender cómo es la vida. Es una historia divertida y única que me ayudó a formarme y también me preparó para competir", agregó Buddy.

El camino hacia la NBA lo recorrió gracias al talento y la capacidad de lucha que había forjado en Eight Mile Rock, la región de Freeport en la que creció. Primero asistió a la escuela preparatoria Sunrise Christian Academy, en Wichita, Kansas, y luego a la Universidad de Oklahoma, donde brilló en los Sooners.

Desde su arribo a la mejor liga del mundo, Hield demostró que es un tirador de tres puntos implacable. En la última temporada registró un 42,5% de efectividad desde larga distancia y tiene 40,2% en toda su carrera. "Sé que soy uno de los mejores, trabajo realmente duro para ser uno de los mejores. ¿Si hay alguno que me supere en ese rubro? Steph Curry es el mejor, el más grande de todos, no hay otro como él. Si miras los porcentajes, sus números, nadie se acerca a él, es un jugador de élite, pero después vengo yo".

Lo que no le falta a Buddy Hield es confianza. Para tirar al aro y para anticipar el futuro inmediato de la Selección de Bahamas: "Quiero ir a los Juegos Olímpicos, quiero que demos el siguiente paso".