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En Cuba, la información viene de la conversación

LA HABANA, Cuba - Si un aficionado casual del béisbol estuviera interesado en conocer el promedio de bateo de José Dariel Abreu con los Medias Blancas de Chicago durante la temporada 2015, o cuántos cuadrangulares conectó durante una racha particular de partidos, unos cuantos clics en una computadora o celular bastarían para obtener de inmediato las estadísticas más completas sobre el toletero cubano.

Pero en Cuba, conseguir los mismos detalles e información sobre el desempeño de Abreu podría tomar días o incluso semanas.

Ahí es que la “Peña Deportiva” viene al rescate.

El término “Peña” se refiere a un grupo de aficionados que se reúne para discutir un tema deportivo en particular, y en la isla caribeña, se ha convertido a través de los años en la manera preferida para diseminar información de Grandes Ligas desde el inicio del embargo comercial contra Cuba, cuando el béisbol se convirtió en una víctima del sentimiento anti estadounidense.

Y aunque la “Esquina Caliente” del Parque Central cuenta con una de las peñas más populares y visitadas, y un destino turístico para los peloteros de Grandes Ligas en sus recientes visitas a Cuba, una simple escalinata del Parque John Lennon Park a una millas de distancia cuenta con menos fama pero no por ello menos conocimiento.

Todo comenzó en 1996, cuando Liván Hernández firmó con los entonces Marlines de Florida. A través de antenas parabólicas, los cubanos podían recibir las señales emitidas a sólo 90 millas de distancia, siguiéndole cercanamente los pasos a su héroe local hasta que llegó al Clásico de Otoño.

Los que no podían ver los partidos en vivo, recibían copias en cintas de VHS y las compartían como la mercancía más valiosa. Luego se reunían en el Parque John Lennon todos los viernes en la tarde para discutir las últimas hazañas de su héroe cubano.

La “Peña MLB” es un singular grupo de 20 a 30 personajes, que incluye empleados del gobierno, taxistas, vendedores, empleados de mantenimiento, jornaleros y estudiantes, entre 20 y 70 años de edad, unidos por una sola causa: su amor por el béisbol.

Todos asisten a la reunión vistiendo indumentaria de su equipo favorito, la mayoría siendo un regalo de algún amigo o familiar que buscó la manera de hacérsela llegar desde los Estados Unidos. Muchos llegan cargando con estadísticas y noticias impresas sobre los mejores peloteros de Grandes Ligas, no sólo los cubanos, además de contar con detalladas libretas de anotaciones.

Muchos de los miembros, que cuentan con su propia tarjeta de identificación, tiene que montarse en un autobús para viajar de dos a tres horas hasta llegar al centro de La Habana, y luego se quedan después de un largo día de trabajo, sólo para descubrir lo último sobre Yasiel Puig o el nuevo equipo de Aroldis Chapman o en qué quedó el contrato de Yoenis Céspedes con los Mets.

Se enfrascan, con frecuencia, en discusiones muy acaloradas las cuales siempre culminan en una especia de tregua, que tiende a tener una duración exacta de una semana. Ya el próximo viernes, desde cerca de las cinco de la tarde hasta el anochecer, surgirán nuevas discusiones donde podría coronarse o no un ganador.

Y aunque se puedan ver algunas gorras de los Medias Rojas de Boston, Azulejos de Toronto, Mets de Nueva York, Cardenales de San Luis, Dodgers de Los Ángeles e incluso los Diamondbacks de Arizona, la mayoría viste indumentaria de los Yankees de Nueva York, como un recuerdo de aquella época cuando los Bombarderos del Bronx eran los soberanos de las Grandes Ligas.

Dos décadas después de haber sido fundada, la "Peña MLB" se ha expandido. Ahora los miembros incluso discuten temas de NBA y NFL, pero el béisbol siempre seguirá siendo siempre su primer amor. Y aunque sólo unos pocos afortunados lograron conseguir uno de los boletos numerados asignados por el gobierno para el histórico partido entre los Rays de Tampa Bay y la selección cubana en el Estadio Latinoamericano, su pasión por la pelota nunca ha disminuido.

El verdadero aficionado de la Major League Baseball en Cuba sabe cómo son las cosas. Aunque las amplias difusiones de partidos de las principales ligas de fútbol del mundo han disminuido la popularidad del béisbol, los fanáticos han aprendido a ser creativos y pacientes.

Las cuatro renovadas torres del alumbrado del Estadio Latinoamericano cuentan con enormes pancartas con imágenes de leyendas del béisbol cubano, y cada una lee: “Libres, Firmes, Dignos, Unidos".

Y a juzgar por la “Peña MLB”, sí, así son.