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Pitbulls y peleadores: Cómo un campeón de boxeo y un criador de perros forjaron un vínculo poco común

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Lo mejor de Terence Crawford (1:49)

Vistazo a los momentos memorables de Terence Crawford mientras continúa su travesía en la división de peso wélter. (1:49)

La puerta del ascensor se abrió y salió Terence Crawford. A pesar de ser el mejor boxeador del mundo, Crawford de 5 pies 8 pulgadas y 147 libras no tiene una figura imponente, no en la forma en que un peso pesado descomunal podría llamar la atención. Pero encarna la arrogancia de un boxeador que nunca ha sido derrotado como profesional, y eso no pasa desapercibido.

Especialmente no en el hotel de boxeadores en la ciudad de Nueva York durante un fin de semana de campeonato de boxeo.

Chico López vio a Crawford desde el otro lado del vestíbulo y sintió una punzada de emoción. López había estado rodeado de boxeadores profesionales importantes muchas veces antes, incluyendo algunos de los mejores. Es amigo del presidente del Consejo Mundial de Boxeo, Mauricio Sulaimán, y ha asistido a principales peleas en todo el mundo en su papel honorífico como embajador del CMB. Es por eso que López estuvo en Nueva York este día de mayo de 2018, para estar en el ring de una pelea de campeonato entre Vasiliy Lomachenko y Jorge Linares en el Madison Square Garden. Por eso también Crawford estaba en la ciudad.

"Reconocí a Crawford y, por supuesto, me encantaría conocerlo", dijo López. "Pero no iba a acercarme a él. No soy de ir y acercarme a la gente".

Resultó que no necesitaba acercarse al campeón. Crawford había mirado en su dirección y caminaba hacia López. Con proposito.

"Tenía un perro con él y eso me llamó la atención", recordó Crawford. "Soy un amante de los perros, así que si tienes un perro en el vestíbulo de un hotel, y además un pitbull, sabes que voy directamente hacia ti. Voy a decir: '¿Puedo tocar tu perro?' porque soy respetuoso".

Fue un encuentro casual de dos personas con las mismas pasiones, y no podrían haber sabido cuánto afectaría ese momento en sus vidas. Eso llevaría a Crawford a expandir su familia canina e incluso a encontrar un compañero de entrenamiento de cuatro patas, así como una fuente de calma antes de la pelea en un vestuario del Madison Square Garden. E inspiraría a López, quien cría pitbulls, a encontrar una manera de unir su devoción por los pitbulls y el boxeo, emparejando su raza de perros favorita con algunos de sus atletas favoritos. Ese momento en el lobby de un hotel creó ondas que continúan sintiéndose en el boxeo y MMA.

"Estaba acariciando a su perro mientras me contaba todas estas cosas interesantes", dijo Crawford. "La historia de estos perros, lo que significaron en la historia y lo que significan hoy. Decidí en ese mismo momento que quería uno de sus perros".

El 4 de julio en el vecindario de la familia Crawford en Omaha, Nebraska, fue un momento festivo en 2018. La calle estaba cerrada. Los chillidos de los niños corriendo y jugando llenaron el aire de la tarde antes de dar paso a una noche de fuegos artificiales.

"Qué gran momento fue", recordó López, quien había viajado desde su casa en Brasil.

La visita surgió de un intercambio entre los hombres cuando se volvieron a conectar por teléfono poco después de conocerse en Nueva York. Crawford le pidió a López que le vendiera uno de sus pitbulls. López se negó.

"No te venderé un perro", le dijo a Crawford. "Te daré un perro. Será un honor".

Entonces López hizo el viaje con un cachorro dorado de 4 meses. Se sentó en la sala de Crawford con toda la familia: el luchador y su pareja, Alindra, sus cinco hijos y la madre de Crawford, Debra. Todos se enamoraron de inmediato del cachorro, a quien llamaron Goldie.

"Pensé que era algo grande y hermoso que este hombre viniera desde Brasil a Omaha, Nebraska, para entregarme un perro, personalmente", comentó Crawford. "Eso me mostró mucho".

Todos los niños en la fiesta de la cuadra querían jugar con el nuevo cachorro ese día, pero apenas podían acercarse a ella, porque Crawford monopolizaba su tiempo.

"Él amó a Goldie desde el momento en que la vio", dijo López.

Crawford se enamoró tanto de su pitbull terrier americano que a los pocos meses volvió a ponerse en contacto con López para decirle que quería otro perro. Eso trajo a Bones a la familia.

"Amo a todos mis perros", dijo Crawford. "Pero mis padres y todo el mundo siempre dicen: 'Muestras favoritismo hacia Goldie y Bones'".

Para López, ser testigo del poderoso vínculo entre el peleador y el perro desencadenó una idea que había considerado durante un tiempo mientras dividía el tiempo entre el boxeo y los pitbulls. Llegó a creer que existe una conexión entre sus dos pasiones. Ama al pitbull terrier americano por su espíritu de nunca rendirse. Y eso es lo que ve también en los grandes boxeadores.

"Los boxeadores no son humanos normales", indicó López. "Hacen cosas que tú y yo no podemos hacer. La voluntad de nunca rendirse es un regalo para la humanidad".

Una vez que López logró emparejar esas dos partes de su vida, se apasionó. Desde que llevó a Goldie a Crawford por primera vez hace poco más de dos años, López ha brindado sus pitbulls a varios atletas de deportes de combate, desde Canelo Alvarez y los miembros del Salón de la Fama del boxeo Marco Antonio Barrera y Roy Jones Jr., hasta el Salón de la Fama de UFC Royce Gracie y la campeona de Bellator Cris Cyborg.

"Chico dijo que iba a elegir un perro especial para mí, y lo hizo", dijo Cyborg. "La llamé Holly, por Holly Holm".

Cyborg comparte la obsesión de Crawford con las mascotas. Ella mantiene una cuenta de Instagram separada, Cyborg Zoo, con fotos de sus animales, todos nombrados por luchadores, incluyendo un cerdo llamado Manny Porkiao.

López, quien ha estado criando terriers desde la década de 1990, le encanta escuchar sobre esa profunda devoción por los animales. Para López, la misión sigue siendo la misma: colocar "el mejor perro americano" en las casas de los mejores luchadores del mundo.

MÁS: Crawford no venderá su alma para tener las peleas grandes


Crawford y López mantienen viva una tradición de pugilistas y pitbulls que se remonta a más de un siglo. John L. Sullivan, quien en la década de 1880 fue reconocido como el primer campeón de boxeo moderno de peso pesado (entiéndase con guantes), caminaba con un pitbull. También lo hizo Jack Johnson, quien en 1908 se convirtió en el primer campeón afroamericano de peso pesado. Hay fotos en blanco y negro de Jack Dempsey, rey de los pesos pesados desde 1917 hasta 1926, sosteniendo su pitbull.

López le contó a Crawford gran parte de esa historia mientras el peleador acariciaba al pitbull en el piso del vestíbulo del hotel durante su primer encuentro. Fue un momento tierno con un animal cuya raza no siempre es conocida por su dulzura.

Incidentes peligrosos, y a veces criminales, involcudrando pitbulls y atletas se remontan a los días de Johnson, quien fue arrestado en Detroit después de que uno de sus pitbulls atacara e hiriera gravemente a un hombre. Más recientemente, el ex quarterback All-Pro de la NFL, Michael Vick, cumplió 23 meses de prisión de 2007 a 2009 por cargos relacionados a montar peleas de perros.

Pero ese día en Nueva York hace dos años, López le dijo a Crawford que su objetivo durante años había sido cambiar la imagen del pitbull a su manera. López le dijo a Crawford que estaba criando pitbulls más amables y gentiles. En ese momento, Crawford no necesitaba que se lo dijeran. Estaba jugando con un perro que parecía tan en forma como un luchador, pero tenía el temperamento de un ser amable. Crawford se preguntó en voz alta cómo se llevaría un perro como este con sus perros en casa.

"Si no promueves la agresión en tus perros", dijo López, "pueden estar junto con otros perros, sin problema. Tener un hogar bueno es muy importante".

El vínculo de Crawford con Goldie, así como con sus otros perros, se extiende más allá del hogar. Traería a Goldie con él a su campo de entrenamiento en Colorado Springs, Colorado. Uno de sus lugares habituales de entrenamiento es el Manitou Incline, una subida empinada de unos 2,700 escalones. La recompensa en la cima es una vista increíble de las Montañas Rocosas. Pero llegar allí requiere mucho trabajo cardiovascular para hombre o perro.

"Siempre trae al menos un perro con él al campo de entrenamiento", dijo el entrenador de Crawford, Brian McIntyre, quien es conocido por el sobrenombre de "Bomac". Todo el equipo (entrenadores, compañeros de entrenamiento, todos) se quedaría en una casa, "y todos tendríamos que colaborar para mantener a los perros. Darles de comer. Limpiar. No todos somos gente de perros, no como Terence, de todos modos, pero en realidad ha logrado que todo el equipo se encariñe con los perros".

Para cuando Crawford estaba entrenando para su pelea contra Amir Khan a principios de 2019, Goldie había crecido hasta el punto en que la dinámica de quién empuja a quién en los senderos para correr había cambiado. Goldie se fortaleció y se acostumbró más al régimen de entrenamiento, y Crawford notó que la perra sabía cuándo era el momento de correr todos los días.

"Llegó al punto en el que a veces ella me arrastraba", señaló Crawford. "Digamos que no estás teniendo un buen día. Estás cansado. Quizás quieras reducir la velocidad. Pero el perro te está jalando ahora. '¡Vamos! ¡Vamos!' Ella me motiva".

El beneficio de tener un perro en el campo de entrenamiento, para Crawford, no se limita al trabajo cardiovascular. Hay un efecto calmante. Su entrenador ha visto como esa calma invade a su peleador.

"Regresaremos a casa del gimnasio", dijo McIntyre, "y él agarrará al perro y saldrá a caminar. Miras hacia arriba y Terence se ha ido. Él estará fuera por un par de horas, solo él y su perro, paseando por las montañas o por uno de los senderos cercanos a la casa. Es su momento de estar solo".

Esta relación calmante nunca fue más evidente que cuando Crawford llevó a Bones a Nueva York para la pelea con Khan. Se llevó al perro con él al Madison Square Garden la noche de la pelea; y en un momento, el campeón vació su camerino de todos los entrenadores y miembros de su esquina, familiares y amigos, dejándolo solo con su perro.

"Era solo un cachorro", dijo Crawford. "Tenerlo allí me relajó, me mantuvo suelto. Nunca había hecho algo así antes. Fue genial tenerlo allí".

Crawford (36-0) no tendrá a ninguno de sus perros con él en Las Vegas el sábado cuando ponga su título de peso wélter de la OMB en juego contra Kell Brook (39-2). Pero podría haber otra adición a su familia en camino.

"He estado pensando en comprarme otro porque amo a los perros", enfatizó Crawford. "Me encanta verlos jugar entre ellos. Me encanta verlos jugar con mis hijos. Es algo hermoso".

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