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Playoffs MLB: Los Dodgers en aprietos, el JMV que no batea y lo que depara el resto de la SCLN

ATLANTA – Los primeros dos juegos de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional han sido fascinantes. Han estado reñidos y llenos de tensión. Han sido dramáticos. Y sí, han sido un poco raros.

La curiosidad comienza con el hecho más importante producido este fin de semana: los Atlanta Braves, dueños de 88 victorias en la temporada regular, tienen ventaja 2-0 sobre Los Angeles Dodgers, campeones defensores del Viejo Circuito que sumaron 106 triunfos en la campaña recién concluida. Sin embargo, lo más importante es cómo llegamos aquí. Al igual que lo hicieron el año pasado, los desenfadados Braves han hundido a los corporativos Dodgers en un hoyo.

¿Terminará la serie de este año de la misma forma, con una remontada de los Dodgers para romper los corazones de los Braves? Quizás, desmenuzar algunas de las rarezas y curiosidades de esta serie nos dará una idea de lo que vendrá.

El libreto del bullpen de los Dodgers

Hasta cierto punto, los juegos de postemporada son, en gran medida, un juego de ajedrez del bullpen a estas alturas de la guerra de estrategias. Los Dodgers anunciaron que desatarían su cuerpo de relevistas para el Juego 1 del pasado sábado, y vaya que lo hicieron, sumando ocho relevistas que tomaron la loma. Ninguno sacó más de cinco outs.

Los Dodgers perdieron el Juego 1; sin embargo, su maniobra funcionó. Los Braves solo anotaron tres carreras, se poncharon en 14 ocasiones, ligaron seis imparables y no lograron negociar boletos. No obstante, esas tres rayitas bastaron para sellar la dramática victoria 3-2 de los Braves, producto del hit conectado por Austin Riley en la novena entrada, enfrentándose al diestro Blake Treinen.

Valió la pena intentarlo, ¿cierto?

Los Dodgers debían mantener buenas sensaciones sobre sus posibilidades de empatar la serie, ya que contaban para el Juego 2 con el futuro miembro del Salón de la Fama Max Scherzer. Seguramente, el abridor le daría al menos un respiro al bullpen de los Dodgers, luego que el cuerpo de relevistas pasara por la puerta giratoria el pasado sábado.

Sin embargo, había un problema: Scherzer, que lanzó tras dos días de descanso tras actuar como cerrador en el juego decisivo del jueves contra los San Francisco Giants, no fue el Scherzer de costumbre.

“Sólo diría que tenía el brazo muerto”, afirmó Scherzer. “Cuando calentaba, me podía dar cuenta de que seguía fatigado”.

Scherzer resistió durante 4 1/3 innings, concediendo el enorme cuadrangular impulsor de dos carreras de Joc Pederson en el cuarto inning; no obstante, aún faltaban muchos outs por sacar en un encuentro empatado. Por eso, el manager de los Dodgers Dave Roberts desplegó a seis relevistas adicionales para terminar el Juego 2. Y uno de ellos fue el zurdo Julio Urias, ganador de 20 partidos en la campaña regular, quien laboró en la parte alta del octavo y toleró las anotaciones del empate.

Dos días. Trece cambios de lanzador. Desventaja 2-0 en la serie. Utilizar al abridor del Juego 4 durante un inning completo cuando, en ese momento, había otras opciones en el bullpen.

¿Cunde el pánico en Hollywood?

Nah.

Primero, Roberts hizo énfasis en que la aparición de Urías no debería afectar su habilidad para cumplir con la apertura prevista para el Juego 4, en gran medida porque Urías, en líneas generales, no llega a sumar altos conteos de lanzamientos. Y el plan de pitcheo de los Braves para dicho juego es un tema que depende del azar, aunque probablemente tendrá que ser un partido para el bullpen o un “opener”.

Asimismo, los Dodgers aún tienen previsto utilizar al candidato al Premio Cy Young Walker Buehler, para verse las caras con el veterano en postemporadas Charlie Morton para el Juego 3. Una idea que difícilmente induce al pánico.

“Walker está listo”, expresó Roberts. “Tiene un par de días extra. Entonces, confiaremos en él para el Juego 3, sin lugar a duda”.

En lo que respecta al Juego 5, ese podría ser otro encuentro para el bullpen de los Dodgers. Sin embargo, recuerden lo siguiente: la apuesta del sábado funcionó, de hecho. Y para el Juego 6, pueden recurrir a un Scherzer con descanso pleno. Y Buehler se aprestaría a lanzar en un tentativo séptimo partido.

De todos modos, no podemos olvidar el hecho más relevante del fin de semana:

“Así se ha desarrollado la serie, y creo que ambos equipos se encuentran en la misma situación”, expresó Roberts. “Aparte del factor más importante: ellos tienen ventaja de dos juegos a cero”.

Apagados en el momento clave

Adicionalmente, a pesar de toda la atención que se centra en el plan de pitcheo de los Dodgers para los primeros dos partidos, es probable que la principal razón por la que no vencieron en ambos encuentros sea la siguiente:

De 18-2.

Esa es la marca ofensiva de los Dodgers con corredores en posición de anotar en lo que va de Serie de Campeonato de la Liga Nacional. Dos indiscutibles, cuatro pasaportes y un golpeado en 24 oportunidades de remolcar carreras. Y han anotado tres rayitas en dichas situaciones. Los Braves solo suman cuatro anotaciones; sin embargo, apenas han tenido ocho oportunidades similares en las que han producido en grande, con batazos que han sellado victorias en el noveno inning en dos encuentros al hilo.

“Es un tema de enfoque y creo que, en ciertas ocasiones en posición de anotar, estamos expandiendo demasiado [la zona de strike]”, indicó Roberts.

Durante la temporada regular, los Dodgers quedaron en el noveno puesto de las Grandes Ligas, gracias a su promedio ofensivo de .262 con hombres en posición anotadora; así que éste no es un problema de vieja data. Sin embargo, surge cierta preocupación cuando se mira la situación desde el punto de vista del pelotero.

Ambos imparables en posición de anotar contra Atlanta salieron del bate de Chris Taylor: uno de ellos fue un extraño doblete en el Juego 2, con velocidad de salida de 76 millas por hora, y que fue mal leído en el jardín central por Guillermo Heredia. Ningún otro jugador de los Dodgers ha ligado imparables en situaciones para anotar, bateando de 15-0 con ocho abanicados.

Ahora bien, estas situaciones tienden a magnificarse en el contexto de la postemporada; y el pequeño muestreo de una serie corta implica que, si bien la línea de 18-2 tiene poder dentro de la narrativa, las repercusiones que tiene dentro del pronóstico son prácticamente nulas. Es lo que ha ocurrido hasta ahora, aunque no necesariamente significa que seguirá ocurriendo.

Dicho lo anterior, consideren este dato: el cuerpo de lanzadores de los Braves se ha convertido en tremendos expertos a la hora de vigilar el tráfico por las bases. Después del Juego 2, Atlanta ha admitido cuatro hits en 41 turnos ofensivos con corredores en posición de anotar en lo que va de los playoffs. Eso se traduce en un promedio de bateo de .098 para la oposición.

Las estadísticas extremas, como .098 y 18-2, suelen volver a la normalidad en vez de mantenerse. Sin embargo, en el caso de unos Dodgers con dos juegos de desventaja, más vale que vuelvan a la normalidad a la brevedad posible.

“¡Omaha!”

Los Braves han dependido fuertemente de su trio de relevistas principales de alto calibre: el zurdo Tyler Matzek, el diestro Luke Jackson y el cerrador siniestro Will Smith. De hecho, Matzek ha lanzado en todos y cada uno de los juegos de su equipo en postemporada. Eso tendrá que pasarle factura tarde o temprano, ¿cierto?

“Es asombroso”, afirmó el manager de los Braves Brian Snitker. “Quiero decir, él suele enfadarse cuando no lo pongo a lanzar. O sea, podría pitchear todo el tiempo. Y él siempre me asegura que está listo. Dijo que ‘puedo darme el lujo de lanzar’. Y le respondo: ‘muy bien, pues, entonces, te pondré a pitchear’”.

No existe otra cita que pueda resumir mejor la diferencia entre Braves y Dodgers en esta serie.

El diestro Ian Anderson, abridor de Atlanta en el Juego 2, dejó la loma después de tres innings de labor porque, simplemente, no estaba en su mejor momento. Snitker afirmó después del encuentro que nunca se había analizado un posible escenario en el que Anderson superara los tres episodios.

“¡Omaha!”

Para los no lo sepan, esa no es una referencia a la ciudad del estado de Oklahoma, sino un grito que cobró fama gracias al mariscal de campo Peyton Manning, miembro del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional, que lo utilizaba para cambiar las jugadas sobre la línea de golpeo. Eso fue lo que hizo Snitker tras la salida de Anderson: tocó de oído.

Por supuesto, Matzke, Jackson y Smith lanzaron. Al igual que unos cuantos relevistas que no han visto mucha actividad durante el mes de octubre. Siete relevistas de los Braves se combinaron para tolerar un solo indiscutible en seis innings de labor… sin embargo, concedieron seis boletos.

A pesar de ello, Atlanta triunfó. Actualmente, los Braves suman cinco victorias al hilo, luego de haber caído en el primer encuentro de su ronda divisional cuando visitaron el parque de los Milwaukee Brewers. Algunas de sus victorias no tienen mucho sentido. Pero son triunfos, de todos modos.

¿Qué pasará con esta extraña combinación de lanzadores en Los Ángeles? ¿Quién sabe? A pesar de ello, tenemos la sensación de que, si bien el pequeño ejército de analistas estadísticos de la organización de los Dodgers debe estar muy ocupado en estos momentos tratando de plantear escenarios a nivel molecular, los Braves están listos para seguir tocando de oído, sin importar lo que suceda después.

Freddie en problemas

Y aquí tienen el aspecto más insólito de los dos triunfos de los Braves: el inicialista Freddie Freeman, rostro de la franquicia, no aportó nada. Nada. Ni un solo imparable.

Freeman se fue de 4-0 en el Juego 1, ponchándose en todos sus cuatro viajes al plato. Hizo lo mismo en el Juego 2, sumando tres abanicados más. Los siete ponches consecutivos de Freeman igualan el slump más prolongado de su carrera. Sólo seis peloteros se han ponchado en siete ocasiones consecutivas en una serie de postemporada, y sólo David Justice ha sumado ocho (en 2001).

Piadosamente, Freeman conectó elevado para out en su último turno del sábado, evitándole la ignominia de empatar la marca de Justice. Una vez más, los peloteros que batean alrededor de Freeman (Eddie Rosario, Ozzie Albies, Austin Riley) se robaron las cámaras.

Y, ¿saben qué? Este aparte en particular debería asustar a los Dodgers hasta las entrañas. Los Braves han ganado dos juegos sin sumar aporte alguno por parte de su mejor pelotero.

Joc-tubre

No existe ningún tipo de significado tangible beisbolístico que podamos sacar de esto. Sin embargo, si creen en los presagios, el destino y otros imponderables similares, los Dodgers también deberían sentir preocupación, al ver que el collar de perlas de Joc Pederson se ha convertido en talismán para toda la comunidad de seguidores del béisbol en Atlanta.

Sí, señores. Ya las tiendas del equipo en el Truist Park venden réplicas de plástico del collar de Pederson; con extensas filas de fanáticos deseosos de comprarlas antes del inicio de los juegos. Cierto: Pederson mantiene a todos relajados, estrechando nexos por todo el terreno vistiendo pantalones cortos y ese collar durante las prácticas de bateo; para después soltar laberínticos cuadrangulares, uno tras otro, una vez iniciados los encuentros.

Pero ¿qué significa esto?: la leyenda de los Braves Dale Murphy hizo el primer pitcheo ceremonial antes del Juego 2. Primero, se quitó su camiseta con el dorsal de “Murphy”, revelando que tenía debajo una casaca con el número de Austin Riley.

Y luego, el gran final: Murphy sacó del bolsillo una cadena de perlas (presuntamente) de plástico para vestir mientras hacía su lanzamiento protocolar.

Este “Joc-tubre” está cobrando vida propia. Es una locura. Es maravilloso. Y, cierto, es un poco raro.