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Los peloteros de Grandes Ligas muestran su enfado por el robo de señas, mientras los Astros esperan para pedir disculpas

Cuando los Houston Astros ejecutaron su artimaña de robo de señas mediante golpes de bote de basura, quizás lo hicieron con la idea de que sus oponentes hacían trampas de forma similar. Con la misma consistencia, con el mismo descaro. Sin embargo, basándonos en la furiosa reacción de sus colegas, es aparente que los Astros han cruzado una línea para entrar en zona prohibida.

La reacción negativa ha sido alimentada por las redes sociales, elemento que no existía disponible hace dos décadas o que hace 10 años, no contaba con la omnipresencia que disfruta hoy. Los ejecutivos gerenciales de todo el béisbol no pueden recordar una situación que haya contado con una expresión de condena tan vehemente y extendida entre peloteros como este incidente con Houston como protagonista. Ni una suspensión por presunto consumo de esteroides, ni por una pelea ni por un deslizamiento que haya lesionado a un jugador.

Desde el momento en el cual el comisionado Rob Manfred publicó su informe y anunció las medidas disciplinarias impuestas, los oponentes de los Astros estallaron con sus reacciones y siguen haciéndolo. Cody Bellinger, quien ha vivido toda su vida dentro del mundo de la pelota y mantiene usualmente un comportamiento discreto, con un promedio de siete tuits al mes, publicó lo siguiente, casi de forma inmediata: "Si esto es cierto, es necesario que los peloteros (involucrados) sufran consecuencias severas. ¡¡¡Esto arruina por completo la integridad del deporte!!!"

Con uno, dos, tres signos de exclamación. El enfado mostrado por CC Sabathia, quien fue homenajeado en el Juego de Estrellas disputado el pasado verano en la última de sus 19 temporadas en las Mayores, pareció al inicio asimilar lentamente la noticia, antes de hervir por completo en su podcast. "¡Debimos haber ganado!", expresó el veterano lanzador, refiriéndose a la derrota sufrida por los Yankees a manos de Houston en la Serie de Campeonato de la Liga Americana de 2017. "De ninguna forma no éramos mejores que ellos. ¡Me importa un bledo lo que digan los demás!"

El pitcher Kevin Gausman escribió: "¡¡¡Esto de los Astros está mal!!! Hubo gente que perdió sus empleos, descendieron a Ligas Menores, perdieron tiempo de servicio por el castigo que recibieron (por parte de la ofensiva) en Houston. ¿De verdad hay alguien que cree que sólo hicieron esto en 2017?" Gausman agregó la etiqueta #getreal, que podría traducirse como "sean sinceros".

El veterano antesalista Evan Longoria, altamente respetado en el mundo del béisbol, publicó en Twitter: "¿Qué pasó con el dicho 'los tramposos nunca prosperan'?"

Aaron Judge, quien fue superado por el infielder de Houston José Altuve en la carrera por el premio al Más Valioso de la Liga Americana en 2017, el mismo año en el cual ocurrieron los actos con los botes de basura, aparentemente borró una publicación hecha dos años en la cual felicitaba al camarero. También tuvimos este video publicado por Mike Clevinger, quien formó parte del equipo de los Cleveland Indians que fue arrollado por los Astros en los playoffs de 2018. El diestro sugirió que los peloteros de Houston ni siquiera debían ver a sus colegas de otros equipos a los ojos.

Durante el fin de semana pasado, el utility de los Dodgers Enrique Hernández expresó lo siguiente sobre los Astros: "Hicieron trampa y se salieron con la suya. Gracias a eso, se hicieron con un anillo".

Su compañero de los Dodgers Justin Turner afirmó: "Sabemos cuán difícil es ganar una Serie Mundial, tras haberla disputado por dos años consecutivos sin éxito, y sabemos bien que se trata de algo que de verdad tienes que merecer. Y con el informe publicado por el Comisionado... cuesta sentir que ellos lo merecieron".

Con tantos elementos desconocidos con respecto a la repercusión de los engaños hechos por los Astros, el manager de los Dodgers Dave Roberts expresó empatía por los lanzadores apaleados durante la Serie Mundial de 2017: Clayton Kershaw, Yu Darvish y Kenley Jansen. En días recientes, Kershaw señaló el poco arrepentimiento mostrado por los Astros después de la publicación del informe, expresando al diario The Los Angeles Times: "Es un poco interesante que los Astros no han dicho que lo sienten o que están sinceramente arrepentidos, o algo similar. Aún no vemos mucho remordimiento de su parte, considerando que ganaron una Serie Mundial y no se retractan de nada. Pues no sé".

El veterano grandeliga Danny Valencia comentó en Twitter: "Estas informaciones sobre las trampas cometidas por los Astros alcanzan todo un nuevo nivel. Vaya chiste. Si, de hecho, todo es 100% cierto, entonces deberían arrebatarles (su título de) la Serie Mundial 2017, al igual que los reconocimientos individuales".

Cuando se le preguntó al inicialista de los Atlanta Braves Freddie Freeman con respecto al escándalo de los Astros, entre lágrimas sacó a relucir la experiencia de un compañero querido por sus colegas, Kris Medlen, quien permitió siete carreras a los Astros en su último partido en Grandes Ligas, disputado en Houston en 2018, para retirarse poco después. Freeman y sus compañeros quedan condenados a preguntarse por siempre cómo las tramas engañosas cometidas por los Astros alteraron carreras, resultados en temporada regular y postemporada, logros individuales y colectivos.

Hay que atribuir todo esto a la niebla causada por la guerra del béisbol. Los Astros quizás pensaron que, con la presencia de circuitos cerrados internos de video en todos los camerinos de las Mayores, muchos otros equipos estaban robando señas tal y como ellos lo hacían: del mismo modo y con la misma insistencia. Si hay algo que los peloteros y miembros del staff de la organización de Houston deben entender, si no lo han hecho ya, es que no existe manera en la cual una gama tan amplia y numerosa de peloteros hubiese respondido de forma tan iracunda si lo hecho por los Astros no estuviera muy por encima de lo hecho por otros equipos.

Y puede ser que otros clubes también hayan robado señas de forma ilícita: quizás un pitcher abridor en su día de descanso se puso a vagar por el dugout para comentarle a los bateadores con respecto a la secuencia mostrada por el receptor contrario. Pero el sistema de Houston, al menos en apariencia, fue mucho más sofisticado y utilizado de manera consistente, tal como se describió en el artículo meticulosamente sustentado e investigado que fue publicado recientemente por Tony Adams, confeso aficionado de los Astros.

No solo los bateadores de Houston tenían una idea certera de lo que iban a tener enfrente cuando escuchaban los sonidos que provenían del dugout, sino que estaban conscientes del significado del momento en el cual no se golpeaba el bote de basura, lo cual les permitía mantener una concentración más precisa.

Piensen en lo anterior como si fuera una partida de póker en el vecindario. Algunos jugadores pueden descifrar una delación ocasional, o quizás entender el por qué una carta en específico quedó descuidada y muy lejos en una mano determinada; eso es aceptable. Pero en lo concerniente a la reacción mostrada por los colegas de los Astros, los peloteros de Houston sacaban ases de sus mangas reiteradamente, dejando a sus colegas efectivamente sin margen de acción.

Dentro de la trama de la película "Rounders" ("Apuesta final"), los personajes interpretados por Matt Damon y Edward Norton chocan con respecto a sus ideas sobre la ética en el póker. Mike McDermott (Damon) cree en su capacidad de leer a sus rivales y jugar limpiamente, mientras que Worm (Norton) no entiende la insistencia de su amigo en competir con integridad, en vez de repartir las cartas desde el fondo del lote o hacer trampa de otras maneras. "No pienso igual que tú", dice Worm. "Siempre crees que puedes vencer en este juego actuando correctamente. Así no soy yo y siempre voy a buscar una ventaja, siempre".

Los Astros, durante la última década, se convirtieron en Worm. Durante cuatro años, perdieron a propósito a un grado tal que terminaron alterando la trayectoria de este deporte. Ignoraron la indignante verdad detrás de la suspensión impartida a Roberto Osuna bajo las políticas en contra de la violencia doméstica para capitalizar su valor en el mercado, cuando ningún otro equipo estaba dispuesto a ir tan lejos y la gerencia se mostró irritada cuando otros cuestionaron su decisión (saludos, Brandon Taubman). Y aparentemente, los Astros llevaron el robo de señas a un nuevo nivel.

No todos los peloteros del club sideral estuvieron involucrados en la trama de robo de señas y aquellos que sí lo estuvieron, probablemente participaron en distintos grados de complicidad. Es probable que muchos se limitaron a ejercer como espectadores. Sin embargo, de la misma forma en la cual el personaje de Matt Damon se manchó con la sangre de los pecados de Worm, siendo culpable por asociación, otros miembros de los Astros que fueron en mayor parte simples concurrentes, ahora deberán responder por los errores cometidos por la organización. No solo ante los medios de comunicación, sino frente a los muchos, muchísimos rivales que sienten claramente que los Astros les robaron algo que jamás podrán recobrar. Y ellos desean que los Astros respondan por ello, o por lo menos se sientan mal.

A la fecha, ninguno de los actuales peloteros de los Astros se ha referido a lo ocurrido de forma directa. José Altuve y Alex Bregman hicieron caso omiso de varias preguntas hechas por los periodistas. Dallas Keuchel, quien ha militado en dos otros equipos después de su paso por los Astros, se disculpó la semana pasada durante su presentación formal como nuevo miembro de los Chicago White Sox.

El propietario de los Astros Jim Crane ha indicado que los peloteros de los Astros expresarán sus disculpas en los entrenamientos primaverales, en conjunto. He aquí algunas palabras en son de consejo para los peloteros de los Astros: Sigan el ejemplo de Keuchel y hablen antes de comenzar el campamento. Consigan una cámara lo más pronto posible, refiéranse a lo sucedido, expresen sus sentimientos con respecto a sus actos. Si esperan hasta el inicio de los entrenamientos primaverales, parecerá que fueron arrastrados a un testimonio como parte de una pandilla, como si fueran un grupo de estudiantes obligados a quedarse en la escuela después de clases para escribir sus nombres 100 veces en la pizarra. Y si van a pedir disculpas, es preferible que sean los primeros de la fila, no los últimos.

En el mismo día en el cual Crane anunció el despido del manager AJ Hinch y el gerente general Jeff Luhnow, se le preguntó de muchas formas distintas, si el escándalo restaba méritos a lo logrado por los Astros en 2017. Crane respondió que no era así.

Un ejecutivo de alto nivel que labora con otro equipo sacó a relucir el nombre de Crane en una conversación que sostuvimos esta semana, después de haber reflexionado sobre las repercusiones del escándalo de los Astros dentro del ámbito del béisbol. "Si yo fuera Jim Crane", expresó el ejecutivo, "saldría a decir: 'Sí, todo está manchado'. Porque, ¿cómo no habría de estarlo?"

"Debería decir: 'Nos equivocamos, causamos un daño a este deporte y a otras personas y por ello, lo sentimos".