<
>

Minnesota encuentra la receta del optimismo para los Timberwolves

Ya ha pasado más de un mes desde que los Golden State Warriors se coronaron como flamantes campeones de la NBA, pero que no haya partidos no quiere decir que no haya intriga en la mejor liga del planeta. La idea ahora es intentar descifrar cuaáes equipos podrían llegar a sacudir al status quo que nos ofreció a los mismos dos finalistas tres veces consecutivas por primera vez en la historia.

Ya repasamos lo que los Milwaukee Bucks y el Miami Heat podrían ofrecer en la Conferencia Este, y hoy es el turno de los Minnesota Timberwolves en el Oeste.

Si eres como yo, llevas años diciendo que los Timberwolves están por dar el salto de calidad. Y no soy el único. Luego te encuentras con un equipo que no clasifica a los playoffs desde el 2004 y no cuenta con una marca ganadora desde el 2005, cuando Kevin Garnett formó parte del segundo equipo ideal de la NBA.

Han pasado 12 años desde aquel entonces, y una vez más les aseguro que este es el año en el que Minnesota va a volver a enamorarse del básquetbol. Esta vez hay argumentos basados en un presente no solamente prometedor, sino que legítimamente esperanzador.

Comencemos por el hecho de que Karl-Anthony Towns seguirá rumbo a un techo que no está muy lejos de su alcance. El pivot dominicano-estadounidense es la definición de un MVP en potencia.

Towns culminó la temporada pasada como el único jugador de la historia de la NBA en acumular 2000 puntos, 1000 rebotes y 100 triples en una misma campaña.

Además, su valor fue tal que solamente Russell Westbrook (el Jugador Más Valioso de la temporada) y Kevin Durant (el MVP de las Finales) contaron con un número de “Victorias Estimadas Agregadas” más elevado que él. En otras palabras, Towns vale 23.2 victorias más que las que su reemplazante podría ofrecer, 0.1 más que LeBron James y 10.1 más que Paul George.

El resto del mundo se ha dado cuenta de sus proezas, y por eso él es uno de apenas un puñado de jugadores que tendrá un rating de 90 o más en la próxima edición del videojuego NBA 2K18. Kyrie Irving tiene un 90, Isaiah Thomas y Damian Lillard un 89.

Es ese tipo de éxito personal el que le permite pasar el verano divirtiéndose con Aaron Rodgers y Clay Matthews de los Green Bay Packers

Antes de visitar al estadio del Paris St. Germain y ponerse la camiseta del equipo para posteriormente ver a Andy Murray ganar en Roland Garros.

Eso sí, cuando Towns baje de la nube se encontrará con que su obligación será clasificar a los playoffs en su tercer año como profesional. LeBron tardó tres, pero no quieres tardar siete como Kevin Love o nunca lograrlo como DeMarcus Cousins.

Que Towns sea trascendental no significa que él haya elevado al nivel de sus compañeros como resultado de ello. Minnesota ganó apenas 31 juegos la temporada pasada en gran parte debido a sus deficiencias en el último cuarto. Su margen de eficacia en los 12 minutos finales fue de los cinco peores de la liga, y su defensa tampoco estuvo a la altura.

Por ejemplo, en diciembre ellos iban ganando por 88-78 tras tres cuartos contra los Warriors antes de permitir 38 puntos y perder por 116-108.

Eso no quiere decir que no haya habido mejorías. Los Timberwolves ascendieron del puesto 23 al 18 en puntos permitidos por partido con un genio defensivo como Tom Thibodeau al mando como entrenador, pero su falta de disciplina como equipo inexperto les llegó a costar una marca de 6-13 en juegos definidos por cuatro puntos o menos (arrancaron 0-10).

Bueno, entonces sabemos que te falta experiencia, disciplina defensiva y alguien que tome las riendas ofensivas en el último cuarto. Opa, que casualidad, Zach LaVine y Kris Dunn se marcharon a Chicago mientras Ricky Rubio encontró un nuevo hogar en Utah para hacerle lugar a dos veteranos desequilibrantes como Jeff Teague y, primordialmente, Jimmy Butler.

Butler es uno de los jugadores preferidos de Thibodeau desde que él lo seleccionó en el Draft del 2011 y lo acostumbró a ser referente de los Bulls ante las persistentes lesiones de Derrick Rose.

Estamos hablando de un escolta que posee estirpe de abanderado y ha elevado su promedio de puntos por partido y de tiros libres intentados cada año desde que llegó a la NBA hasta llegar a una media de 23.9 y 8.9 con un 45.5 y 86.5 por ciento de efectividad respectivamente.

Por si esos números te marearon, simplemente debes saber lo que significan: Butler es un anotador de primera que ataca al aro sin temor.

Eso no es todo. También está Andrew Wiggins, quien promedió 23.6 puntos por encuentro la temporada pasada, su tercera en la liga y segunda consecutiva en el club de los 20, y vio a su porcentaje de triples encestados elevarse del 30 al 35 por ciento. Su rating de eficacia fue superior al de, por ejemplo, un tal Draymond Green.

Wiggins cumplirá apenas 23 años en febrero, y su potencial es tal que los Timberwolves ya están discutiendo una posible extensión multimillonaria con su alero por hasta cinco años y 148 millones de dólares. Ahí tienes a tu “súper trío”, Minnesota: Towns-Butler-Wiggins.

Si le agregas al despliegue de Taj Gibson para completar al quinteto titular y a un francotirador veterano como Jamal Crawford de sexto hombre, entonces el techo de este equipo es 52 victorias y un lugar entre los mejores cinco del Oeste.

Parece que la sequía está por terminar.