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Tyson Fury-Deontay Wilder III: Un rara avis en un presente sin trilogías

Las trilogías en el boxeo son como objetos anacrónicos. Piezas museables. Mientras que en el cine cuando una fórmula funciona se vienen las secuelas y hasta las precuelas, en el boxeo no sucede así.

El boxeo va contracorriente. Si quieres ver grandes trilogías no queda otra que escudriñar en YouTube. No es casualidad que en las Artes Marciales Mixtas, las peleas entre celebridades o exhibiciones de veteranos ilustres provoquen mayor expectación. Al paso que vamos, que a nadie le extrañe que en el futuro asistamos a un pleito entre las cantantes -y rivales- Cardi B y Nicky Minaj.

Y es que, en el boxeo profesional de hoy, la ecuación de contrarios puede ser extremadamente rentable, apetecible, pero importa más mantener en cero la casilla de las derrotas, o al menos, no arriesgar mucho para evitar una mancha en el expediente.

Aquellos guerreros del pasado, dispuestos a dirimir sus diferencias sobre el ring y demostrar su superioridad sin temor a una derrota, prácticamente no existen. Ahora un peleador vence por estrecho margen a su rival y asegura que ya no tiene nada que demostrar ante él. Desafortunadamente, los ejemplos no son pocos.

La testarudez del estadounidense Deontay Wilder, quien se negó a dar un paso al costado para que se efectuara la promocionada pelea unificatoria entre los ingleses Tyson Fury y Anthony Joshua, abrió la posibilidad de completar una trilogía donde existe mucho morbo, enemistad y lo mejor de todo, paridad.

Si bien la balanza se inclina ligeramente a favor del estilista Fury, vencedor en la segunda contienda por nocaut técnico, el poder de la mano derecha de Wilder -que mandó a la lona al británico en la primera pelea que terminó en tablas-, le deja con el arma más poderosa para revertir el orden de las cosas en cuestión de segundos.

Suceda lo que suceda, el sábado 9 de octubre en el T-Mobile Arena en Las Vegas (9 p.m. ET, ESPN+ PPV), la trilogía entre el 'Gipsy King' y 'The Bronze Bomber' se inscribirá entre las más importantes en la categoría de peso completo de la historia.

Pero, ¿cuáles han sido las tres trilogías más grandes de la historia en la división de los pesos completos? Trataré de responderte esa pregunta.

Grandes trilogías en peso pesado

Muhammad Ali (2 victorias-1 derrota) vs. Joe Frazier (1 victoria-2 derrotas): Muchos expertos coinciden en que esta es la trilogía más célebre de todas, por todo lo que hubo alrededor y porque estaba involucrado el que es considerado el mejor boxeador de todos los tiempos: Muhammad Ali.

Ali perdió el título pesado en los despachos y le retiraron la licencia para boxear tras negarse a ir a la guerra de Vietnam. Por esa razón permaneció inactivo entre 1967 y 1970. Frazier apoyó a Ali durante su destierro deportivo e intercedió para que el presidente Nixon le restituyera la licencia.

Una vez que Ali recuperó la licencia, y se cerró el acuerdo para el primer combate entre ambos, comenzó a insultar con su verbo locuaz, pero también hiriente, al mismo hombre que le había extendido la mano en un momento de desgracia. Frazier dijo que los insultos raciales más fuertes que escuchó en su vida salieron de la boca de Ali. Frazier le ripostaba llamándole Cassius, nombre al que Ali había renunciado tras unirse a la Nación del Islam.

Frazier retuvo la faja en la bautizada como Pelea del Siglo y perdió los dos siguientes pleitos. Aunque en el tercero, Ali pretendía renunciar y Frazier continuar, pero la esquina de Frazier tiró la toalla antes de que el entrenador de Ali, Angelo Dundee, obedeciera a su discípulo que pedía que le quitaran los guantes.

Años de las peleas: 1971, 1974 y 1975

Muhammad Ali (2-1) vs. Ken Norton (1-2): Para muchos, entre los que me incluyo, Ali es el más grande boxeador de todos los tiempos. No solo por lo que hizo dentro del ring, sino por lo que también hizo fuera de él. Pero la mayoría de los grandes campeones tienen su némesis. Y en el caso de Ali, aunque su más promocionada y recordada trilogía fue contra Frazier, su tríada de combates contra Norton no se quedó atrás y pudo acabar de un modo diferente de no ocurrir una polémica decisión a su favor, que terminó por inclinar la balanza de la serie 2-1.

El propio Ali reconoció que "el estilo de Kenny (poco ortodoxo y con una guardia de brazos cruzados) es demasiado difícil para mí. No puedo vencerlo, y seguro que no quiero pelear con él nuevamente. Honestamente pensé que me venció en el Yankee Stadium, pero los jueces me lo dieron (el veredicto) y les estoy agradecido".

Norton mantuvo hasta su muerte que en esa tercera pelea fue víctima de un robo. The Wall Street Journal publicó una interesante nota con las estadísticas de esa pelea, y después de leerla y ver resúmenes de la misma, la hipótesis del robo tiene fundamento.

En las dos primeras peleas ellos habían dividido resultados por la misma vía: decisión dividida. Norton ganó la primera, donde le fracturó la mandíbula a Ali en el segundo round, y en la segunda Ali tomó venganza.

Años de las peleas: 1973 (dos veces) y 1976

Riddick Bowe (2-1) vs. Evander Holyfield (1-2): Ambos llegaron invictos a su primer encontronazo en 1992. Holyfield (28-0) ostentaba los títulos de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y Consejo Mundial de Boxeo (CMB), además del aval de haber sido campeón en peso crucero y arrebatarle esos cinturones de peso pesado a James Douglas, el hombre que dos años antes había conmocionado al mundillo del boxeo noqueando al hasta entonces invencible Mike Tyson. En sus tres primeras defensas superó al legendario George Foreman, luego a Bert Cooper y más tarde al excampeón mundial Larry Holmes.

Bowe (31-0) tenía más victorias como profesional, pero su resumé no tenía la enjundia que el presentado por su adversario. Sin embargo, sobre el cuadrilátero Bowe se las arregló para superar a Holyfield y dar la sorpresa. De ese combate, finalizado con una decisión unánime para Bowe, se recuerda el histórico décimo round cuando ambos púgiles le pegaron hasta sus respectivas sombras.

Definitivamente el retador, de 6 pies y 5 pulgadas (1.98 metros), conectó los golpes más significativos y sorprendió con su trabajo en la corta distancia contra un púgil más pequeño como Holyfield (1.88), especialmente con sus ganchos de derecha e izquierda. Solo la mentalidad de guerrero de Holyfield impidió que claudicara antes de que terminara el combate.

La revancha se realizó 11 meses después y la decisión mayoritaria fue a parar a Holyfield, quien recuperó los cinturones. Aquella batalla se recuerda más por la bizarra imagen de un aficionado aterrizando en paracaídas sobre el ringside a la altura del séptimo asalto.

La serie se inclinó finalmente para Bowe, ya sin títulos en juego, en 1995. Entonces Bowe se recuperó de una caída en la sexta ronda para acabar con Holyfield en el octavo asalto por la vía del nocaut.

Años de las peleas: 1992, 1993 y 1995

Otras notables trilogías: Ezzard Charles (2-1) vs. Jersey Joe Walcott (1-2); Evander Holyfield (1-1-1) vs John Ruiz (1-1-1).