<
>

Los mejores equipos del siglo XXI: La consistencia histórica de Duncan, Parker, Ginóbili y los Spurs

Nota del editor: Presentamos el primero de una serie de cinco reportajes sobre las franquicias y equipos más destacados en la NBA durante el siglo XXI, enfocándonos en los Lakers, Spurs, Celtics, Heat y Warriors.

Cuando se habla de dinastías en la NBA, siempre se menciona a los Boston Celtics de la década de los 60, a los Lakers de los 80 y del 2000, y a los Bulls de los años 90. Pero casi nunca, se habla de los San Antonio Spurs.

Injusto, ya que considerando que es un mercado pequeño y en una ciudad como San Antonio, es más difícil preservar estrellas. Por eso y porque lograron un éxito sostenido en la era del tope salarial, los Spurs deben ser considerados como la dinastía más subvaluada de la historia.

¿Cuán sostenido?

Los Spurs marcaron un récord de 18 temporadas consecutivas con al menos 50 victorias, y al momento comparten el récord de 22 apariciones seguidas en playoffs. Desde la temporada 1999-00, San Antonio lidera la NBA con 1,162 victorias en temporada regular (seguido de Dallas con 1,008) y 151 triunfos en postemporada (seguido de Lakers con 123), según datos suministrados por ESPN Stats & Information.

Ganaron cinco títulos en esos últimos 22 años, y algunos de esos conjuntos campeones deben ser considerados entre los mejores equipos de la historia.

De hecho, San Antonio ganó cuatro títulos en ocho años entre 1999 y 2007 de la mano de uno de los mejores entrenadores de la historia en Gregg Popovich, y de múltiples miembros del Salón de la Fama.

Si bien David Robinson fue el estandarte de esta franquicia durante mucho tiempo, y fue parte clave de los equipos que ganaron títulos en 1999 y 2003 - su última temporada - el ‘Admiral’ pareció ceder las riendas de la franquicia tan pronto la primera selección del draft de 1997 tocó cancha en la NBA: Tim Duncan, quien se convertiría en el abanderado de la franquicia, poniéndola en el mapa como un poder en la NBA.

Duncan es posiblemente el mejor alero de poder de la historia, y uno de los mejores 10 jugadores de todos los tiempos. Su carácter tranquilo es equivalente a los fundamentos y el temple que siempre mostró en momentos cruciales. Estuvo presente en los cinco títulos de los Spurs, y tuvo la lealtad de siempre quedarse en San Antonio desde su debut con el premio del Novato del Año.

Duncan ganó premios consecutivos al Jugador Más Valioso de la NBA en 2002 y 2003, y fue el MVP de las Finales en los primeros tres títulos de la franquicia (1999, 2003, 2005). En la de 2003 se recuerda vívidamente su cuádruple doble en el Juego 6 de las Finales de la NBA, aunque no se lo dieron oficialmente. En ese partido, Duncan registró 21 puntos, 20 rebotes, 10 asistencias y 8 tapas, aunque el video muestra claramente que tuvo dos tapas más que no le contaron.

Duncan está además en el selecto club de 1,000 triunfos, junto a Kareem Abdul-Jabbar y Robert Parish, y nunca tuvo un porcentaje de victorias menor al 61 por ciento; es la definición de un ganador.

Los Spurs, más allá de los cambios en los nombres propios, siempre tuvieron dos características principales: compartían el balón en ataque y eran una defensiva de perro de presa. Duncan fue nombrado al equipo Todo Defensa en ocho ocasiones y era una presencia tremenda en la pintura.

Claro está que no lo hizo solo. A la compañía de su mentor Robinson en sus inicios, se le suman sus otros dos mosqueteros que junto a él conformaron el “Big 3” durante una década y media: Emanuel ‘Manu’ Ginóbili y Tony Parker.

Los dos son futuros miembros del Salón de la Fama, los dos fueron campeones cuatro veces y los dos siempre pensaron en el equipo antes que en ellos mismos.

Parker fue elegido por San Antonio con apenas 19 años, revolucionó el básquet francés y también a los Spurs. Con un primer paso velocísimo, un tiro intermedio letal y una facilidad asombrosa para llegar a la pintura, Parker fue el director de orquesta de una ofensiva que estaba predicada en mover la bola; su desarrollo desde tan joven edad en la NBA fue crucial en la evolución ofensiva del equipo.

El base seis veces seleccionado al Juego de Estrellas tuvo quizás su mejor momento en las Finales 2007. Fue el MVP de la serie para ayudar al equipo a ganar su cuarto título (y tercero en cinco campañas), barriendo a un joven LeBron James que hacía su primera aparición en el máximo escenario de la NBA.

Ginóbili, por su parte, rechazo en su momento una oferta mucho más lucrativa de los Nuggets para quedarse en San Antonio, donde resultó ser el más añorado por la fanaticada. No es para menos, considerando que aceptó salir desde la banca cuando le sobraba el talento para ser titular, y cambió para siempre el significado de Sexto Hombre, premio que ganó en 2007-08 y que debería llevar su nombre.

Con una valentía envidiable, el argentino mostró desde el momento cero que pertenecía, sumado a su corazón e inteligencia que hacía que sus compañeros soliesen confiar en él para el último tiro. Cuando le sumamos su impacto en el baloncesto internacional - con el Oro en Atenas 2004 como evidencia - es justo colocar a Ginóbili entre los jugadores de baloncesto más importantes del siglo 21.

En fin, un tridente envidiable que dominó el básquet durante más de 10 años, y nunca sacrificó sus principios. Porque incluso cuando ya estaban más grandes, ninguno de los tres tuvo problemas en ceder el protagonismo a Kawhi Leonard, que, a esa altura del partido, era el mejor jugador del equipo.

Leonard llegó a la NBA como un jugador defensivo de élite en 2011, pero fue increíble ver cómo evolucionó su repertorio ofensivo de la mano de Popovich. Apenas llegó a la liga, no podía encestar ni a un océano, y hoy es uno de los jugadores más temibles de la NBA.

Leonard tuvo unas Finales extraordinarias en el 2014, cuando los Spurs se llevaron la revancha contra el Miami Heat para el quinto trofeo en la historia de la franquicia. El alero brilló en ambos lados de la cancha - promediando 17.8 PPJ en un extremo y defendiendo a LeBron en el otro - para ser nombrado el MVP de las Finales.

En esa temporada, hasta Popovich estuvo dispuesta a adaptarse, y jugó más al aislamiento que de costumbre. Todo sea por el bien del equipo, y los resultados están a la vista: Spurs son solo uno de cinco equipos (Celtics, Lakers, Warriors, Bulls) en ganar al menos cinco campeonatos, y desde el 2000 solo el púrpura y oro ganó más títulos (5 a 4).

Y si no fuera por la salida de Leonard en 2018 - luego de que su relación con la gerencia se desintegrara - quizás todavía estaríamos hablando de los Spurs como un serio contendiente al título.

Los Spurs son la dinastía más subvaluada de todos los tiempos, y probablemente nunca volvamos a ver a un equipo con ese tipo de éxito sostenido en la NBA.