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Al día con las leyendas: ¿Qué fue de Carlos Zárate?

En 1977 fue reconocido como el mejor peleador del mundo, el primer mexicano en lograr tal distinción. Su récord como profesional de 66-4 con 63 nocauts nos da algunos indicios de su poder de puños, pero poco nos dicen de su grandeza en el ring. Su nombre es Carlos Zárate, muchos le dicen aún ‘Cañas’, y hoy más que nunca está celebrando la vida, porque después de muchos años de haber colgado los guantes, volvió a ser un campeón.

El noqueador más implacable que haya tenido el boxeo mexicano, Zárate es considerado como uno de los pesos gallos más grandes en la historia. Disputó 11 veces el campeonato mundial de las 118 libras y ganó 10 de ellas, todas por la vía del cloroformo. De hecho, es el único boxeador en la historia con dos rachas distintas de 20 o más victorias por nocaut.

Zárate enfrentó a peleadores como Rodolfo Martínez, Paul Ferreri, Fernando Cabanela, Alfonso Zamora, Alberto Dávila, Danilo Batista, Wilfredo Gómez, Lupe Pintor, Jeff Fenech y Daniel Zaragoza, manteniendo su invicto durante 52 peleas antes de caer contra Gómez en Puerto Rico. Una de sus victorias más notables fue ante otro gran campeón de México, Alfonso Zamora en la famosa batalla de ‘Las Zetas’, noqueándolo en cuatro episodios. Tras retirarse en 1988, Zárate fue exaltado en el Salón de la Fama en 1994.

La entrevista con don Carlos fue un sube y baja que seguro van a disfrutar. Hoy, a sus 68 años, se dedica a dar conferencias motivacionales, y hace poco escribió un libro, ‘Éxito y Nocaut’. También es coordinador del área deportiva de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

¿Cómo está Carlos Zárate, a qué se dedica?

Estamos bien. Ahorita estamos guardándonos lo más que puedo por la contingencia (del coronavirus), salgo apenas por lo necesario, pero estoy tranquilo. Ya agarré mucha calle hace muchos años. Y por ahora soy coordinador del área deportiva de las Instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, me encargo de la rama de boxeo, trato de aportar mi experiencia y no sólo en el boxeo. Estoy contento.

¿Desde siempre fue un hombre con poder en los puños?

Yo creo que fue el trabajo. Cuando empecé en el boxeo era muy dedicado, me apasionaba el boxeo, y cuando vi que tenía cualidades me esforcé aún más. Tuve un gran manager que fue don Arturo ‘Cuyo’ Hernández y un buen entrenador con don Pancho, también mi hermano Jorge estuvo ahí. Fue siempre emocionante entrenar.

¿Cómo llegó al boxeo Carlos Zárate?

Yo nací en Tepito, pero crecí en Iztacalco. Desde chico me gustaba el boxeo, me gustaba pelearme en la calle, en la escuela, y en la delegación hacían torneos el 15 de septiembre, ahí empecé a sentir la adrenalina. Poco después me metí a entrenar, gané los Guantes de Oro a los 18 años y me fui al profesionalismo. No pensé en los Olímpicos porque la situación era crítica y lo que yo tenía era necesidad de ganar dinero. También trabajaba en artes gráficas, imprentas, editoriales. Una vez me acuerdo que estábamos hablando de boxeo y me dijo un compañero, ‘a poco sí muy salsa’, y le dije ‘pues vámonos al elevador si quieres’. Ahí boxeamos y cuando abrieron el elevador ya el otro estaba todo sangrado.

¿Cómo fue que llegó con don Arturo ‘Cuyo’ Hernández?

Estaba yo en mis primeras peleas, y él era el manejadorr de Rubén Olivares. Cuando me apunté a los Guantes de Oro le dije a mi hermano que fuéramos a ver al ‘Cuyo’, y me dijo que subiera a boxear con ‘Halimi’ Gutiérrez. Nos dimos a todo dar, y me dijo que sí, que fuera. Y de hecho ‘Cuyo’ fue el que me subió a la final de los Guantes de Oro.

¿Cómo fue ese camino al campeonato después de noqueador a medio mundo?

De primero me eché 23 nocauts consecutivos, luego le gané por puntos a Víctor Ramírez, y luego otros 15 nocauts antes de ir por el campeonato. Empecé a ganar dinero, tenía cosas que nunca me había imaginado, casa, coche, ropa de marca, y empezaron los amigos. Le gané a Rodolfo Martínez el campeonato, que era un gran peleador, e hice realidad mis sueños. Hice 10 defensas de ese campeonato.

¿Qué clase de amigos llegaron a su vida?

De toda clase de amigos, pero yo me codeaba con Vicente Fernández, José José, Cantinflas, María Félix, gente de la policía, muchas personas. Recuerdo que estuve cerca de comprarle una casa a Vicente. De hecho, cuando voy a Jalisco, porque allá tengo familia, paso a saludarlo en su casa. Conservamos la amistad. También con Cantinflas nos íbamos a comer, era dicharachero, buen amigo. Y María Félix alguna vez me firmó mi cinturón de campeón.

¿Cuál habrá sido su mejor noche en el ring?

Hubo muchas, de primero ganar los Guantes de Oro a Eliseo Cosme, fue una pelea de alarido. Luego ganar mis primeras peleas por nocaut, y después de campeón me eché buenos nocauts con buenos peleadores. El que más me gustó fue el de Alfonso Zamora, porque fue una pelea muy esperada, la gente estaba al tanto de todo. Decían que ese día no había ni perros en la calle.

¿Qué sentía cuando noqueaba?

Era un placer hermoso, incomparable e indescriptible, es una emoción bonita. Creo que me emocionaba tanto como cuando en 1977 me nombraron el mejor campeón libra por libra, arriba de varios grandísimos. Esa vez me dieron el nombramiento y estaban ahí Muhammad Ali, Rubén Olivares, Alexis Argüello, Roberto Durán.

¿Cuál habrá sido la noche más difícil en el ring?

Hubo dos. Primero con Wilfredo Gómez, me dolió mucho porque fue la primera vez que perdí. Esa semana estuve muy enfermo, me dolían todos los huesos, y lo único que me dieron era jugo de naranja. Yo les decía que no iba a pelear, pero me dijeron que me iban a demandar por el doble de dinero que yo iba a cobrar. A esa pelea la verdad subí a perder, yo aguantaba, pero cuando me pegó el primero, se me doblaron las patillas. El peso lo había dado apenas, me metieron al sauna, luego a un carro con calefacción, me decepcioné mucho. Y luego con Lupe Pintor, fue una pelea cerrada y reconozco que él cerró fuerte, pero ya lo había tirado, lo había cortado. Total que le dieron la pelea y yo muy decepcionado.

De hecho, tras esa pelea se retiró unos años…

A los 29 años, me dediqué a andar con los amigos, las copas se convirtieron en botellas. Puse unos negocios, una fábrica de salas y una vinatería, pero fracasé por el modo de vida que llevaba. El tiempo no se detuvo y yo seguía gastando lo que se había ganado. Pero entonces le eché ganas para volver y volví a ir por el campeonato del mundo, pero ya mis mejores tiempos habían pasado.

¿Le tocaron las peleas más duras fuera del ring?

Yo me siento feliz con la vida de haber sido campeón mundial, pero en el boxeo ser campeón es un arma de dos filos. Yo era el campeón, uno se acostumbra a los aplausos, a la fama, pero no tenía los pies en la tierra, se vino todo abajo. Tuve un problema de impuestos, tenía que pagar 5 millones para evitar un problema legal, me vine para abajo. Un día me encontré a un amigo, me invitó a su cumpleaños, había artistas, toreros, gente de la policía. El departamento estaba lleno de humo, me pasó una pipa diciendo que me iba a sentir bien, la tomé y sentí que flotaba. Así conocí la droga, me agarró una adicción muy fuerte.

¿Y cómo libró de esa batalla?

Le debo mucho a mi mujer (Nelly Scott), porque a pesar de que los abandoné como 10 años, siempre me buscó y un día me encontró. Se me fue el alma al suelo, fue con mis hijos (Carlos Jesús y Carlos Alexis), sentí vergüenza de que me vieran así. Nelly me dijo que si yo había sido capaz de poner de pie a un país cuando subía al ring, también era capaz de salir de eso. Pedí ayuda a don José Sulaimán (presidente del Consejo Mundial de Boxeo), y me ayudó económicamente para internarme en un centro de rehabilitación que había buscado mi hermano. Estuve seis meses, fueron seis meses muy difíciles, fue horroroso, pero gané la pelea, y cuando salí, todo era precioso, me quedé asombrado de la vida.

¿Le gusta el boxeo actual, cómo lo ve?

Ha cambiado bastante. Se pusieron nuevas reglas, menos rounds, los guantes. Ahora con menos peleas se llega al campeonato, yo tuve que ganar 40 cuando ahora con 11 o 12 ya son campeones. Cambió la situación, pero sigue habiendo buenas peleas. Yo veo el boxeo ahora desde otra perspectiva, antes las peleas eran más fuertes y parejas, de más técnica, hoy hay más fuerza, velocidad. Me gusta, lo disfruto.