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Las leyendas se confiesan: ¿Cómo Durán, 'Maravilla' y 'Terrible' llegaron al boxeo?

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A veces suele sorprender la forma en que cada uno se encuentra con su destino. Hay ocasiones en que la vida te conduce sin escalas, y otras que tienes que dar un giro para toparte de frente con la realidad. Por eso es sorprendente e interesante la forma en que algunas estrellas del boxeo latinoamericano como Roberto Durán, Sergio ‘Maravilla’ Martínez, Érik ‘Terrible’ Morales, Marco Antonio Barrera, Alfonso Zamora y Jorge ‘Travieso’ Arce se pusieron unos guantes por primera vez.

Reunidos virtualmente a través de Facebook Live gracias al Consejo Mundial de Boxeo en momentos de contingencia por el coronavirus Covid-19, las leyendas se sinceraron desde sus casas y contaron algunas anécdotas, entre ellas quiénes eran sus favoritos, sus mejores peleas, las malas noches y varias cosas más.

‘Mano de Piedra’ Durán, que se dijo admirador de Muhammad Ali, recordó que llegó al boxeo gracias a su hermano. “Cuando uno nace como yo nací, en un barrio de gente humilde, trabajadora, la necesidad tiene cara de hambre. Comencé en el boxeo por equivocación, mi hermano era boxeador, una vez me dijo que fuéramos al gimnasio, lo estaba esperando y cuando él salió del vestidor me encantó cómo salió vestido. Lo que más me encantó fue la cabecera, la copa y los guantes, le pregunte que cómo hacía yo para tener algo así, y me dijo, métete a boxeador.

“Un día mi hermano peleó en un gimnasio y lo acompañé. A un peleador le faltaba rival y levanté la mano, yo pesaba 89 libras y la pelea era en 100 libras, me echaron piedras al short para dar el peso. Esa noche peleamos y le di una paliza y ahí comenzó la carrera de Roberto Durán”, recordó el ídolo panameño.

Sergio Martínez contó que él quería ser futbolista, no boxeador. “Soñaba con ser futbolista. Tenía cumplidos los 20 de edad, y vengo de una familia de boxeadores, pero jugaba al fútbol en dos equipos y estaba buscando un equipo grande que me pudiera fichar. Un día me vio un cazatalentos y me dijo, en un mes tienes una prueba”.

“Me puse a entrenar y parte de ello fue irme al gimnasio de boxeo al que me llevó un tío que trabajaba conmigo en herrería. Comencé a hacer boxeo y al segundo día ya supe que iba a ser boxeador. Al mes, en lugar de jugar ese partido, hice mi primer combate con un chico que tenía 14 peleas y le gané por puntos. Pelee con la licencia de otra persona”, confesó ‘Maravilla’.

Érik Morales llegó al boxeo prácticamente desde la cuna, pues su padre, José Morales, fue boxeador y luego entrenador. “Lo acompañaba al gimnasio desde muy pequeño, empecé a entrenar a los 5 años y a los 6 empecé a pelear. Mi padre fue entrenador, tenía gimnasio y vivía en él, entrenaba por gusto. Lo ayudaba con algunos peleadores, yo estaba chico pero ellos querían trabajar a veces defensa y me llamaban. Ya cuando cumplí 15 todo fue más formal y a los 16 debuté”, explicó ‘Terrible’, quien reconoció ser admirador de púgiles como Sugar Ray Leonard y Roberto Durán.

Marco Antonio Barrera dijo que todo empezó como un juego. “A los 7 años, estaba muy pequeño, el amigo de un amigo entrenaba boxeo con Rudy en el gimnasio Pino Suárez, nos pidió que lo acompañara, empezamos jugando. La ideología de mis padres era estudiar y estudiar y después ayudar en las escenografías. Por el destino empezamos a despuntar en el boxeo”, dijo Barrera, quien reconoció que, para debutar a los 15 años, falsificó sus papeles diciendo que tenía 17.

El pentacampeón Jorge ‘Travieso’ Arce recordó que lo peleonero lo traía desde joven, y una promesa a su padre lo llevó al campeonato. “Me querían correr de la escuela porque era muy peleonero, uno de mis tíos me dijo que si quería boxear. Me llevó a un gimnasio de boxeo con Manuel ‘Kochul’ Montiel y el primer día me dijo: ‘Tú vas a ser campeón mundial’”.

“Empecé a entrenar, y a la semana me anotaron en un torneo, y gané. Un día mi papá estaba al borde de la muerte por un accidente de trabajo y cuando me dijeron que se iba a morir le prometí que iba a ser campeón, y como se recuperó, tuve que trabajar para ser campeón. Mi papá me había enseñado a honrar la palabra, y no me tocó más que cumplirle”, destacó.

Finalmente, el único medallista olímpico y campeón mundial que ha tenido México, Alfonso Zamora, dijo que ingresó al boxeo bajo circunstancias complicadas. “Para mí fue un poco trágico, Terminé la primaria y como no pude entrar a la secundaria porque reprobé al examen, me quedé de vago en un barrio duro como Tlatelolco. Andaba en la calle a los 12-13 años, de vago desviando el camino y tenía que forzosamente meterme a trabajar en algo”.

“En el edificio donde vivíamos, vivía un manager profesional, Ernesto Gallardo, y mi papá me llevó con él a trabajar. Era aguador, les daba ‘tiempo’, colgaba costales, peras y las descolgaba. Después de un tiempo cuando el gimnasio quedaba vacío, me ponía a pegarle al costal, y un día me vieron pegarle al costal y les gustó. Ahí comenzó mi carrera de boxeador”, finiquitó.