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Pitcheo de Braves enfrió bates de Astros en Juego 3 de Serie Mundial

ATLANTA -- Los Houston Astros llegaron a donde están gracias a sus bates. Pero al parecer, la lluvia y el clima enfriaron por completo la ofensiva, que fue incapaz de conectar un hit al abridor novato Ian Anderson y al final sólo un par de sencillos ante los relevos.

Tan simple como que los Astros nunca encontraron el ritmo y quizá pagaron el derecho de piso en un Truist Park en el que la mayoría nunca había estado y el equipo en general la única vez que había estado ahí antes de anoche fue en la campaña inaugural.

Así, los Atlanta Braves derrotaron 2-0 a los Astros, que este sábado llegarán al Juego 4 abajo en la Serie Mundial 2-1 y con el reto de enfrentar condiciones climáticas similares.

Los Astros ni siquiera pudieron sostener su práctica de bateo, ni el jueves por la noche, mucho menos el viernes.

Además, la presión de 42,898 aficionados nunca cesó sobre los bateadores, en particular sobre José Altuve y Carlos Correa, que tuvieron que soportar, como ha sido buena parte del año la hostilidad de la afición local, incluidos los gritos de tramposos.

Peor aún, tuvieron que enfrentar los pitcheos del novato Anderson, quien en cinco entradas les lanzó partido sin hit, con cuatro ponches, aunque tres bases por bolas que en realidad fueron intrascendentes.

La única vez que los Astros pisaron la segunda almohadilla fue en el cuarto inning, cuando Yordan Álvarez recibió pasaporte y Correa siguió con pelotazo.

Siguieron dos relevistas, A.J. Minter y Luke Jackson sin permitir imparable, después de que el manager Brian Sniker decidió sacar a Anderson, más por precaución y evitar estar frente a los bateadores por tercera vez, ya con una carrera de ventaja desde la tercera entrada por el doblete productor de Austin Riley, para que anotara Eddie Rosario.

“Como dije hace un par de día, cuando nunca has enfrentado a un muchacho, tardas en conocerlo”, dijo el manager Dusty Baker. “Estuvo efectivamente salvaje”.

El primer hit de los Astros llegó en el octavo capítulo, con un elevado del bateador emergente Aledmy Díaz, que picó a un pie de que Rosario pudiera llevárselo en el jardín izquierdo. Bregman pegó otro sencillo en el noveno inning, ya más por orgullo que con real amenaza de peligro.

“Generalmente, cada vez que hemos tenido problemas, los muchachos llegan al día siguiente y batean”, mencionó Baker. “Entre más sacan out a los muchachos, más cerca están de un turno en comenzar a calentarse. Así es como piensan los bateadores”.

El abridor de los Astros, Luis García, no tuvo el mejor control de sus lanzamientos. Sólo permitió tres hits, entre ellos el doblete de Riley, pero regaló cuatro bases por bolas en apenas tres entradas y dos tercios de labor.

Tuvo la fortuna de que los Braves sólo conectaron un hit en seis oportunidades con corredores en posición de anotar y dejaron nueve en las bases.

“Creo que no pudimos conectar por un partido”, dijo el tercera base Alex Bregman, uno de sólo dos Astros que pegaron de hit. “Creo que ya desechamos este juego y seguimos adelante para el que sigue. Somos de corta memoria. Tienes que serlo en este deporte”.

Los Astros aseguraron estar tranquilos, a pesar de que 13 de los últimos 18 campeones de las Grandes Ligas fueron los que ganaron el tercer partido de la Serie Mundial, cuando estuvo empatada 1-1, como llegó a Atlanta.

“Hemos estado en esta situación antes y hemos salido adelante”, dijo Bregman. “La serie anterior, así estuvimos contra Boston y muchos ya nos daban por perdidos. Sabemos que mañana tendremos otra oportunidad de venir al parque a jugar y tratar de ganar un partido de pelota”.

El cuarto juego del Clásico de Otoño se disputará en el mismo parque. Zack Greinke será el pitcher abridor de los Astros para enfrentar un juego de bullpen de los Braves.